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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2025-06-03T13:05:46+00:00</updated>
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            Hermosas postales: así se vieron las auroras australes en la Antártida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Bh4dNqhGOvLRPchHUL9NgHmdDVE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/06/GsfFOQcWgAAHv4c.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>


<p>Las auroras australes lograron verse en la Antártida y en otros puntos donde provocaron hermosas postales que se compartieron en redes sociales.</p>
<p>Según explicaron, el increíble espectáculo se produjo por una tormenta solar de gran intensidad y permitió que quienes se encontraban en la Base Belgrano II fueran protagonistas de este escenario.</p>
<p></p>
<p>El Servicio Meteorológico Nacional publicó en sus redes sociales diversas fotos donde se logra observar las auroras australes, junto con un video que “capta a la perfección el movimiento de las luces en el cielo, mientras el viento antártico acompaña de fondo la escena”.</p>
<p>La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que una eyección de masa coronal (CME) es una explosión de partículas solares acompañada de campos magnéticos y, cuando este fenómeno alcanza nuestro planeta, puede desencadenar una tormenta geomagnética.</p>
<p>Este tipo de alertas, especialmente de alta intensidad son poco frecuentes, mientras que los especialistas anticipan que su impacto podría provocar perturbaciones geomagnéticas inmediatas, con intensidad nivel G3 (fuerte) y una posible escalada a G4.</p>
<p></p>
<p>Un fenómeno similar tuvo lugar en mayo de 2024, cuando los cielos patagónicos se tiñeron de tonos rosados, rojizos y anaranjados, espectáculo que fue especialmente visible en ciudades como Ushuaia, El Calafate y El Chaltén, así como en otras localidades del sur. (NA)</p>









<p></p>
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                <published>2025-06-03T11:18:09+00:00</published>
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            La Era del Hielo II
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vUKh9IdafWrlv-vB-d5psuOTG5w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/01/ant-2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde hace pocos días, el meteorólogo tresarroyense Facundo Martínez se encuentra en la Antártida, puntualmente en la Base Orcadas, desarrollando tareas como geomagnetista. En comunicación con este diario, el especialista contó, es el día a día en el “continente blanco”, donde permanecerá hasta marzo de 2026</p>
<p>Son contadas con los dedos de una mano las personas que logran cumplir su sueño por segunda vez, y en, relativamente, poco tiempo. Facundo es una de ellas. Un privilegiado. El tresarroyense es meteorólogo y desde hace unos años cumple funciones en la base local del Servicio Meteorológico Nacional. Por estos días, Facundo está lejos de pasar un verano en la playa, con la temperatura ideal para disfrutar de un atardecer cerca del mar, sentado en una reposera a la espera de que el sol se pierda en el horizonte. De eso no se lamenta. Al contrario.</p>
<p>El joven se encuentra desde hace poco más de una semana en la Base Antártica Conjunta Orcadas, una estación científica de nuestro país con operatividad en la Antártida, donde se encuentra desarrollando una experiencia que buscó concretar por segunda vez.</p>
<p>En la anterior ocasión estuvo en la Base Carlini, ubicada en Caleta Potter, un espacio destinado a expediciones científicas, donde Facundo, en 2022, permaneció durante un año. Luego de esa vivencia, el joven, quien el próximo 31 de enero cumplirá 30 años, ratificó su anheló con volver al &#8220;continente blanco&#8221;, tal como se lo denomina al suelo antártico. Y, finalmente, pudo concretar por segunda vez su sueño de aplicar sus conocimientos como geomagnetista.</p>
<p>Su trabajo</p>
<p>Facundo partió el pasado 30 de noviembre del Puerto de Buenos Aires a bordo del Almirante Irizar y prevé permanecer en la Antártida hasta febrero o marzo de 2026. &#8220;Mi trabajo consiste en estudiar lo que sería el campo magnético de la tierra. En este caso estudiar sus variaciones, en cómo influye en el campo magnético y cómo hace esas interacciones con el ambiente espacial y geofísico. Estando en Orcadas, lo que hago es medir cambios en ese campo magnético, en cómo influyen esos efectos y monitoreo los efectos de eventos solares,  como por ejemplo las auroras o manchas solares&#8221;, expresó Facundo en comunicación con este diario.</p>
<p>Y agregó: &#8220;Mi trabajo también consiste en recuperar esos datos a largo plazo, los cuales son esenciales para analizar el campo magnético de la tierra y cómo esos procesos afectan a la atmósfera. Sinceramente, es algo que hace ya muchos años que quise estudiar y trabajar como geomagnetista. Por suerte, acá en la base Orcadas lo voy a poder hacer&#8221;.</p>
<p>&#8220;Poder experimentar un rol que no sea la meteorología es algo muy lindo. Es todo un desafío, ya que en Tres Arroyos yo me dedico a la meteorología desde hace muchos años y esto que hago acá en la Base Orcadas es otro tipo de ciencia&#8221;, sostuvo el especialista, quien valoró de especial manera la nueva oportunidad que le dio el Servicio Meteorológico Nacional para desempeñarse profesionalmente en otra faceta.</p>
<p>En tanto, Facundo expresó que este segundo viaje al “sexto continente” se originó por el hecho “de querer venir nuevamente a la Antártida. Anteriormente yo había invernado en la Base Carlini, en 2022. Regresé a Tres Arroyos en 2023. Luego de lo que fue mi positiva primera experiencia tuve la posibilidad de volver y no lo dudé. El objetivo era conocer otras bases y tener más detalles de lo que es la Antártida&#8221;.</p>
<p>“Se disfruta mucho”</p>
<p>El especialista describió cómo es el día a día en el “continente blanco”, donde convive con otros científicos de nuestro país. &#8220;Estar acá es hermoso. Todo se disfruta al máximo. Hay mucho trabajo. Estamos en un lugar muy privilegiado, al cual muy poca gente puede llegar. Es por eso que uno se siente orgulloso de estar en Orcadas, una de las primeras bases argentinas instaladas en la Antártida&#8221;, dijo.</p>
<p>&#8220;El clima y la meteorología en general complica mucho las cosas, ya que por lo general la mayoría de los días están nublados, con niebla y con lluvia. Orcadas está en un lugar estratégicamente ubicado que hace que la meteorología también sea muy cambiante”, describió Facundo, tras afirmar que, en esta época del año, la temperatura promedio en aquel lugar es de 0 y un grado, mientras que la sensación térmica es ronda los -10 grados.</p>
<p>“En los momentos que podemos, que tenemos libres, y si el clima lo permite, salimos a pasear”, expresó el también meteorólogo tresarroyense, quien dijo que, por las noches, luego de la jornada laboral, en la base donde residen tienen alternativas de entretenimientos como mesas de pool, metegol, juegos de mesa y la posibilidad de ver películas a través de un proyector.</p>
<p>Sobre el cierre, el tresarroyense celebró que en estos últimos días se haya optimizado el servicio de Internet en la Base Orcadas, algo que en un principio le generó más de una complicación para comunicarse con sus más allegados. “Con mi familia me hablo todos los días prácticamente. Ahora, gracias a la conexión, que por suerte se mejoró, nos podemos comunicar mucho mejor. Ellos están muy contentos por mi experiencia en esta segunda campaña. Siempre están apoyándome y esperan que tenga una buena invernada”, cerró Facundo, quien, como pocas personas, sabe lo que es pasar un verano en la Antártida.</p>



En esta época del año, la temperatura promedio en aquel lugar es de 0 y un grado, mientras que la sensación térmica es ronda los -10 grados.







