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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
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            Qué rol juegan los bioestimulantes contra el estrés del verano
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                <![CDATA[LaVozDelPueblo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3tlQllCEkD6OB4eEvGSAbUXynv8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/bioinsumos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En estos meses de la campaña es habitual que los cultivos de gruesa presenten situaciones de estrés por limitaciones hídricas y altas temperaturas. En este contexto, ciertos productos biológicos aparecen como promesa para mejorar la tolerancia del cultivo frente a condiciones adversas. Pero, ¿cuál es su performance a campo? ¿Qué resultados podemos esperar? ¿Cuál es el momento más oportuno para intervenir?</p><p>“Los bioinsumos orientados a la tolerancia al estrés buscan acompañar al cultivo, ayudándolo a sostener su funcionamiento metabólico”, explica el experto de la Red de Biológicos de Aapresid, Alfredo Curá (CONICET-FAUBA).</p><p>¿Qué son los Bioinsumos para la tolerancia al estrés?</p><p>Dentro de esta categoría se incluyen principalmente microorganismos conocidos como rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR), que interactúan con la planta y pueden influir sobre distintos procesos fisiológicos.</p><p>“No se trata de productos con acción directa sobre el ambiente, sino de herramientas que actúan modulando la respuesta de la planta frente al estrés, favoreciendo su capacidad de adaptación”, explica Curá.</p><p>Estos microorganismos pueden actuar induciendo cambios en el metabolismo que resultan clave en condiciones adversas. Por ejemplo, incrementando el desarrollo radicular -lo que amplía la superficie de exploración del suelo y mejora la absorción de agua y nutrientes-, regulando metabolitos asociados al equilibrio osmótico celular, hormonas relacionadas con el estrés, o manteniendo la actividad fotosintética”, asegura el experto de la Red de Biológicos de Aapresid.</p><p>A nivel de lote, si bien estas tecnologías no eliminan el impacto del estrés, logran atenuarlo al permitir que la planta mantenga su metabolismo activo durante más tiempo, protegiendo el sistema fotosintético y retardando la pérdida de área foliar verde.</p><p>Criterios técnicos para una aplicación efectiva</p><p>La aplicación efectiva de estos bioinsumos depende de la interacción de varios factores: estado fenológico del cultivo, producto elegido según modo de acción; condiciones ambientales y calidad de la aplicación.</p><p>“Los errores más comunes radican en desatender estas variables o en generar expectativas que superan el alcance real de la tecnología. De hecho, estas fallas suelen explicar la mayor parte de la variabilidad observada en los resultados a campo”, asegura Curá.</p><p>¿Uso preventivo o correctivo?</p><p>Curá sostiene que la aplicación de bioinsumos debe considerarse una medida preventiva clave, incluso ante la incertidumbre climática. “El costo de incorporar estos consorcios bacterianos oscila de los 3 a 5 dólares/ha, una inversión mínima frente al riesgo de pérdidas mayores”.</p><p>Esta “vacuna biológica” no solo prepara a la planta para un mayor desarrollo radicular y exploración del suelo, sino que garantiza un piso de rendimiento en escenarios críticos. Mientras que en años con buen régimen hídrico las diferencias pueden ser sutiles, en campañas de sequía extrema los cultivos de soja tratados han logrado sostener rendimientos de hasta 1.000 kilos, frente a testigos que apenas alcanzaron los 200 o 300 kilos, validando una relación costo-beneficio altamente favorable para el productor”, indica Curá.</p><p>La clave, sostuvo, es anticiparse desde el manejo y comprender que estas tecnologías funcionan mejor cuando forman parte de una estrategia planificada. Aunque en situaciones donde confluyen distintos tipos de estrés, hídrico, térmico y nutricional, la respuesta del cultivo se vuelve más compleja, los bioinsumos pueden contribuir a mejorar la tolerancia general, aunque su efecto debe analizarse siempre dentro de un manejo integral del sistema.</p><p>En esa línea, enfatizó que los bioinsumos no reemplazan a la fertilización, la genética ni las buenas prácticas agrícolas. Por el contrario, su aporte se potencia cuando se integran dentro de esquemas de manejo bien diseñados.</p><p>¿Qué se viene viendo en redes de ensayos?</p><p>La Red de Biológicos de Aapresid es un espacio colaborativo para la generación y difusión de conocimiento relacionado con el uso de bioinsumos en la agricultura.</p><p>En 2024/25 la Red evaluó en 6 sitios (del oeste de Buenos Aires a Tucumán) la performance de PGPRs aplicados en semilla y de forma foliar (entre V4 y R1) en soja, en condiciones de campo (es decir, en macroparcelas que recibieron el manejo tecnológico habitual de los productores en cuanto a genética, fecha de siembra, nutrición, etc.).</p><p>“Las respuestas en rinde -plasmadas en el último informe de la Red- fueron muy variables. En los tratamientos de semillas, solo en 2 de los 6 sitios se vieron respuestas significativas, que fueron de los 147 kg/ha hasta los 1356 kg/ha. En las aplicaciones vía foliar, el resultado fue similar, solo en 2 de los 6 sitios se vieron aumentos de rinde por el uso de PGPRs en valores de hasta 114 kg/ha”, explica el Coordinador de la Red, Ignacio Sanguinetti.</p><p>Y agrega: “El siguiente paso de la Red es entender por qué detrás de esta respuesta, sí tiene que ver con causas ambientales, con el momento de aplicación, el modo de acción elegido, etc”.&nbsp;</p><p>Aapresid</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3tlQllCEkD6OB4eEvGSAbUXynv8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/02/bioinsumos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En una época donde la sequía y altas temperaturas ponen en riesgo los cultivos, Aapresid analiza a los bioinsumos como aliados para sostener los rindes]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
                <published>2026-02-24T12:06:39+00:00</published>
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            Un árbol aportaría un antihongo para proteger los granos almacenados
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PaT90wh35T5biyd6AKv2Al6bdmM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/extractovegetal-1.jpg.webp" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>Un equipo de investigación del INTA, del Conicet y de la UBA avanza en el desarrollo de un producto biológico para controlar un hongo que produce micotoxinas que afectan a los granos almacenados</p>



