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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
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            Aplicaciones de fin de ciclo en soja: el costo oculto de la pisada
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tbucezROOJc35MBqVAgVjNwNVUI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/sojamapa-inta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En los últimos años, las discusiones sobre intervenciones tardías han cobrado un lugar central dentro del manejo sanitario del cultivo de soja. Estas buscan sostener el rendimiento frente al avance de enfermedades foliares que pueden acelerar la defoliación y comprometer el llenado de granos.</p><p>Sin embargo, junto con el beneficio potencial de la aplicación aparece un costo silencioso y muchas veces no contemplado: la pisada de la pulverizadora.</p><p>Estado de situación de las aplicaciones</p><p>Según el relevamiento de los mapas REM de aplicaciones, una parte mayoritaria de la superficie sojera del país recibe al menos una aplicación de fungicida. La práctica está lejos de ser inusual: se sostiene en el tiempo, se concentra en regiones con antecedentes sanitarios marcados y responde a una percepción técnica clara de necesidad.</p><p>En línea con esto, la tradicional encuesta REM a socios Aapresid muestra que más del 56% de los productores realizaron tratamientos fungicidas en soja en la última campaña y que casi el 75% de las aplicaciones se concentraron en los estadios R3 y R4. El patrón coincide con lo que se observa a campo: cultivos cerrados, alto nivel de intercepción lumínica, condiciones predisponentes y un momento del ciclo en el que todavía es posible sostener y proteger kilos.</p>Figura 1. Encuesta REM a socios Aapresid sobre momento de aplicaciones fungicidas en soja. (2025)<p>La necesidad encuentra respaldo en datos epidemiológicos: patologías como mancha marrón (Septoria glycines), tizón morado de la hoja (Cercospora kikuchii) y mancha ojo de rana (Cercospora sojina), entre otras, están año a año presentes en amplias zonas productivas. Su prevalencia entre campañas responde a la interacción entre clima, rotación, variedades y manejo, pero en todas se observa una realidad común: la presión sanitaria existe.</p><p>En este punto, la oportunidad de la aplicación adquiere un rol central. Entrar antes, en estadios reproductivos tempranos, no solo suele mejorar la eficacia del fungicida desde el punto de vista epidemiológico, sino que también reduce el impacto relativo de la pisada. En cultivos que aún conservan capacidad de crecimiento y plasticidad, el daño mecánico puede ser parcialmente compensado mediante ramificación, redistribución de asimilados y recuperación del área foliar.</p><p>Además, aplicaciones oportunas permiten frenar el avance de la enfermedad antes de que se dispare la defoliación, sosteniendo el período crítico del cultivo. En ese sentido, anticiparse no es solo aplicar mejor, sino también pisar en un momento donde la soja tiene mayor margen de recuperación.</p><p>&nbsp;Cuánto pesa la pisada en la decisión</p><p>Según la encuesta REM, el 88,9% de las aplicaciones se realizan con pulverizadoras terrestres, es decir, con equipos que necesariamente transitan sobre el cultivo, haciendo imprescindible dimensionar el impacto real de esa pisada.</p>Figura 2. Tecnologías de aplicación elegidas y rangos de volúmenes de caldo utilizados por los socios Aapresid en aplicaciones agrícolas (2025)<p>En este marco, estudios locales de Cavaglia, S. y colaboradores (UNR e INTA) aportan una de las cuantificaciones más sólidas y locales disponibles sobre el tema. El estudio evaluó 16 lotes de soja entre 2020 y 2022 en el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, comparando sectores pisados y no pisados luego de aplicaciones realizadas en estadios R3–R4. Los resultados muestran que la pérdida promedio de rendimiento atribuible a la pisada fue del 2,4%, lo que equivale a 105 ± 21 kg/ha para los rendimientos obtenidos (4291±296 kg ha-1).&nbsp;</p>Figura 3: soja de primera sembrada a 52.5 cm y a 35 cm (*). A: cultivo no pisado, B: lote pisado en la cabecera y C: línea pisada a favor de la línea de siembra con pulverizadora terrestre. (Créditos: Cavaglia y colaboradores)<p>Más allá del valor promedio, el análisis permite entender cuándo y por qué ese porcentaje puede crecer o atenuarse. Las sojas de primera, con mayor potencial de rendimiento, fueron las que más kilos perdieron por pisada, mientras que las de segunda mostraron pérdidas menores.</p><p>Esto refuerza una idea clave: cuanto mayor es el techo productivo, mayor es también el costo potencial del daño mecánico, aun cuando el cultivo tenga mayor capacidad de compensación.</p><p>El distanciamiento entre hileras (35 o 52,5 cm) no modificó significativamente las pérdidas, aunque sí influyó en el rendimiento total del cultivo. En cambio, el ancho de botalón apareció como un factor decisivo: equipos con barras más anchas requirieron menos pasadas y, por lo tanto, redujeron la superficie afectada por el tránsito.</p><p>La dirección de avance (a favor o cruzada) tampoco mostró diferencias claras, lo que refuerza que variables como el manejo del equipo, el guiado satelital y las condiciones de transitabilidad explican mejor el daño que la orientación de la pasada.