Facundo Martínez –en el centro de la imagen- junto a dos de sus compañeros de trabajo












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                <updated>2025-01-19T11:36:27+00:00</updated>
                <published>2025-01-19T09:49:35+00:00</published>
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            El iceberg más grande del mundo se desprendió y navega por el océano: qué impacto tendrá
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4BDRhInMeEV9rcrhLWiP1dNlrH4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/12/Iceberg.png" class="type:primaryImage" /></figure>El enorme coloso de hielo llamado A23a está en movimiento tras décadas encallado en el fondo marino. Ahora se soltó del vórtice oceánico donde se encontraba y los investigadores creen que se dirige hacia el Atlántico Sur
<p>El iceberg más grande y antiguo del mundo, A23a, se desprendió del vórtice oceánico que lo mantenía atrapado cerca de las Islas Orcadas del Sur, en un archipiélago de la Antártida, y ahora navega por el océano con dirección a aguas más cálidas. Frente a este descubrimiento, los expertos buscan saber qué impacto tendrá esto en el ecosistema local.</p>
<p>Este coloso de hielo, con un peso estimado de casi un billón de toneladas y una superficie de 3.600 kilómetros cuadrados, equivalente a cinco veces la superficie de Nueva York, se encuentra ahora a la deriva en el Océano Austral. Las imágenes satelitales analizadas por el British Antarctic Survey (BAS) confirmaron el desplazamiento.</p>
<p>&#8220;Estamos interesados ​​en ver si tomará la misma ruta que otros grandes icebergs que se han desprendido de la Antártida. Y lo que es más importante, qué impacto tendrá esto en el ecosistema local&#8221;, apuntó Andrew Meijer, uno de los expertos del BAS.</p>
<p>Se estima que el recorrido será hacía aguas cálidas donde la isla helada se romperá y luego se derretirá.</p>
Características del iceberg más grande del mundo
<p>El A23a tiene placas de 400 metros de grosor, pesa casi mil millones de toneladas y su superficie abarca unos 3.600 kilómetros cuadrados.</p>
<p>Su primer desprendimiento sucedió en 1986 cuando se separó de la plataforma de hielo antártica Filchner. En dicha ocasión el iceberg se quebró en tres trozos y uno de ellos fue catalogado como el A23a.</p>
¿El iceberg A23a se desprendió por el calentamiento global?
<p>El cambio climático pudo haber influido en el movimiento del iceberg A23a, que se encuentra en un estado de deterioro evidente. Las temperaturas más cálidas, tanto del aire como de las aguas superficiales del océano, fueron desgastando sus bordes, aunque su parte central permanece relativamente intacta, dijeron los investigadores británicos.</p>
<p>Hace falta más investigación para determinar si el aumento de la temperatura provocado por el calentamiento global es la causa del desprendimiento de este témpano gigante, o si, en el caso de A23a, se trata del proceso natural de vida de los icebergs, que a medida que se desprenden de la plataforma antártica, navegan hacia aguas más meriodionales.</p>
<p>Su masa, alguna vez colosal, está disminuyendo a medida que avanza hacia zonas más cálidas alejadas de la Antártida, un viaje que, según los expertos, acelerará su desintegración.</p>
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            “La Antártida es otro planeta”
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Tal fue la definición de Andrés E. Ibañez, investigador adjunto de Conicet, quien brindó charlas y desarrolló un trabajo en el aula con estudiantes del Colegio Holandés. Estuvo acompañado por Nadia Soledad Haidr, integrante de su equipo de investigación. Sobre la situación de la ciencia en el país, dijo que “hoy nos toca vivir una época turbulenta”


<p>Por Alejandro Vis</p>
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<p>El Colegio Holandés recibió la visita de Andrés E. Ibañez, investigador adjunto de Conicet, quien brindó dos charlas para alumnos de Secundaria Básica y Secundaria Superior en El Fanal. Es licenciado en Biotecnología, doctor en Ciencias Básicas y Aplicadas.</p>
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<p>Ibañez estuvo acompañado por su colega Nadia Soledad Haidr, licenciada en Biología y doctora en Ciencias Naturales. En forma previa a las charlas, alumnos los entrevistaron sobre un tema central: “Investigación en la Antártida, un enfoque sobre la conservación frente a los cambios ambientales”.</p>
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<p>La propuesta fue impulsada por la profesora Virginia Moller. Además los invitados compartieron un trabajo dentro del aula con 6to. A. sobre “Cómo se investiga en Ciencias”.</p>
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Alumnos del nivel Secundario del Colegio Holandés participaron de las actividades con los científicos
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<p>En el inicio de la conversación con estudiantes, Ibañez dijo que estudió en la Universidad Nacional de Quilmes. “Comencé en 2001, en un momento del país en plena crisis económica. Iba a cursar biología, siempre de chico quería hacer biología marina. Hasta que me agarró alguien y me advirtió ‘te vas a morir de hambre’, andá a estudiar biotecnología. En ese momento era una carrera nueva con un enfoque distinto. Así lo hice”, recordó. Al describir su formación, mencionó que “después me doctoré en un tema de desarrollo de vacunas muy asociado a la biotecnología. Luego volví hacía atrás y me puse a hacer el trabajo de biólogo, con título de biotecnólogo”.</p>
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<p>Nadia Soledad Haidr estudió Licenciatura en Biología, con orientación Zoología, en la Universidad Nacional de La Plata. Posteriormente realizó el doctorado en Ciencias Naturales. Comentó que “en un momento pasé al mundo de la paleontología, fui y vine. De chica quería estudiar biología marina, seguí por ese camino. Uno estudia en general biología y después a lo largo de la carrera te vas especializando, eligiendo el tema que quieras, es muy amplio”.</p>
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<p>Ambos desarrollan misiones científicas en la Antártida, como integrantes de un equipo de investigación del Museo de La Plata. Ibañez indicó que “al momento de elegir una carrera está muy bien pensar en el futuro económico, la estabilidad. Pero también en lo que te gusta hacer día a día, te llama la atención, porque en realidad una profesión es algo que te impulsa a generarte preguntas. En mi caso estoy agradecido que se dio así, de esa manera”. Haidr agregó, en esta línea de pensamiento, que “si tienen la posibilidad estudien lo que les gusta, no saben lo que va a pasar, la situación económica siempre varía”.</p>
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Andrés E. Ibañez y Nadia Soledad Haidr, junto a colegas del Museo de La Plata, trabajan en la Antártida con aves marinas (Foto: Agostina Alonso)
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<p>El científico señaló que “tenemos un investigador principal que dirige la sección en el Museo de La Plata, que se desempeñaba en el Instituto Antártico. Inicialmente me dio lugar a mí para trabajar en la Antártida”.</p>
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<p>Por tal motivo, Ibañez se encargó de las campañas. “Empezamos a armar un grupo de trabajo bastante fijo. Está Nadia, hay un par de estudiantes de doctorado, otro integrante que es docente y viene con nosotros desde hace diez años”.</p>
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<p>Una de las finalidades es “que sea interdisciplinario. Tenemos un objetivo de estudio, con ciertas preguntas, luego surgen interrogantes nuevos. Se interactúa con grupos que estudian otros temas, para ir ampliando las respuestas”.</p>
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<p>Observó que “la Antártida es un lugar desconocido, otro planeta si uno lo pudiera definir, inclusive en un mismo día podés tener condiciones totalmente distintas. Trabajamos con aves marinas, particularmente con la marrón que se llama Skúa. Es un ave migratoria y predadora tope, está en la cima de la cadena trófica; debido a ese rol que tiene esta especie es muy vulnerable, se encuentra expuesta a cualquier modificación en el ambiente. Ya sea a través de la cadena alimenticia o el cambio climático”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las líneas de estudio, a partir de lo que le sucede al ave, son numerosas. “Los cambios que ocurren en un lugar tan alejado e inhóspito, reflejan lo que está pasando en el planeta”, expresó.</p>
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<p>En su análisis, Ibañez subrayó que “en Antártida surgen muchas preguntas para los que trabajamos en esa área, con la intención de al menos describir y solucionar a largo plazo un montón de cuestiones ambientales que nos repercuten a todas las personas”.</p>
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<p>En la facultad, se abren puertas. Así lo destacó Haidr, quien explicó que “en mi caso empecé por el lado de la paleontología, estudiaba pingüinos fósiles. Siempre con la esperanza de poder ir a buscar esos pingüinos fósiles a la Antártida y al final terminé yendo con otras preguntas diferentes a las que tenía en un comienzo”.</p>
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En el Fanal, se pudieron apreciar aves embalsamadas, indumentaria y otros elementos que se utilizan en la Antártida (Foto: Agostina Alonso)
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Hermoso
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<p>Para Ibañez, la primera experiencia en la Antártida “significó un shock. La segunda fue la mejor. Al principio estás en un lugar que no conocés, no sabes cómo moverte, es hermoso por donde lo quieras ver, todo es lindo a nivel naturaleza. Vas a ver un montón de cosas que no viste nunca en tu vida”.</p>
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<p>Se encuentra “muy conectado con el lugar. Cada vez que voy a la Antártida me vuelvo a enamorar y cada vez que regreso es llorando, uno nunca sabe inclusive si puede volver. Genera un montón de sensaciones”.</p>
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<p>Se percibe realmente el silencio. “A veces no se escucha absolutamente nada, es increíble. Muy parecido a como si se tratara de otro planeta -reiteró, muy extraño y muy lindo”.</p>
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<p>Haidr se refirió a su primer viaje al “continente blanco” como “el más lindo. Hice casi la temporada completa. Cuando te saca el helicóptero o el avión, hasta donde puedas ver es hielo. Tomás dimensión realmente de donde estás”.</p>
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<p>Las investigaciones se publican en revistas científicas y se produce un intercambio. “Hay diversos organismos como la Camelar, que trabaja con pingüinos y mamíferos en distintos lugares de la Antártida -explicó Ibañez-. Recolecta datos para ver cómo están las fuentes de alimentos, la incidencia del cambio climático, entre otros aspectos. Se hace rutinariamente, con un protocolo particular. Los países tienen investigaciones que forman parte de este protocolo, se genera un estudio a largo plazo en distintos puntos del continente. Los datos no solo se comparten, están libres para el acceso de cualquier persona”.</p>
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El ambiente
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<p>¿Cuáles son los cambios que aprecian en el clima en la Antártida? Ante esta pregunta, Ibañez consideró que “diez años de campañas es poco para hablar de efectos notorios, pero sí se ven ciertas modificaciones. Puede pasar que hay temporadas de primavera-verano donde no cae nieve o tenés temperaturas positivas o ves como los glaciares que rodean a la base de alguna manera van retrocediendo. En ciertos parámetros ambientales se ven retrocesos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estas modificaciones son mucho más evidentes en un lapso mayor de tiempo. “El cambio climático o calentamiento global debería ocurrir naturalmente, pero repercute el aceleramiento que tiene por las actividades humanas”, reflexionó.</p>
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<p>En este sentido, relató finalmente que “cuando hace mucho calor, hay menos pingüinos pichones o los ves con la boca abierta tratando de regular la temperatura. Inclusive nosotros que usamos una indumentaria particular para trabajar, salimos a caminar y al kilómetro nos empezamos a sacar ropa por el calor que hace”.</p>