<p></p>



<p>Millones de toneladas de cereales sufren algún tipo de deterioro por la acción de hongos que ocasionan pérdidas de rendimiento y alteraciones en la calidad de los granos, lo que deriva en graves daños económicos. Entre ellos se encuentra Aspergillus flavus, un hongo filamentoso y saprófito, cuya colonización se produce principalmente en granos de cereales y semillas oleaginosas una vez cosechados.</p>






<p>Esta situación llevó a que un equipo de investigadores integrado por especialistas del INTA -Instituto de Patobiología Veterinaria, Instituto de Suelos e Instituto de Tecnología de Alimentos-, del Instituto de Botánica Darwinion (Conicet/Ancefyn) y de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, se enfoque en la búsqueda de nuevas alternativas. Así surge el proyecto que propone el desarrollo de un bioinsumo o fungicida natural originado a partir de un extracto de una planta nativa denominada Peltophorum dubium (conocida comúnmente como Ibirá pitá).</p>



<p>Duros de matar</p>



<p>“Los hongos son organismos ubicuos, son capaces de adaptarse y sobrevivir a situaciones de extrema desventaja”, indicó Lucía Di Ciaccio, investigadora del Instituto de Patobiología Veterinaria del INTA-Conicet, y agregó: “El género Aspergillus está presente en el ambiente, en producciones agrícolas y en cultivos y, en condiciones propicias, producen micotoxinas que derivan en enfermedades y en pérdidas económicas”.</p>



<p>“El Aspergillus flavus tiene la capacidad de crecer en diferentes sustratos y bajo una amplia gama de condiciones, pero en especial durante el almacenamiento”, explicó Renée Fortunato, directora del Instituto Darwinion, quien señaló que los granos, una vez cosechados, contienen una abundante carga de esporas provenientes del campo que se mantienen durante el transporte y en el momento de almacenamiento.</p>