</p><p>¿Y si optamos por aplicación área?</p><p>En este contexto, la aplicación aérea entra en juego, especialmente en cultivos muy cerrados o en condiciones de baja transitabilidad.</p><p>Y es aquí donde entra en juego otro factor: la calidad de aplicación. La aplicación terrestre suele lograr mayor penetración en el canopeo y mayor número de impactos en el tercio medio del cultivo, especialmente cuando se ajustan correctamente volumen, pastillas y condiciones ambientales.</p><p>Al utilizar volúmenes mayores, puede lograr mayor número de impactos totales, especialmente en estratos superiores del canopeo, respecto de la aplicación aérea.</p><p>Sin embargo, al analizar la distribución efectiva de la dosis en los estratos donde se inician los síntomas, la aplicación aérea puede presentar una mayor proporción de activo depositado en esos niveles, asociada a gotas de menor tamaño y mayor uniformidad. Este aspecto resulta clave desde una mirada epidemiológica, ya que las enfermedades de fin de ciclo suelen iniciar allí su desarrollo.</p><p>Estos estudios refuerzan la idea de que la calidad de aplicación no depende únicamente del volumen utilizado ni del número de gotas, sino de cómo se distribuye la dosis en el cultivo. Al integrar este aspecto con el impacto mecánico de la pisada, especialmente en cultivos cerrados y de alto potencial, la comparación entre tecnologías deja de ser absoluta y pasa a depender del contexto productivo, sanitario y operativo.</p><p>Claves para decidir una aplicación de fin de ciclo en soja</p><p>Antes de entrar al lote, algunas preguntas ayudan a ordenar la decisión:</p>¿Hay presión sanitaria real?<p>Presencia de enfermedades, ambiente predisponente y riesgo de defoliación anticipada.</p>¿En qué estadio está el cultivo?<p>Aplicaciones oportunas en R2–R3 suelen mejorar la eficacia del fungicida y permiten mayor capacidad de compensación frente a la pisada.</p>¿Cuál es el potencial de rendimiento?<p>En cultivos bien posicionados, la respuesta al fungicida puede compensar ampliamente una pérdida del 2–3% por pisada. En cultivos que vienen limitados, la aplicación muchas veces sigue siendo prioritaria desde lo sanitario.</p>¿Qué tecnología de aplicación voy a usar?<p>En equipos terrestres contemplar el ancho de botalón, guiado satelital, estado del lote y calidad operativa influyen directamente sobre la superficie pisada. La llegada efectiva del activo debe evaluarse cuidadosamente.</p>¿Cómo asegurar calidad en aplicaciones aéreas?<p>En cultivos muy cerrados o con baja transitabilidad, la alternativa aérea puede ser la más razonable, siempre que se exija y monitoree la calidad del trabajo realizado.</p><p>La decisión no está en “aplicar” o “no aplicar” sino en elegir el momento y la tecnología que mejor equilibran sanidad, rendimiento y costo operativo.</p><p>En definitiva, la pisada deja de ser un costo abstracto para convertirse en un dato agronómico concreto. Contar con mediciones locales permite salir del supuesto y tomar decisiones más informadas, integrando sanidad, tecnología y ambiente. En un cultivo donde la diferencia entre buenas y malas decisiones puede medirse en cientos de kilos, ponerle números a la pisada es un paso clave hacia un manejo sanitario más eficiente y alineado con la mirada sistémica.</p><p>Aapresid</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/tbucezROOJc35MBqVAgVjNwNVUI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/sojamapa-inta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En un cultivo donde la diferencia entre buenas y malas decisiones puede medirse en cientos de kilos, ponerle números a la pisada es un paso clave hacia un manejo sanitario más eficiente y alineado con la mirada sistémica]]>
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                <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
                <published>2026-01-26T14:35:17+00:00</published>
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            Como ser sustentable en campos alquilados y no fundirse en el intento
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jIgYgOmOwiCVuJ3H9JCiXPEB_B8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/07/sustentabilidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La sustentabilidad se basa en la posibilidad de proyectar en el mediano plazo, una misión casi imposible en estas tierras. En un país donde lo que cuenta es el &#8220;hoy&#8221; hay empresas que todavía lo consiguen. El caso Man Agro
<p> </p>
<p>Un relevamiento realizado por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa arrojó que los costos y disponibilidad de insumos así como la anualidad de los alquileres son algunos de los motivos que están llevando a muchos productores a volver a labrar la tierra. La directa, tecnología que alguna vez ocupó más del 90% del área sembrada y que contribuyó a un salto en productividad, eficiencia y cuidado del ambiente (reduciendo de las emisiones de carbono en 18 millones de toneladas a nivel nacional), en la campaña 2020/21 cayó al 89%.</p>
<p>Uno de los factores apuntados como enemigos de la sustentabilidad y motivo de volver a la siembra convencional es la duración de los contratos de arrendamiento.</p>