 

Tiempos complejos para la ciencia en el país
<p>&nbsp;</p>
<p>Un estudiante le preguntó a Andrés E. Ibañez cuál es la situación de los científicos y de la investigación en el país. En principio, señaló que “creo que a nivel de instituciones por ahora se mantienen ciertas cosas, se está pasando por una realidad particularmente difícil”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al respecto, mencionó que “no lo digo sólo desde lo salarial. Se suma lo que es el financiamiento. Lo que se está viendo es la imposibilidad de seguir creando y preguntándose cosas en algunos aspectos”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habló de “las dos patas del sistema científico. Te brinda financiamiento, te da lugar de trabajo y salarios; a su vez somos los empleados del Estado más evaluados. Es muy paradójico que el sistema te sigue evaluando de la misma manera, pero a su vez te saca recursos para trabajar, es lo que está pasando hoy puntualmente”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con la mirada de sus vivencias profesionales, expresó que “hubo épocas buenas, malas, hoy nos toca vivir una época turbulenta. Puede ser peor, ojalá que no lo sea, es difícil”.</p>
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<p>Dejó en claro que “la formación en Argentina es excelente, pero probablemente hay que esforzarse más que en otros lugares”.</p>
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<p>En términos comparativos, valoró que “en Chile, Brasil, España, es muy difícil ingresar a una carrera de investigador, en Argentina es mucho más abierto por diversas variables. Tenemos una calidad de investigadores excelentes, con altibajos como siempre en la historia de nuestro país. Es uno de los mejores sistemas a nivel mundial y bastante claro inclusive en cuanto a sus reglas”.</p>
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Controles antes de cada viaje
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<p>En forma previa a una campaña, se realizan estudios de salud obligatorios a los investigadores. “En la Antártida hacemos muchas caminatas, subimos y bajamos montañas”, puntualizó Andrés Ibañez.</p>
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<p>Se incluyen “test psicológicos, de sangre y otros controles, se mide absolutamente todo. Básicamente lo que se previene de esa manera es que en el período que uno está allá, no aparezca una enfermedad de emergencia como una apendicitis”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los profesionales de la salud confirman que los científicos tengan “un estado de salud razonable para estar dos, tres o seis meses. Inclusive a las personas que viajan para hacer la invernada que es todo el año, en algunos casos se les saca el apéndice para evitar estas dificultades”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es que “en invierno el clima es tan extremo, está todo cubierto de nieve, hay vientos muy fuertes, no puede entrar un helicóptero a sacar a una persona que tiene apendicitis”.</p>
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<p>Cuando hay un caso de riesgo de vida, “no únicamente dependemos de nuestra logística de transporte. Se trabaja en colaboración entre los distintos países”.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hzbU7d-HBISUobvqHk3i2a2lbQY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/06/Antartida-12.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Tal fue la definición de Andrés E. Ibañez, investigador adjunto de Conicet, quien brindó charlas y desarrolló un trabajo en el aula con estudiantes de...]]>
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                <updated>2024-06-17T14:19:56+00:00</updated>
                <published>2024-06-17T08:49:11+00:00</published>
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            El whisky más austral del mundo
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<p>La Alazana, el primer single malt argentino, es el único a nivel mundial que se añeja en la Antártida. Los Serenelli volvieron a viajar al continente blanco para sumar dos barricas más a las que llevaron en 2022. El nuevo destilado de malta será añejado por un tiempo prolongado: “El objetivo es que el spirit se transforme en whisky bajo condiciones que nunca se han conocido en la historia”, explicaron</p>



<p></p>



<p>La nota completa, campo.lavozdelpueblo</p>
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                <updated>2024-04-06T22:58:27+00:00</updated>
                <published>2024-04-07T06:42:00+00:00</published>
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            El whisky más austral del mundo
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<p></p>



<p>Por Juan Berretta</p>



<p>Otro hito para La Alazana. Uno más. Y van… No conformes con haber dejado en noviembre de 2022 dos barricas para añejarse en la Antártida y convertirse en la primera destilería del mundo en dejar su whisky en el continente blanco, en febrero de este año los Serenelli volvieron para dejar otras dos barricas. “El objetivo es que el spirit se transforme en whisky bajo condiciones que nunca se han conocido en la historia”, explica Néstor.</p>



<p>En esta oportunidad, el “master distiller” navegó a la Antártida junto a su hijo Tomás. “En el marco del convenio firmado con el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), el 6 de febrero zarpamos del puerto de Ushuaia en el Rompehielos Almirante Irizar. Embarcaron con nosotros dos barricas, llenas con un nuevo destilado de malta, para ser añejado en la base antártica Belgrano 2, por un tiempo prolongado”, cuenta Néstor.</p>






<p></p>



<p>“Aunque como mínimo deben pasar tres años para que se convierta en whisky, una evolución en barricas más prolongada le dará un carácter único”, agrega.</p>



<p>Con las barricas dejadas en la Base Marambio, La Alazana no solo se convirtió en 2022 en la única destilería en añejar whisky en latitudes polares australes, sino también en la primera en hacerlo en el continente antártico. “A partir de entonces marcamos un hecho histórico en la producción de whisky a nivel mundial”, aporta con orgullo Lila Tognetti, la compañera de vida de Néstor y socia en la aventura de destilar whisky.</p>



<p>“Después de varios días de navegación llegamos a los campos de hielo del mar de Weddell donde, en una experiencia única y maravillosa, el buque rompió su camino durante más de dos días hasta que la barrera de hielo le impidió continuar”, recuerda Néstor.</p>






<p></p>



<p>A unas 15 millas de la base, se comenzaron las operaciones de los Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, que vuelan desde el buque hacia la base. “Se realizó el relevo del personal que invernó durante 2023, por la nueva dotación. Durante varios días, además, se transportó la carga de los víveres, materiales y combustible para la nueva campaña. En uno de esos vuelos nos llevaron a nosotros, con las barricas, para poder ubicarlas en la base, que se encuentra en el paralelo 77”, describe Serenelli.</p>