<p>“Si las condiciones en el almacenamiento no son las adecuadas, se puede producir el deterioro del grano y formarse micotoxinas, como las denominadas aflatoxinas”, explicó Fortunato. En esa línea, puntualizó que “estas toxinas son conocidas por su alta toxicidad, tanto para humanos como para animales, ya que pueden causar alteraciones funcionales, bioquímicas o morfológicas”.</p>



<p>Por esto, las estrategias de prevención incluyen un estricto control de las condiciones ambientales durante el manejo de la postcosecha y, ocasionalmente, en el uso de sustancias antifúngicas durante períodos críticos en el cultivo y durante el almacenamiento o transporte.</p>



<p>Debido a diferentes factores, solo se dispone de unos pocos agentes antifúngicos, ya sea porque han desarrollado resistencia o por la aparición de hongos llamados reemergentes o también porque son demasiado tóxicos para el huésped y provocan efectos secundarios no deseados. Esta situación llevó a que en las últimas décadas se promuevan diferentes investigaciones destinadas al estudio de extractos de plantas como alternativa para su control.</p>



<p>Extracto antifúngico</p>



<p>Así surge el proyecto de investigación del INTA sobre una especie nativa, Peltophorum dubium (nombre común: Ibira pitá). El estudio se enfocó en la caracterización de la especie y los extractos vegetales derivados, como así también en ensayos de evaluación de los extractos vegetales de Peltophorum dubium para controlar hongos productores de micotoxinas, como el Aspegillus flavus en el almacenamiento de granos de cultivos comerciales como el maíz.</p>



<p>“A través de diferentes estudios, pudimos identificar un extracto vegetal que tenía actividad antifúngica frente a Aspergillus flavus”, indicó Di Ciaccio, quien detalló que estudiaron las hojas de este árbol nativo del norte del país, de la familia de las Fabaceae.</p>



<p>“Los datos obtenidos en distintos bioensayos que fueron llevados a cabo de manera in vitro, indican que el extracto tiene actividad antifúngica frente a Aspergillus flavus”, afirmó la investigadora del INTA, y describió que la actividad es más bien del tipo fungistática, ya que inhibe el crecimiento y desarrollo del hongo y que, además, su sitio de acción es predominante en la pared de las células fúngicas.</p>






<p></p>



<p>Por otra parte, Di Ciaccio señaló: “El extracto vegetal tiene la particularidad de conservar su actividad antifúngica, tanto en el material colectado en la zona donde es nativo (región chaqueña) como en el material de zonas donde ha sido introducido (región pampeana), aunque es mucho más promisoria la detectada en el material de donde es nativa”.</p>



<p>Mediante diversas tinciones, se observaron al microscopio óptico cambios en la morfología de las células fúngicas cuando el extracto vegetal está presente, confirmando el efecto. Además, se realizó una caracterización fitoquímica donde se pudo determinar que los flavonoides serían los metabolitos responsables de dicha bioactividad.</p>



<p>A los silos</p>



<p>“El siguiente paso en la investigación es lograr el desarrollo de un prototipo que pueda ser transferible al sector agroindustrial, en el segmento que se dedica a la postcosecha de granos, área en la cual existe una gran demanda de nuevos productos antifúngicos”, agregó la investigadora.</p>



<p>Además, “se propone fomentar el manejo económico productivo y sustentable del material o recurso vegetal con inclusión social, contemplando a su vez, la conservación de las poblaciones del recurso genético silvestre y su hábitat, lo cual otorga valor a la flora nativa del país y el desarrollo regional”, puntualizó, por su parte, Fortunato.</p>