<p>El informe de la entidad, titulado NO a la LABRANZA, advierte que el 60% de la superficie agrícola está bajo un régimen de arrendamiento anual. La falta de planificación debida a la incertidumbre que genera esta anualidad lleva en muchos casos a la ausencia de cultivos invernales o a implementar esquemas de reposición de nutrientes (hoy se repone sólo el 38% de los nutrientes exportados en el país).</p>
<p>Lee el documento completo NO A LABRANZA de Aapresid</p>
<p>A su vez, la concreción tardía de contratos hace que las empresas se encuentren lotes con infestaciones de malezas en estados avanzados, lo cual limita la efectividad de estrategias de control no mecánicas.</p>
<p>“El productor argentino enfrenta muchos desafíos. Sequías consecutivas, coyuntura, déficit de infraestructura, volatilidad de precios, presión fiscal&#8230; y la lista sigue. Estas cuestiones llevan a tomar decisiones de ‘supervivencia’, corriendo del foco el mediano plazo y, por tanto, la sustentabilidad en todos sus ejes”, explica Aapresid.</p>
<p>Pero también hay excepciones.</p>
<p>El caso Man Agro: misión posible</p>
<p>Man Agro es una empresa oriunda de Pergamino socia de Aapresid que produce el 100% bajo arrendamiento con renovación anual.</p>
<p>Con una estrategia de diversificación del riesgo climático como una de las claves de su modelo de negocios Managro tiene presencia en siete provincias y un esquema de contratos de alquiler de largo plazo con renovación económica anual, en los que logra una tasa de renovación del 95%.</p>
<p>El secreto: &#8220;Trabajamos los campos como si nos fuéramos a quedar toda la vida&#8221;, explica su CEO, Diego Sánchez Granel. &#8220;Aplicamos rotaciones, cultivos de cobertura,  fertilización y mejoras como si fuera un campo propio. Sabemos que  el rédito de estas inversiones está en el mediano plazo y no en el mismo año. Al invertir, la productividad mejora y baja la variación de rendimiento y esto nos da más capacidad de pago del arrendamiento que es lo que nos mantiene competitivos en el largo plazo&#8221;, agrega.</p>
<p>El CEO advierte que las crisis -como sequías, inundaciones, problemas económicos y de precios de commodities- son escenarios que generan fuertes movimientos y rotación entre inquilinos y propietarios. &#8220;Por eso es importante para las empresas ser muy competitivas y profesionalizadas&#8221;.</p>
<p>Otra de las claves está en la concientización de los dueños de la tierra. &#8220;Dedicamos muchas horas a cada negociación para que los propietarios conozcan los beneficios de prácticas como los cultivos de cobertura, la fertilización, rotaciones para cuidad su activo &#8220;tierra&#8221;. En problemáticas puntuales hemos sugerido y realizado mejoras como canales o curvas de nivel, labores financiadas por Man Agro contra saldo de arrendamiento&#8221;, explica el CEO.</p>
<p>Sánchez Granel destaca que al momento de encarar un manejo sustentable cobra peso el tipo de dueño de la tierra, y que si bien todos son rentistas,  hace una distinción  entre &#8216;agricultores&#8217; y &#8216;explotadores&#8217;: &#8220;hay dueños que tienen mente de agricultores, que por más que den a alquilar sus tierras por diferentes motivos, sufren cada problemática, como la falta de lluvias junto a nosotros, las entienden y viven. Pero hay otros que son estrictamente rentistas &#8220;explotadores&#8221; y no tienen ningún interés por la conservación del sistema y su activo tierra. Cuando detectamos este perfil, directamente rechazamos el campo ya que hace inviable aplicar nuestro modelo en el mediano y largo plazo. Creo que el productor que convalida estos modelos de &#8220;explotación&#8221; es víctima de su complicidad&#8221; arremete.</p>
<p>Cuidar el suelo: &#8220;Asunto de Estado&#8221;</p>
<p>El informe de Aapresid afirma que el suelo es un bien común de la ciudadanía argentina y que por tanto es clave que el Estado aliente el manejo sustentable, a través de por ejemplo, programas de reducción fiscal a dueños de campos que concreten contratos de más de cinco años, o implementación de planes de uso del suelo.</p>
<p>Sánchez Granel agrega que &#8220;más que meterse en los contratos de arrendamientos, el Estado debería incentivar, por ejemplo, a que los productores incluyan gramíneas en sus rotaciones, entendiendo que el único movimiento de suelo en que creemos, es el de las raíces&#8221;.</p>
<p>Para cerrar, afirma que &#8220;el Estado es el principal culpable de la degradación de los suelos. Su voracidad fiscal, empezando por las retenciones, IIBB en alquileres y sistema de amortización de mejoras en el que no se puede amortizar por la inflación, son parte de lo que podrían cambiar para no forzar a &#8216;sojizar&#8217; el modelo de producción argentino&#8221;.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jIgYgOmOwiCVuJ3H9JCiXPEB_B8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/07/sustentabilidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La sustentabilidad se basa en la posibilidad de proyectar en el mediano plazo, una misión casi imposible en estas tierras. En un país donde lo que cue...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:57:54+00:00</updated>
                <published>2023-07-06T17:47:26+00:00</published>
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