<p>Las barricas llenas con destilado de malta pura, producida en Patagonia, descansan ahora para el proceso de añejamiento en una cueva de hielo, al resguardo del clima extremo de vientos y nevadas constantes, con temperaturas que pueden caer hasta los 50° bajo cero. “Allí permanecerán durante largos años para que el spirit se transforme en whisky bajo condiciones que nunca se han conocido en la historia”, dice Néstor, tras regresar del viaje que se extendió durante 40 días y les dio la oportunidad de conocer las bases Orcadas, Carlini, Petrel y Esperanza, “donde pudimos ver y valorar el trabajo de nuestros compatriotas”.</p>



<p>Siempre pioneros</p>



<p>En 2011 La Alazana, el proyecto que Néstor y Lila lideran al pie del cerro Piltriquitrón, en la orilla de la cordillera, en Lago Puelo -Chubut- se estableció como la primera destilería de whisky de malta de la Argentina y concebir el primer single malt local. También fueron pioneros en la siembra en nuestros suelos de cebada whiskera. Y Lila se transformó en la primera argentina en obtener la Maestría en Destilación, graduándose en la universidad escocesa de Heriot-Watt.</p>




La Alazana, el primer single malt argentino y el único whisky del mundo que se añeja en la Antártida




<p></p>



<p>Como parte de la evolución del proyecto, Néstor y Lila también entendieron que era fundamental llevar a cabo el 100% de la producción del whisky de malta en Lago Puelo. Para eso debieron enfrentar dos desafíos: producir su propia cebada y luego lograr la malta. Otra vez debían ser pioneros: nunca se había sembrado en el país cebada desarrollada para elaborar whisky (el cultivo está orientado a la cerveza) y además debían construir su propia maltería.</p>



<p>&#8220;El whisky debe vincularse directamente con el campo. Se puede hacer una analogía con el vino: como un buen vino debe partir de una buena vid, un buen whisky no puede hacerse sino con una buena cebada”</p>



<p>En el inicio de la producción de la destilería importaban la cebada y tenían varios proveedores de malta, entre ellos Maltear, la industria tresarroyense. Hasta que luego de un proceso de prueba y error, pudieron abastecerse con materias primas elaboradas por ellos mismos.</p>



<p>“En octubre de 2017 sembramos dos variedades de cebada exclusivas para whisky por primera vez en el país, que luego malteamos y destilamos en La Alazana para obtener el primer whisky 100% Patagónico y argentino”, dice Néstor.</p>






<p></p>



<p>“Estamos convencidos de que el whisky debe considerarse como una bebida que comienza en la tierra, no en un laboratorio; y por eso hay que vincularlo directamente con el campo. Se puede hacer una analogía con el vino: como un buen vino debe partir de una buena vid, un buen whisky no puede hacerse sino con una buena cebada”, completa.</p>



<p>Micromalteros</p>



<p>En La Alazana hay dos malterías, una aplicada para la malta clásica, y otra para la ahumada. “Para obtener la malta nos capacitamos en Canadá, en el CMBTC (Canadian Malting Barley Technical Center) de Winnipeg”, explica. Ese mismo viaje lo utilizaron para comprar los elementos para construir sus micromalterías e incluyó una escala en Estados Unidos para sumar otras piezas necesarias.</p>



<p>“Nuestras malterías son de un volumen de 1500 kilos entre las dos, y llevan un proceso muy controlado. Hemos comprobado que tenemos una malta de muy alta calidad, incluso en el rendimiento están por encima de las que hemos importado tanto de Gran Bretaña como de Bélgica”, cuenta.</p>



<p>Lo único que Néstor y Lila siguen importando es levadura, aunque también con ese ingrediente han logrado hacer historia: “Tenemos un whisky que está añejado con una levadura salvaje de la Patagonia, que la encontró un equipo del Conicet en 1996 en el bosque municipal Llao Llao y la aisló. Nosotros firmamos un convenio con el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas que pertenece al Conicet para poder utilizarla y ellos nos reproducen esa levadura”.</p>



<p>Néstor repite, como en alguna de sus otras charlas con La Voz del Pueblo, que su ritual preferido es pasar por el depósito y degustar una medida de whisky extraída directamente de una barrica. Muchas veces lo hizo ante la mirada de sus hijos, que observaban la escena en silencio y con admiración. Como entendiendo que La Alazana es mucho más que una bebida.</p>



<p>“Este tipo de apuestas a largo plazo va contra la cultura actual, porque parece que lo que no da resultados inmediatos no sirve. Nosotros le ponemos mucha pasión a este proyecto porque queremos dejar algo que perdure. Que en un futuro sean nuestros nietos los que produzcan el whisky y les cuenten a los que vengan a la destilería: ‘esto lo arrancaron mis abuelos’”, se entusiasma.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YrEVfi_52wUgnV4GOH-caRTbh60=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/04/CUEVA-DE-HIELO-CAJA-1-scaled.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La Alazana, el primer single malt argentino, es el único a nivel mundial que se añeja en la Antártida. Los Serenelli volvieron a viajar al continente...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:58:33+00:00</updated>
                <published>2024-04-06T22:48:20+00:00</published>
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            Con una importante misión a la Antártida
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<p>&nbsp;</p>
<p>La vocación de servicio y el acompañamiento de la familia han ayudado para que Andrés Britez tenga una extensa carrera dentro de la Armada Argentina, repleta de importantes experiencias por todo el mundo. Lo que también lo llevó a vivir a Claromecó para custodiar a uno de los símbolos más valiosos de nuestro distrito, el Faro. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A mediados de enero se embarcó en una nueva aventura y partió en el Aviso ARA Estrecho San Carlos para cumplir la Misión Antártica. Antes de su llegada al continente blanco, mientras hacía el paso por Ushuaia junto a sus compañeros, La Voz del Pueblo dialogó con Britez sobre cómo comenzó este camino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una vez que salió de Escuela de la Armada Argentina y se recibió, “me tocó por mérito, por las notas y los estudios hacer el viaje de la Fragata Libertad, que hicimos una vuelta por América del Sur, América del Norte, Europa y volvimos para estos lados. Después nos quedamos en la central nuestra, que es en Buenos Aires, y ahí ya me trasladé con mi familia. En ese momento, estaba compuesta por mi señora y por Lucas, muy chiquito él porque nació cuando yo estaba en la Fragata”, recordó al inicio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luego de estar dos años en la central, pasó al Faro Recalada para trabajar en su pintura ya que arribaba a los 100 años. “Y una vez que estuve ahí, salí del pase a Puerto Grande, a Punta Alta, y ya radiqué la familia en Bahía Blanca nuevamente”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una vez en aquella base, “realizamos lo que es balizamientos de entada y salida del puerto de Bahía Blanca. Y después de ahí, me fui a un faro que está en la península Verde, que tiene un poco de historia porque es medio inhóspito, que está a 70 kilómetros de Mayor Buratovich”. Aquel lugar “tiene la particularidad que cuando hay sudestada o marea extraordinaria se transforma en isla. Este pedacito de tierra queda fuera de lo que es la plataforma continente”, explicó.</p>











<p>Tras estas idas y vueltas, llegó el momento de aterrizar en el Faro de Claromecó, un 16 de febrero de 2012, “un poco queriendo conocer el lugar porque obviamente habíamos tenido un paso por Claromecó un verano de uno o dos días cuando íbamos para Mar del Plata, y después no conocíamos mucho más”, y allí se radicó junto a su familia por varios años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Esta profesión te ha dado la oportunidad de vivir experiencias únicas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Tengo la fortuna de contar con el apoyo de la familia. Eso siempre lo recalco. Por una cuestión de la carrera y, sobre todo, de mi especialidad, es bastante particular porque nosotros nos movemos cada 4 o 5 años, vamos de un lugar al otro. Yo a donde llego tengo compañeros de trabajo, entonces es más allanable el tema del trato y de relacionarte. Somos una especialidad en la que no somos muchos, entonces en el bucle te vas cruzando con uno, con otro&#8230; Yo, por ejemplo, hoy me encuentro con un compañero con el que había estado hace 15 años en Puerto Belgrano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y la familia en sí, por momentos, tiene que adaptarse al lugar donde va uno cuando los traslada. O adaptarse a la distancia que, por ejemplo, tienen que afrontar cosas solos porque uno no está. Entonces por eso que yo recalco siempre que el apoyo de la familia es muy importante para mi especialidad, que he tenido la posibilidad de andar por varios lados y recorrer, y es algo que me gusta mucho más.</p>