<p>De acuerdo con Di Ciaccio, “esta propuesta será transferible al sector agroindustrial con implicancias directas e indirectas de beneficios tanto para la salud humana y animal como al medioambiente. El producto podrá utilizarse en forma directa y también, sumar actividades (sinergismo) con otros antifúngicos sintéticos existentes en el mercado”.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PaT90wh35T5biyd6AKv2Al6bdmM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/02/extractovegetal-1.jpg.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Un equipo de investigación del INTA, del Conicet y de la UBA avanza en el desarrollo de un producto biológico para controlar un hongo que produce mico...]]>
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                                <category term="agricultura" label="Agricultura" />
                <updated>2025-09-24T12:59:12+00:00</updated>
                <published>2025-02-05T15:23:50+00:00</published>
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            Los bioinsumos vienen ganando hectáreas año a año
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/40fufFQaI-trdwj-uV-vw-Stx7g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/bioinsumo-aa-pre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>Un relevamiento realizado por la REM de Aapresid arrojó que casi el 28% de los socios que participaron utilizaron algún bioinsumo en la última campaña, superando el porcentaje del ciclo anterior. La soja fue el cultivo más tratado y los bioestimulantes los más utilizados</p>



<p></p>



<p>Una encuesta realizada por la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid indicó que crece la tendencia del uso de bioinsumos entre sus asociados, un fenómeno que se está dando a nivel mundial, ya que a nivel global se proyecta que estos productos alcanzarán el 24% del “mercado agrícola para 2029, un incremento notable frente al 17,4% estimado para 2024, evidenciando un ritmo de crecimiento más acelerado que el de los insumos químicos tradicionales.</p>



<p>Argentina no escapa a esta tendencia: según datos de CASAFE de 2023, los bioinsumos generaron un valor estimado de 117,2 millones de dólares, representando el 2,6% del mercado total de fitosanitarios.</p>






<p></p>



<p>El relevamiento llevado a cabo por la REM a nivel nacional, consultando a productores y asesores miembros de la asociación reveló que un 27,7% de los encuestados había utilizado algún bioinsumo en la última campaña. Si bien el informe no detalla el las cifras de la campaña previa, asegura que el “valor aumentó con respecto a la campaña anterior”.</p>



<p>En tanto, el trabajo detalló que los bioestimulantes fueron los más empleados (58,9%), seguidos por los biofertilizantes (30,3%) y, en menor medida, los biocontroladores (9,8%). Mientras que la soja (60% de superficie tratada) y maíz (20%), fueron los cultivos en los que se aplicaron mayor cantidad de productos.</p>



<p>“Los bioinsumos son productos de origen biológico o natural obtenidos a base de extractos vegetales o feromonas, minerales como cobre o azufre o microorganismos como bacterias, hongos y virus. Sus efectos y modos de acción son muy variados. Pueden actuar mejorando la nutrición de las plantas mediante fijación de nitrógeno, solubilización de nutrientes como fósforo (P) o descomposición de residuos orgánicos (biofertilizantes), estimulando el crecimiento (bioestimulantes) o protegiendo al cultivo contra hongos, insectos, malezas y nematodos (biocontroladores)”, explica el trabajo de la REM.</p>






<p></p>



<p>“Algunos ejercen varias de estas funciones en simultáneo, como es el caso de Trichoderma sp., un hongo ampliamente distribuido en el suelo y las plantas que reúne propiedades fungicidas, estimulador del crecimiento y agente de biorremediación, siendo capaz de degradar pesticidas persistentes”, agrega.</p>



<p>Herramienta sostenible</p>



<p>Los fitosanitarios tradicionales son criticados y tienen “mala prensa” por contener químicos y por su impacto ambiental. En este escenario, los biocontroladores aparecen como herramienta innovadora y sostenible para el manejo de insectos, hongos y malezas. Si bien su uso aún es incipiente, cada vez más empresas están desarrollando soluciones, destinadas a complementar la acción de los fitosanitarios tradicionales”.</p>



<p>“Entre las opciones disponibles se destacan una amplia gama de bacterias, virus y hongos, cuyo efecto de control se ejerce mediante diversos mecanismos. Algunos producen sustancias tóxicas para la plaga en cuestión (como la conocida bacteria Bacillus thuringiensis presente en cultivos Bt), otros actúan generando antibiosis, competencia por espacio o nutrientes, o bien colonizando el interior del insecto plaga y provocando destrucción de órganos e inhibición del crecimiento”, destaca Aapresid.</p>



<p>Ejemplo de estos últimos son los hongos Beauveria spp. e Isaria fumosorosea, únicas cepas registradas en el país para el control de Dalbulus maidis, chicharrita vector del virus del achaparramiento del maíz.</p>



<p>“Entre las ventajas de estos productos, se destaca su especificidad y selectividad, lo que los hace inocuos para los humanos, insectos benéficos y el medio ambiente”, completa.</p>



<p>Según la Red de Nutrición Biológica de Aapresid, otro gran diferencial es que, en el caso por ejemplo de los biofungicidas, tienen la capacidad para instalarse en la rizósfera (área de suelo entorno a las raíces de las plantas) donde se mantienen vivos para seguir produciendo biomoléculas, lo que asegura una eficacia de control prolongada en el tiempo.</p>



<p>Y un dato no menor: “En muchos casos, la enorme diversidad de sustancias y compuestos bioquímicos que componen un mismo producto, ofrecen un arsenal de modos de control o de acción diferentes, lo que ayudaría a mitigar el riesgo de aparición de resistencias”, afirman especialistas de&nbsp; la RNB.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/40fufFQaI-trdwj-uV-vw-Stx7g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/bioinsumo-aa-pre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un relevamiento realizado por la REM de Aapresid arrojó que casi el 28% de los socios que participaron utilizaron algún bioinsumo en la última campaña...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:59:08+00:00</updated>
                <published>2024-12-16T15:30:53+00:00</published>
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            Batacazo de los productos biológicos
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
            </name>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4OHNHLas0XqL3_CTgHzcONMdejE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/04/nutricion-biologicos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El ingeniero Jorge González Montaner, coordinador técnico agrícola de la región CREA Mar y Sierras, presentó resultados de ensayos en los que curasemillas biológicos generaron en cereales de invierno respuestas superiores a los productos de síntesis química


<p></p>



<p>“Trichoderma es un hongo mágico”, aseguró el ingeniero Jorge González Montaner, coordinador técnico agrícola de la región CREA Mar y Sierras, en su disertación en la Jornada de Actualización Técnica de fina realizada en Azul. El halago está sustentado en los resultados de más de 870 ensayos realizados por el especialista para evaluar curasemillas biológicos, que arrojaron que combinado con un antiestresante, este hongo generó especialmente en trigo mejores resultados a los productos de síntesis química. Así consta en un informe publicado por Contenidos CREA.</p>



<p>Con el objetivo trazado de consolidar modelos productivos más sostenibles, en la región CREA Mar y Sierras se vienen implementando diferentes proyectos diseñados con el propósito de investigar el impacto productivo de nuevas tecnologías amigables con el medio ambiente.</p>



Evaluaciones con productos antiestresantes y bioestimulantes en trigo. CREA Mar Sierras.


<p></p>



<p>Así es que, bajo la supervisión de González Montaner, se llevan a cabo más de 870 ensayos en trigo en los cuales se evaluó en la última década el impacto de los denominados productos biológicos. El promedio de respuestas registradas en el período es de 205 kg/ha con importantes variaciones entre productos y tratamientos.</p>



<p>Sorpresa y media</p>



<p>Una de las líneas de investigación consiste en evaluar curasemillas biológicos, entre los cuales se incluye uno elaborado en base al hongo Trichoderma harzianum, que, combinado con un antiestresante, permitió generar en cultivos de cereales de invierno respuestas superiores a los productos de síntesis química.</p>






<p>“Trichoderma es un hongo mágico, porque es buen controlador de enfermedades; lo que debe tenerse en cuenta en cebada es que, ante la presencia de carbón (Ustilago hordei) el control debe complementarse con productos de síntesis química”, explicó González Montaner durante la JAT organizada por los CREA Mar y Sierras.</p>



<p>“Los ensayos realizados en la región durante la última campaña 2023/24 confirman la efectividad de Trichoderma harzianum respecto de los productos químicos en el caso del trigo, mientras que en cebada el control resultó ser más limitado”, se indicó en el informe de Contenidos CREA.</p>






<p></p>



<p>Los ensayos también mostraron resultados interesantes en lo que hace al uso de bioestimulantes combinados con productos de síntesis química en el cultivo de trigo.</p>