El especialista en balizamiento hará una inspección y mantenimiento de señales



Antes de partir para el continente blanco, pasó por Ushuaia



<p>-¿Por qué decidís ingresar a la Armada Argentina? ¿Y por qué elegiste la especialidad de balizamiento?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Tengo raíces dentro de la Armada. Primero mi abuelo, que vino de Misiones y entró a la Armada y fue un agradecido porque conoció y anduvo por todos los lugares que nunca se imaginó. Después tengo a mi tío, también de la misma manera; él era mecánico de avión. Y yo cuando hice el secundario en Bahía Blanca, algo de eso ya me había llamado la atención. Hice el secundario en la Escuela Técnica y me recibí de Mecánico Especializado en Montaje Eléctrico de Avión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En ese momento, mi pasión o lo que yo quería, era estar en aviones, trabajar con los aviones, andar con los aviones. Entonces, ya que mi tío estaba con eso, qué mejor que meterme en la Armada para poder cumplir lo que yo estaba buscando. Como siempre, las cosas tienden a cambiar un poquito&#8230; En base a un test psicológico y otros estudios que te van realizando al momento de seleccionarte, te hacen poner tres posibilidades que a vos te pueden llegar a gustar. En una obviamente puse aeronáutico o mecánico aeronáutico; la otra era balizamiento, era una especialidad que me llamaba la atención en el tema de los faros, la vida en los faros&#8230; y la otra creo que era Arsenal, que es una parte un poco más operativa, que se trabaja en Puerto Belgrano, y por la zona de donde yo era, venía como anillo al dedo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llegado el momento, justo en el batallón donde yo estaba, no dieron vacantes en Aeronáutico, entonces pasé a la segunda opción, que era balizamiento. Abarca desde Bahía de Sanborombón hasta, como es ahora, el balizamiento antártico, ya pasando por Tierra del Fuego y todo lo que es el litoral marítimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Te llevaste una linda sorpresa con esta selección al final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-La verdad es que sí. Si tengo que volver a elegir, salvo por la parte de desarraigo familiar, la elegiría de vuelta por todas las experiencias y por todas las vivencias que he tenido. Y siempre buscando metas o queriendo seguir progresando en la especialidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uno siempre ha andado por lugar inhóspitos y, en el año que pasó, logramos instalar paneles solares en algunos faros para que la gente tenga luz durante todo el día. Y eso, cuando vos viviste la falta, el poder darlo hoy y ver que la calidad de vida y el bienestar del personal cambia, te da un orgullo también. Con el tiempo que va pasando, uno se va poniendo más viejo y apunta a mejorar en lo que es la especialidad y también en el bienestar del personal y de todos los compañeros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Y ahora estás en camino hacia una nueva experiencia. ¿Cómo te tiene esto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Como todo lo nuevo, está el cosquilleo de cumplir algo que, en el caso mío, lo anhelaba. Me había hecho esquivo durante varios años porque en los lugares donde anduve éramos pocos y no podía ir, sino dejaba el destino con menos gente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En este caso, yo ahora estaba en Buenos Aires, y al estar en el lugar donde hay mucha más gente, obviamente me puse como voluntario para hacerlo y se dio la posibilidad. Se fueron dando las situaciones, se fueron dando los exámenes médicos que son necesarios para concurrir, el tema de los trabajos, el tema de los materiales, el tema del personal&#8230; se tienen que dar una serie de cosas para que llegues acá.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¿Cuál es tu misión?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211; Esperaremos lo que decimos una ventana meteorológica para lo que es el cruce. Tenemos que pasar el Canal de Drake, que es bastante complejo de cruzar porque es donde se encuentran los océanos. Entonces se intenta buscar una meteorología favorable para que sea lo menos golpeado posible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando lleguemos al continente antártico, arrancaremos con nuestro plan de trabajo, que conlleva hacer una serie de mantenimiento de señales que se encuentran en pie, que están en servicio, hacerle una inspección, pintar, arreglar, acomodar&#8230;</p>

<p>-¿Por qué decidís ingresar a la Armada Argentina? ¿Y por qué elegiste la especialidad de balizamiento?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Tengo raíces dentro de la Armada. Primero mi abuelo, que vino de Misiones y entró a la Armada y fue un agradecido porque conoció y anduvo por todos los lugares que nunca se imaginó. Después tengo a mi tío, también de la misma manera; él era mecánico de avión. Y yo cuando hice el secundario en Bahía Blanca, algo de eso ya me había llamado la atención. Hice el secundario en la Escuela Técnica y me recibí de Mecánico Especializado en Montaje Eléctrico de Avión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En ese momento, mi pasión o lo que yo quería, era estar en aviones, trabajar con los aviones, andar con los aviones. Entonces, ya que mi tío estaba con eso, qué mejor que meterme en la Armada para poder cumplir lo que yo estaba buscando. Como siempre, las cosas tienden a cambiar un poquito&#8230; En base a un test psicológico y otros estudios que te van realizando al momento de seleccionarte, te hacen poner tres posibilidades que a vos te pueden llegar a gustar. En una obviamente puse aeronáutico o mecánico aeronáutico; la otra era balizamiento, era una especialidad que me llamaba la atención en el tema de los faros, la vida en los faros&#8230; y la otra creo que era Arsenal, que es una parte un poco más operativa, que se trabaja en Puerto Belgrano, y por la zona de donde yo era, venía como anillo al dedo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llegado el momento, justo en el batallón donde yo estaba, no dieron vacantes en Aeronáutico, entonces pasé a la segunda opción, que era balizamiento. Abarca desde Bahía de Sanborombón hasta, como es ahora, el balizamiento antártico, ya pasando por Tierra del Fuego y todo lo que es el litoral marítimo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Te llevaste una linda sorpresa con esta selección al final</p>
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<p>-La verdad es que sí. Si tengo que volver a elegir, salvo por la parte de desarraigo familiar, la elegiría de vuelta por todas las experiencias y por todas las vivencias que he tenido. Y siempre buscando metas o queriendo seguir progresando en la especialidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uno siempre ha andado por lugar inhóspitos y, en el año que pasó, logramos instalar paneles solares en algunos faros para que la gente tenga luz durante todo el día. Y eso, cuando vos viviste la falta, el poder darlo hoy y ver que la calidad de vida y el bienestar del personal cambia, te da un orgullo también. Con el tiempo que va pasando, uno se va poniendo más viejo y apunta a mejorar en lo que es la especialidad y también en el bienestar del personal y de todos los compañeros.</p>
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<p>-Y ahora estás en camino hacia una nueva experiencia. ¿Cómo te tiene esto?</p>
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<p>-Como todo lo nuevo, está el cosquilleo de cumplir algo que, en el caso mío, lo anhelaba. Me había hecho esquivo durante varios años porque en los lugares donde anduve éramos pocos y no podía ir, sino dejaba el destino con menos gente.</p>
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<p>En este caso, yo ahora estaba en Buenos Aires, y al estar en el lugar donde hay mucha más gente, obviamente me puse como voluntario para hacerlo y se dio la posibilidad. Se fueron dando las situaciones, se fueron dando los exámenes médicos que son necesarios para concurrir, el tema de los trabajos, el tema de los materiales, el tema del personal&#8230; se tienen que dar una serie de cosas para que llegues acá.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¿Cuál es tu misión?</p>
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<p>&#8211; Esperaremos lo que decimos una ventana meteorológica para lo que es el cruce. Tenemos que pasar el Canal de Drake, que es bastante complejo de cruzar porque es donde se encuentran los océanos. Entonces se intenta buscar una meteorología favorable para que sea lo menos golpeado posible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando lleguemos al continente antártico, arrancaremos con nuestro plan de trabajo, que conlleva hacer una serie de mantenimiento de señales que se encuentran en pie, que están en servicio, hacerle una inspección, pintar, arreglar, acomodar&#8230;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MpcQpVOCcbbLr-B-5svI1dlr4Gg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/britez-1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Andrés Britez, especialista en balizamiento de la Armada Argentina y claromequense de corazón, se embarcó para vivir una nueva experiencia, en el cont...]]>
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                <updated>2024-01-28T16:13:56+00:00</updated>
                <published>2024-01-27T16:12:44+00:00</published>
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            La Alazana, el primer single malt argentino y el único whisky del mundo que se añeja en la Antártida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lCA6qEy_RklYL7jca0XQLkEMitg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/05/alazana-antartida-1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La historia de la familia Serenelli, fundadores en Lago Puelo, Chubut, de la primera destilería de whisky de malta del país está plagada de hitos. Néstor y Lila se capacitaron en Gran Bretaña y cumplen con la máxima “del campo a la botella” sembrando cebada whiskera que ellos mismos desarrollaron y nunca se había cultivado en la Argentina y elaborando su propia malta -en sus inicios la compraban en Tres Arroyos-. La bebida cumple los más exigentes estándares internacionales y fue premiada dos veces en Europa. Desde noviembre dos barricas se añejan en la Base Marambio, un hecho inédito a nivel mundial. Y en enero lograron que el “single malt” se incorporara en el Código Alimentario Argentino
<p>&nbsp;</p>
<p>Por Juan Berretta</p>
<p>Fueron apenas diez segundos los que Néstor se negó la posibilidad de embarcarse en la revolucionaria idea. “¿Añejar whisky en la Antártida? Es una locura…”, pensó. Aunque no puso en palabras su rápida conclusión. Se tomó un par de segundos antes de hablar, tiempo suficiente para que se le activara el espíritu pionero e innovador que lleva en su ADN, y que se le potencia cuando de whisky se trata.</p>
<p>Entonces, aplicando la misma lógica que viene empleando desde que empezó junto a su esposa Lila el ambicioso proyecto llamado La Alazana, se dijo primero a sí mismo, y le respondió luego al importador que le había tirado la idea: “¿Y por qué no?”.</p>
<p>Tres meses después de esa charla, Néstor volaba en un Hércules de la Fuerza Aérea rumbo a la Base Marambio con dos barricas del whisky que elabora en el Paraje Las Golondrinas, en Lago Puelo, para hacer historia y convertir a La Alazana en la primera destilería del mundo que añeja su producción en la Antártida, en la latitud 64.</p>
Los estilos de whisky se diferencian por las barricas donde se añejan y por el tipo de malta que se utiliza para la elaboración
<p>El “¿y por qué no?”, Néstor Serenelli y Lila Tognetti, su compañera de vida y socia en la aventura de destilar whisky, lo tienen tatuado en el espíritu y siempre funcionó como combustible para concebir hace 12 años el primer single malt argentino. También para participar y ganar en 2015 y 2018 las medallas de oro en dos prestigiosos concursos internacionales que los pusieron en boca de los más exigentes paladares; y para hacer la primera siembra en nuestros suelos de cebada whiskera; y para que Lila se transformara en la primera argentina en obtener la Maestría en Destilación, graduándose en la universidad escocesa de Heriot-Watt; y para lograr la incorporación en el Código Alimentario Argentino “el whisky de malta o single malt”.</p>
<p>El proyecto que Néstor y Lila lideran al pie del cerro Piltriquitrón, en la orilla de la cordillera, es 100% inédito por dónde se lo mire y cada paso que dan es un hito. Y merece ser contado.</p>
<p>La gestación</p>
<p>La historia de La Alazana empezó a escribirse en 2003, cuando a Serenelli, un comerciante oriundo de Buenos Aires pero radicado en Bariloche con experiencia en el destilado de frutas se le ocurrió instalar su propia destilería de whisky y elaborar junto a Lila -kinesióloga de profesión- el primer single malt del país. Meticulosos y celosos de cada detalle, de entrada se propusieron hacer las cosas de la mejor manera posible. No buscaban un fin comercial, sino lograr la excelencia, elaborar un producto de calidad Premium.</p>
<p>Para hacerlo, viajaron en varias oportunidades a Escocia, Gales e Irlanda a visitar las destilerías más tradicionales y capacitarse con los que más saben. Además de los secretos de la elaboración, también se trajeron distintos diseños para construir el mejor alambique en la chacra ubicada en el paraje Las Golondrinas de Lago Puelo, cerca de El Bolsón, que compraron hace 20 años.</p>
<p>La adquisición del predio ubicado a 1.000 metros del kilómetro 1911 de la Ruta 40, perseguía dos pasiones del matrimonio. Por un lado canalizar la pasión whiskera construyendo una destilería, por otro darle rienda al amor por los caballos y fundar una escuela de equinoterapia para chicos discapacitados.</p>
La destilería está en una chacra ubicada en el paraje Las Golondrinas de Lago Puelo, cerca de El Bolsón, 1.000 metros del kilómetro 1911 de la Ruta 40
<p>Para los entendidos, el whisky de malta puro (en inglés, single malt whisky) es la elite en el mundo de esta bebida y hay etiquetas que pueden valer miles de libras en Escocia. Se destila dos veces a partir de la fermentación de un cereal malteado (en este caso, cebada) y se envejece en barricas de roble por lo menos tres años.</p>