<p></p>



<p>“Comenzamos también a evaluar el uso de bioestimulantes elaborados con organismos extremófilos para verificar si los mismos tienen impacto productivo en nuestros sistemas; los primeros resultados muestran datos interesantes”, explicó González Montaner.</p>



<p>Información generada durante las últimas cinco campañas agrícolas en la región Mar y Sierras evidencia que el uso de antiestresantes en el cultivo de trigo permite generar respuestas productivas considerables que se “pagan” en términos económicos.</p>






<p></p>



<p>“En campañas de fina como las actuales, donde la inversión por realizar será más moderada, considerar el aporte de los antiestresantes en el diseño agronómico puede resultar interesante”, comentó.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4OHNHLas0XqL3_CTgHzcONMdejE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/04/nutricion-biologicos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El ingeniero Jorge González Montaner, coordinador técnico agrícola de la región CREA Mar y Sierras, presentó resultados de ensayos en los que curasemi...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:58:35+00:00</updated>
                <published>2024-04-28T10:20:50+00:00</published>
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            Bioinsumos: aliados estratégicos para lograr una producción sustentable
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/40fufFQaI-trdwj-uV-vw-Stx7g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/bioinsumo-aa-pre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La demanda mundial de una agricultura sustentable, promueve una gran oportunidad para la adopción de productos biológicos en el agro argentino


<p></p>



<p>Los bioinsumos o productos biológicos son microorganismos vivos o compuestos químicos (moléculas biológicas o compuestos análogos a los naturales) que, contribuyen al crecimiento de las plantas o desencadenan respuestas en células, tejidos y órganos. Si bien están disponibles en el mercado desde hace varios años, su adopción masiva sobre cultivos extensivos fue lenta. Hoy en día, están presentes en la agenda de muchos productores por varias razones, entre ellas, la búsqueda de alternativas de producción más sustentables, y también por la mayor difusión y conocimiento que hay en la materia.</p>



<p>¿Qué es un bioinsumo?</p>



<p>El término engloba a aquellos productos que contengan o hayan sido producidos por microorganismos o macroorganismos de origen animal o vegetal, extractos o compuestos bioactivos obtenidos a partir de ellos, que estén destinados a ser aplicados como insumos en la producción agrícola. Pueden ser derivados de extractos de algas, aminoácidos, hormonas vegetales combinadas (giberelinas, citoquininas, auxinas), extractos orgánicos (ácidos húmicos y fúlvicos, entre otros), moléculas microbianas activas (producidas naturalmente por bacterias, hongos o levaduras), microorganismos fijadores simbióticos de nitrógeno y promotores del crecimiento de plantas.</p>



<p>En Argentina el destino más común y los más difundidos son aquellos empleados para la nutrición, estimulación vegetal, enmiendas, sustratos, protectores y acondicionadores. En este grupo se destacan los inoculantes microbianos y fertilizantes biológicos no microbianos.</p>



Gráfico 1: Porcentaje de implementación de productos biológicos


<p>Otro destino es sobre la protección vegetal a través de “invertebrados”. Éstos,&nbsp; son aquellos agentes introducidos en el ambiente para controlar una población o actividad biológica de organismos plaga de la agricultura. Pueden ser semioquímicos o agentes de control biológico.&nbsp; Los primeros, están constituidos por sustancias bioquímicas obtenidas sin que involucre reacciones químicas, que provocan respuestas conductuales o fisiológicas en los organismos receptores. Tiene la finalidad de monitoreo, modificación etológica y control de una población de artrópodos plaga, pudiendo clasificarse, según el tipo de acción que provocan, como feromonas y aleloquímicos. Los agentes de control biológico son de origen natural o introducidos en el ambiente para prevenir y/o controlar poblaciones o actividades biológicas de organismos plaga.</p>