<p>El single malt se caracteriza por su intensidad, tanto en aroma como en sabor y representa sólo un 4% del whisky total consumido en el mundo, porque es caro y difícil de producir. El resto del whisky vendido corresponde a los “blends”. “Estos están compuestos por un porcentaje menor de whisky de malta, siendo su componente principal alcohol de cereales producidos a escala industrial, con los denominados destiladores fraccionados”, explica Néstor.</p>
<p>“¿Por qué nadie había hecho antes en la Argentina un single malt? Es simple: porque es una locura. Se trata de un proyecto familiar, a baja escala y a un largo plazo muy difícil de sostener con las vicisitudes de nuestro país. Pero nos moviliza la pasión por el whisky y el propósito de iniciar una historia que continúe nuestra familia”, argumenta el “master distiller” desde Lago Puelo, provincia de Chubut.</p>
<p>A la escocesa</p>
<p>La Alazana, nombre elegido en homenaje a una yegua que era parte de la escuela de equinoterapia, obtuvo en noviembre de 2011 la licencia requerida por el Instituto Nacional de Vitivinicultura y los Serenelli comenzaron a destilar y añejar whisky de forma comercial. Los emprendedores se propusieron respetar las tradiciones escocesas y conjugarlas con la materia prima local para darle una impronta bien patagónica.</p>
<p>En la Argentina no había equipamiento para este tipo de emprendimiento, así que ellos mismos diseñaron todos los equipos de la destilería que se construyeron en talleres de Bariloche. Y por supuesto que el clima de la región y el agua de las vertientes de nieve de la cordillera aportaron lo suyo para optimizar la maduración de este whisky.</p>
Lila es la primera argentina “Master in Brewing and Distilling”, graduada en la Universidad de Heriot-Watt en 2019
<p>“De todos los estilos de whisky que existen, elegimos el que más nos gusta. Nos formamos en Escocia para hacerlo, nos especializamos en una destilería y mi esposa estudió un Master en Destilación específica y con esa base decidimos hacer ese estilo que se basa en agua, malta y levadura”, cuenta Néstor.</p>
<p>Para asegurarse la calidad de su producto, para su añejamiento consiguieron traer barricas que tuvieron vino tipo jerez de la bodega sanjuanina Hagmann y además importaron de Estados Unidos barricas que anteriormente añejaron bourbon. Para confirmar que iban por el camino correcto, enviaron muestras de su whisky a laboratorios de Escocia que se dedican exclusivamente a analizar el tradicional destilado, con resultados exitosos.</p>
<p>Ese control se ha transformado en una rutina para los Serenelli, que envían en forma periódica muestras para hacer un seguimiento constante del producto.</p>
<p>Del campo a la botella</p>
<p>Néstor destila pasión cuando habla de su whisky. Y repite que el objetivo es mejorar la calidad cada día y que eso se logra evolucionando en cada proceso de producción. En esa búsqueda, La Alazana siempre va concretando pequeñas revoluciones.</p>
<p>Como parte de la evolución del proyecto, Néstor y Lila también entendieron que era fundamental llevar a cabo el 100% de la producción del whisky de malta en Lago Puelo. Para eso debieron enfrentar dos desafíos: producir su propia cebada y luego lograr la malta. Otra vez estaban frente a una experiencia iniciática: nunca se había sembrado en el país cebada desarrollada para elaborar whisky (el cultivo está orientado a la cerveza) y además debían construir su propia maltería.</p>
<p>“¿Y por qué no?, se dijeron nuevamente. Y así lo hicieron.</p>
<p>En el inicio de la producción de la destilería importaban la cebada y tenían varios proveedores de malta, entre ellos Maltear, la industria tresarroyense. Hasta que luego de un proceso de prueba y errar, pudieron abastecerse con materias primas elaboradas por ellos mismos.</p>
<p>&nbsp;</p>
Hoy siembran la variedad de cebada odyssey y producen el 100% de la malta que utilizan y que se quema con turba de la región
<p>“En octubre de 2017 sembramos dos variedades de cebada exclusivas para whisky por primera vez en el país, que luego malteamos y destilamos en La Alazana para obtener el primer whisky 100% Patagónico y argentino. Nuestro desafío era comenzar desde el principio de la cadena de valor del whisky, logrando una excelente calidad de cebada para obtener el mismo resultado en el producto final”, dice Néstor.</p>
<p>“Te digo la verdad, para nosotros sería mucho más cómodo seguir trayendo la malta de Escocia y dejarnos de jorobar, y dedicarnos a hacer el whisky…”, reconoce. “Pero esto es lo que nos gusta, seguir evolucionando y trabajando para lograr el mejor producto posible. Y producir nuestra propia malta a partir de cebadas escocesas desarrolladas exclusivamente para eso pero sembradas en la Patagonia, nos da un salto de calidad”, agrega.</p>
<p>“Estamos convencidos de que el whisky debe considerarse como una bebida que comienza en la tierra, no en un laboratorio; y por eso hay que vincularlo directamente con el campo. Se puede hacer una analogía con el vino: como un buen vino debe partir de una buena vid, un buen whisky no puede hacerse sino con una buena cebada”, completa.</p>
“Estamos convencidos de que el whisky debe considerarse como una bebida que comienza en la tierra, no en un laboratorio; y por eso hay que vincularlo directamente con el campo&#8221;
<p>Hoy siembran la variedad de cebada odyssey y producen el 100% de la malta que utilizan y que se quema con turba de la región. “Hacemos cebada en El Bolsón y en Trevelin. Hay un productor local que tiene una chacra orgánica certificada, así que la cebada que sembramos en El Bolsón tiene certificación orgánica. Entre todo lo que producimos elegimos lo mejor para usar en la maltería”.</p>
<p>La cebada que no se selecciona se vende como forraje para la hacienda de la zona. Igual destino se le da al descarte que queda en el macerador tras el proceso de malteo, el bagazo. “Es un suplemento muy rico en fibra y proteína para animales, de  modo que se lo entregamos a un tambo vecino. No tenemos desechos, lo aprovechamos todo. Le devolvemos al campo lo que el campo nos da”, dice Néstor.</p>
<p>Micromalteros</p>
<p>En La Alazana hay dos malterías, una aplicada para la malta clásica, y otra para la ahumada. “Para obtener la malta nos capacitamos en Canadá, en el CMBTC (Canadian Malting Barley Technical Center) de Winnipeg”, explica. Ese mismo viaje lo utilizaron para comprar los elementos para construir sus micromalterías e incluyó una escala en Estados Unidos para sumar otras piezas necesarias.</p>
<p>“Nuestras malterías son de un volumen de 1500 kilos entre las dos, y llevan un proceso muy controlado. Hemos comprobado que tenemos una malta de muy alta calidad, incluso en el rendimiento están por encima de las que hemos importado tanto de Gran Bretaña como de Bélgica”, cuenta.</p>
Para asegurarse la calidad de su producto, importaron de Estados Unidos barricas que anteriormente añejaron bourbon
<p>“Siempre tenemos que evolucionar. El bebedor de whisky tiene un paladar más sofisticado que el de otras bebidas, entiende más lo que toma”, asegura Néstor que también visitó junto a su esposa la zona denominada como “el triángulo de la cebada”, en Montana, Estados Unidos, y recorrió varias mini y micromalterías para seguir aprendiendo.</p>
<p>Lo único que Néstor y Lila siguen importando es levadura, aunque también con ese ingrediente han logrado hacer historia: “Tenemos un whisky que está añejado con una levadura salvaje de la Patagonia, que la encontró un equipo del Conicet en 1996 en el bosque municipal Llao Llao y la aisló. Nosotros firmamos un convenio con el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas que pertenece al Conicet para poder utilizarla y ellos nos reproducen esa levadura”.</p>
<p>Ediciones limitadas</p>
<p>La primera partida de La Alazana vio la luz en 2014, se trató de una edición limitada con tres años de añejamiento. En 2015 sacaron otra, pero con cuatro años de maduración. “Luego de la segunda edición decidimos guardar la mayor parte del whisky para añejarlo unos 10 años”, explica Néstor.</p>
<p>El año 2015 también fue especial porque la destilería ganó la medalla de oro en el Scottish Craft Distillers en Pitlochry, Escocia. La cuna del whisky, la cultura que lo creó y la tierra donde comenzó la leyenda de esta bebida, de repente, consagró un producto hecho a miles de kilómetros de distancia en un valle de la Patagonia. “Fue algo que nos sorprendió, sobre todo porque era una muestra que tenía apenas tres años de añejamiento”.</p>
<p>Pero había otra conquista más rutilante por venir en materia de premios para la corta vida de La Alazana: en 2018 fue distinguida con la Medalla de Oro en la categoría malta estándar en el prestigioso Spirits Selection &#8211; Concours Mondial de Bruxelles que ese año se realizó en Bulgaria. “Es un certamen organizado por una asociación belga y que se hace todos los años en distintos países. Es un evento realmente importante, se presentan whiskies de todos lados, interviene la industria pesada. Fue un logro realmente importante y que hizo que se nos conociera”, cuenta con satisfacción.</p>
&#8220;Como un buen vino debe partir de una buena vid, un buen whisky no puede hacerse sino con una buena cebada”, dice Néstor
<p>“Nuestro objetivo es tener un whisky de calidad internacional. Y ya hemos logrado un reconocimiento en el extranjero de la gente que sabe. Eso es lo que nos ilusiona”, agrega Lila, la Head Distiller de La Alazana y la primera argentina “Master in Brewing and Distilling”, graduada en la Universidad de Heriot-Watt en 2019.</p>
<p>El 2021 también fue un año especial porque tuvo un gran impacto en el ambiente whiskero la edición limitada lanzada denominada “10 años”, en conmemoración del inicio de la destilería y con una década de añejamiento. La partida salió de una sola barrica, que fue la que lograron guardar para alcanzar los 10 años de maduración. El resto fue comercializado entre 2013 y 2014 porque los productores estaban ansiosos por darse a conocer.</p>
<p>Los estilos de whisky se diferencian por las barricas donde se añejan y por el tipo de malta que se utiliza para la elaboración. “El 85% de nuestra producción se añeja en barricas que contuvieron bourbon, algunas jerez y otras pocas cognac o vino blanco. Con respecto a malta, tenemos la clásica, la orgánica y la ahumada”, explica. “El whisky no es orgánico, sino que está hecho con cebada orgánica certificada”, aclara.</p>
<p>En La Alazana todo queda en familia. Néstor y Lila comandan el equipo de trabajo, que además está compuesto por sus tres hijos que colaboran en la parte administrativa y también en la producción, y dos empleados.</p>
<p>Al realizar todo el proceso, incluida la producción de las materias primas, hay más gente vinculada al proyecto en forma directa e indirecta. “Trabajamos en conjunto con ‘Chacra Humus de la Montaña’, que son quienes siembran nuestros cultivos en sus lotes”, cuenta Néstor, que entiende que a partir de la iniciativa de La Alazana de producir su propia cebada se abrió una alternativa para los productores de la zona.</p>
<p>“Hemos motivado a mucha gente a pensar que puede haber otro futuro respecto a los cultivos, que se pueden diversificar y buscar darles un valor agregado, porque históricamente acá todo se hacía para forraje”, cuenta.</p>
<p>Misión Antártida</p>
<p>La visita del importador que lleva el whisky de La Alazana a Gran Bretaña fue el disparador del suceso más importante en la vida del proyecto de Néstor y Lila. “Estábamos comiendo y me dice ‘podés creer que jamás se añejó un whisky en la Antártida. Ninguna destilería del mundo pudo mandar barricas’. Y me quedé pensando. Es una locura por eso nadie lo ha hecho, me dije”, recuerda Serenelli.</p>
<p>“Ahora puedo decir que nosotros sí lo hicimos”, dice con satisfacción.</p>
<p>El 8 de noviembre de 2022, desde El Palomar despegaron Néstor y dos barricas con cinco años de añejamiento en la Patagonia para finalizar su maduración en la Base Marambio del continente blanco y convertirse en el whisky más austral del mundo.</p>
<p>La operación “whisky blanco” se dio en el marco de un convenio específico de cooperación con el Comando Conjunto Antártico. “El destilado está sometido a la influencia de un clima extremo y marítimo. Un whisky añejado a temperaturas bajo cero y sin variabilidad térmica. El tiempo dirá cómo se expresará este single malt y qué notas características le aportará su estadía en un lugar remoto en el que nunca antes se maduró whisky en barricas”, analiza.</p>
Néstor voló a la Antártida en un Hércules con sus dos barricas y el personal que iba a relevar a la dotación que llevaba un año en la base
<p>“Tenemos barricas testigos de la misma tanda que dejamos acá y así vamos a poder observar realmente la diferencia en la maduración entre unas y otras”, cuenta.</p>
<p>Luego de agradecer “al Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Armadas por comprender el espíritu innovador de nuestra empresa y brindar el apoyo logístico y operativo y al Instituto Nacional de Vitivinicultura que nos permitió realizar este enorme desafío”, Néstor contó que la idea es dejar las barricas dos años y luego traerlo al continente y embotellarlo.</p>
<p>“A ese whisky le depara un futuro importante, conformará la edición ‘La Alazana Isla Marambio’; va a tener una identidad bien argentina, porque es la Antártida Argentina. Entendemos también que es una forma de colaborar con un granito de arena por la soberanía en esa tierra”, explica.</p>
<p>Tres meses de reuniones, gestiones y trámites les demandó obtener las habilitaciones de los organismos oficiales para alcanzar el objetivo. Raro por estas tierras, no encontraron trabas ni piedras en las dependencias oficiales que tuvieron que pisar, todo lo contrario. Y la colaboración y el apoyo que recibieron de todas las partes involucradas también fueron fundamentales para que pudieran concretar el objetivo. “Es algo increíble para nosotros, una empresa familiar, haber logrado algo que no pudo nadie a nivel internacional”.</p>
Néstor contó que la idea es dejar las barricas dos años y luego traerlo al continente y embotellarlo
<p>La excursión de Néstor duró tres días. La primera jornada fue la más intensa, porque debió elegir el lugar para ubicar las barricas, que terminó siendo un depósito sin calefacción que está detrás de la terminal aérea, y luego volver a llenar las barricas. El whisky a la Antártida llegó en tanques de acero inoxidable herméticos porque el avión no podía transportar madera cargada con alcohol. “El traspaso a las barricas nos tocó hacerlo con vientos de más de 80 kilómetros por hora y temperaturas varios grados bajo cero”, recuerda.</p>
<p>Los otros dos días fueron con un clima más benigno lo que le permitió terminar el acondicionamiento del whisky y recorrer el resto de la base. Y completar una experiencia inolvidable. En el vuelo de ida acompañó a la nueva dotación de personal que se instalaría en la base por un año y el regreso fue con el grupo que llevaba 12 meses de servicio.</p>
<p>Una destilería turística</p>
<p>Los Serenelli no tuvieron mucho tiempo para celebrar haber desembarcado en la Antártida, se venía la temporada alta de turismo y La Alazana se ha convertido en un destino muy visitado. La necesidad de limitar la venta de botellas para lograr añejar el destilado entre siete y 10 años, generó que decidieran vender el whisky sólo en la destilería y eso generó un flujo de visitas que jamás pensaron ni previeron.</p>
<p>La Alazana hoy tiene una capacidad de producción de 60 barricas anuales, que representan unas 20.000 botellas, “es el mismo volumen que produce la destilería más chica de Escocia”, aclara Néstor. Pese a que tienen una gran demanda, es un pequeño porcentaje el que sale a venta. “No es una estrategia sino una necesidad, para logar el tiempo de añejamiento. Por eso solamente vendemos aquí en la destilería y una botella por persona. Sólo enviamos unas pocas botellas para estar presentes en algunos bares y hoteles de Buenos Aires”, explica. “Tenemos muchos pedidos de Estados Unidos y de otros países, pero la verdad es que hoy no podemos abastecerlos”.</p>
La Alazana tiene un promedio de visitas de 500 personas por mes, que llegan a Las Golondrinas desde distintas partes del país y también desde el extranjero
<p>El caudal de turistas y amantes del whisky que consultan para viajar hasta la destilería fue creciendo con el tiempo. Tanto, que tuvieron que organizar catas con turno. “Nosotros trabajamos de lunes a sábado. Arrancamos a las 6 de la mañana en la destilería hasta después del mediodía. Por las tardes recibimos gente, organizamos catas para grupos reducidos”, relata Néstor. La Alazana tiene un promedio de visitas de 500 personas por mes, que llegan a Las Golondrinas desde distintas partes del país y también desde el extranjero.</p>
<p>“Es muy grato que hayamos tenido tanta repercusión. Hay gente muy apasionada y es muy divertido hablar de lo que a uno le apasiona. Son jornadas divertidas, trabajando duro durante el proceso, y después disfrutando y compartiendo con la gente”, asegura.</p>
<p>Si bien en la destilería el precio de La Alazana es de $ 32.000, por internet hubo páginas que han llegado a vender el whisky a $ 80.000. “Yo mismo me sorprendo cuando me piden ‘el más caro’ porque vieron esos precios exorbitantes en Internet”, cuenta Néstor.</p>
<p>Código Alimentario</p>
<p>En el amanecer de 2023 se produjo otro hito para los Serenelli y que un par de años atrás era tan impensado como añejar whisky en la Antártida. El 18 de enero se publicó en el Boletín Oficial la incorporación del whisky de malta en el Código Alimentario Argentino, y en el considerando de la resolución consta que es una iniciativa impulsada por “la firma La Alazana – Patagonia Single Malt”.</p>
La Alazana hoy tiene una capacidad de producción de 60 barricas anuales, que representan unas 20.000 botellas
<p>“Fue algo que nos generó mucha felicidad porque es un aliciente para que la industria nacional siga avanzando y que se dé un crecimiento organizado y controlado”, dice Néstor. De hecho, hay varios emprendimientos en marcha, posiblemente alentados e inspirados por la experiencia de La Alazana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“No queremos ser los únicos, queremos que esto se desarrolle. Ojalá que todas las destilerías trabajen bien, y sumen, para lograr que el whisky sea de calidad. Y que el día de mañana se pueda hablar del whisky argentino como hoy se habla del vino malbec”, se ilusiona.</p>
<p>Antes de despedirse, Néstor cuenta que su ritual preferido es pasar por el depósito de barricas y degustar una medida de whisky extraída directamente de una barrica. Muchas veces lo hizo ante la mirada de sus hijos, que observaban la escena en silencio y con admiración. Como entendiendo que La Alazana es mucho más que una bebida.</p>
<p>“Hoy parece que todo lo que no da resultados inmediatos no sirve. Este tipo de apuestas a largo plazo va contra la cultura actual. Nosotros le ponemos mucha pasión a este proyecto porque queremos dejar algo que perdure. Que en un futuro sean nuestros nietos los que produzcan el whisky y les cuenten a los visitantes que lleguen a recorrer la destilería: ‘esto lo arrancaron mis abuelos’”, se entusiasma.</p>
<p>“Con Lila trabajamos todos los días para aportar un granito de arena para que esta destilería tenga continuidad y permanezca en el tiempo. Y mi sueño, que no lo voy a poder ver hecho realidad, es una botella nuestra con una etiqueta que diga ‘200 años’ (risas), como he visto en esas destilerías tan antiguas de Escocia”.</p>
<p>¿Y por qué no?</p>
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                <updated>2025-09-24T12:57:49+00:00</updated>
                <published>2023-05-28T00:03:13+00:00</published>
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