<p>¿Qué bioinsumos utilizan los productores?</p>



<p>A partir de la relevancia que viene teniendo este tipo de herramientas, el programa REM sumó en su encuesta anual a socios de Aapresid, un apartado destinado a productos biológicos para comenzar a relevar su implementación. De la misma, surgen datos muy interesantes como por ejemplo su porcentaje de adopción, observando que el 25% de los productores utiliza algún tipo de producto biológico o bioinsumo agropecuario (Gráfico 1). Observando el gráfico 2, se pueden ver las herramientas más empleadas y cómo la mayor proporción está compuesta por bioestimulantes (55%), biofertilizantes (28%) y biocontroladores (10%).</p>



<p></p>



<p></p>



Gráfico 2: Proporción de productos biológicos empleados


<p></p>



<p>Otro dato destacado, muestra que en su mayor proporción fueron empleados en los cultivos de soja y trigo en un 66% y 44% respectivamente y en menor medida en maíz (26%) y cebada (19%). Además, en el gráfico 3, se puede ver el porcentaje de superficie promedio en la cual se empleó en cada cultivo expresado con la línea azul.</p>



Gráfico 3: Porcentaje de empleo de productos biológicos en cada cultivos y superficie promedio en la que se utilizan


<p></p>



<p>Como se comentó anteriormente, la implementación de bioinsumos viene aumentando a buen ritmo en los últimos años, siendo marcado por los socios los siguientes destinos:</p>




Anti estrés





Fertilización





Recuperación de cultivos





Protección fúngica




<p>A pesar de esto, siguen existiendo trabas que se deben superar para comenzar a usarlos o bien aumentar su superficie de uso. Existen algunos factores que condicionan estas herramientas tales como mayores conocimientos de su implantación, mejor relación costo/beneficio, mayor difusión y oferta de&nbsp; la paleta de productos disponibles, siendo los más trascendentales entre otros.</p>



Gráfico 4: Condiciones que se consideran necesarias para mejorar la adopción de productos biológicos


<p></p>



<p>¿Qué recaudos hay que tener?</p>



<p>Estos productos son tan eficaces como los fitosanitarios de origen químico, con la particularidad de que se trabaja con organismos vivos o productos de estos que presentan cierta sensibilidad a la hora de manipularlos. Por lo que se torna muy importante que tanto el acopio como su manipulación se realicen de manera adecuada, respetando las condiciones de temperatura y humedad recomendadas.</p>



<p>Es fundamental resaltar que este tipo de productos suma una gran herramienta a las diferentes soluciones tecnológicas hoy disponibles en el mercado, pudiendo ser muy buenos colaboradores de un sistema de producción bien manejado. En muchos casos se plantea a los productos biológicos como un reemplazo de aquellos de síntesis química. Sin embargo, en su complementariedad se observan resultados exitosos y altamente eficaces.</p>



<p>Los bioinsumos son una herramienta fundamental para algunos sistemas de producción intensivos y, su crecimiento en sistemas extensivos se viene dando de manera constante y se espera que en los próximos años puedan consolidarse aún más. También se ve una sociedad y un mercado altamente demandante, que aumenta sus exigencias hacia una producción cada vez más inocua y conservando el ambiente. Por este motivo, el uso de productos biológicos eficaces comienza a ser un gran aliado para lograr producir de manera sostenible.</p>



<p>Avanzando en el manejo y en el conocimiento</p>



<p>Si bien aún falta mucho camino por recorrer y esclarecer con respecto al manejo de estos productos y algunos comportamientos a campo, momentos de aplicación, o saber cuál o cuáles son los mejores indicadores para evaluarlos, hay muchos especialistas, instituciones y empresas del sector que se encuentran trabajando para generar información de calidad que pueda satisfacer los requerimientos de los productores para un futuro agrícola más sustentable.</p>



<p>Aapresid</p>
]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/40fufFQaI-trdwj-uV-vw-Stx7g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/bioinsumo-aa-pre.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La demanda mundial de una agricultura sustentable, promueve una gran oportunidad para la adopción de productos biológicos en el agro argentinoLos bioi...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:58:22+00:00</updated>
                <published>2024-01-09T13:18:25+00:00</published>
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            El agro que viene: ¿con o sin fertilizantes?
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SPStFrfGLGm8giv4pAIceaxNpKE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/06/aapresid-bioinsumos.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Nada es estático, la forma de producir tampoco. El boom de los bioinsumos y el rol de los microorganismos del suelo traen nuevos desafíos en materia de fertilidad. Un adelanto de lo que se viene en el próximo Congreso Aapresid “A suelo abierto”.
<p>&nbsp;</p>
<p>El 30º Congreso “A suelo abierto” de Aapresid  vuelve a la tan esperada presencialidad en Rosario, del 10 al 12 de agosto. El evento en tecnología y conocimiento para el Agro más grande del país, pone el foco más que nunca en la mirada prospectiva, consagrándose como espacio para pensar la agricultura que se viene y abriendo camino hacia nuevas maneras de producir, donde la sustentabilidad es la gran meta.</p>
<p>Uno de los focos estará puesto en la fertilidad, cuyo abordaje y manejo se han visto revolucionados por la irrupción de los “insumos biológicos”, y los descubrimientos en materia de biofertilidad, es decir, la fertilidad que aportan los microorganismos que habitan el suelo. Los Doctores Luis Wall y Martin Torres Duggan -ambos invitados al próximo Congreso- adelantan algunos de los desafíos en este contexto.</p>
<p>Empezando por los insumos biológicos, o bioinsumos, estos incluyen un paquete de productos va desde los más conocidos y tradicionales como las bacterias del género Rhizobium que, inoculadas en la semilla permiten la fijación biológica de nitrógeno (N) por la simbiosis que se desarrolla en la planta, hasta nuevas formulaciones que se aplican en el suelo o a nivel foliar y que contienen extractos botánicos, fitohormonas, ácidos húmicos o incluso algas.</p>
<p>Su uso se ha convertido en una tendencia global. Según explica el ingeniero agrónomo Martín Torres Duggan, especialista en fertilidad de suelos y experto de la Red de Nutrición Biológica de Aapresid, tanto productores como consumidores empiezan a elegirlos por ser más “eco friendly”, sin necesariamente comprender del todo su funcionamiento.</p>
<p>Tipos de biológicos: biofertilizantes y bioestimulantes</p>
<p>Dentro de los bioinsumos con impacto en la nutrición vegetal, podemos diferenciar dos grandes grupos: los biofertilizantes y los bioestimulantes.</p>
<p>Los biofertilizantes son productos que tienen como principal ingrediente un organismo vivo que genera efectos sobre el cultivo, relacionados con  la absorción de nutrientes como N o P. En general se aplican como tratamiento de semilla, es decir como inoculante. Algunos ejemplos: Bacillus, Trichoderma, Azospirillum o Rhizobium.</p>
<p>Los bioestimulantes, por su parte, son un grupo muy heterogéneo de formulaciones que contienen sustancias y/o organismos (que van de extractos botánicos, fitohormonas, ácidos húmicos, hasta algas como Ascophyllum) que generan un efecto fisiológico y/o bioquímico en las plantas, que se traduce en impactos positivos, como mejoras en rendimiento y/o calidad del producto cosechado, beneficios en términos del valor nutricional de tejidos como granos o frutos, mayor translocación de micronutrientes de la raíz al tallo y tolerancia al estrés biótico o abiótico (deficiencias hídricas, nutricionales, sales, contaminación con metales pesados), entre otros.</p>
<p>Cuáles son los verdaderos efectos de los bioinsumos</p>
<p>En muchos de estos bioinsumos -sobre todo los biofertilizantes- su comportamiento a campo está ampliamente probado. Por ejemplo, en la Región Pampeana Díaz Zorita reportó resultados de más de 9 años de experimentación a campo en condiciones extensivas de producción en más de 280 sitios sobre los efectos de Azospirillum brasilense sobre el rendimiento de los cultivos de maíz y trigo.</p>
<p>“Las respuestas son del orden del 6% promedio en rinde, y en maíz la respuesta es económica en el 81% de los casos”, destacó Torres Duggan. También son bien sabidos los efectos de rizobios en soja, un biofertilizante ampliamente evaluado a campo y con resultados consistentes en términos del aumento de rendimiento (rango de 6-8%).</p>
<p>En el caso de los bioestimulantes, los efectos son menos contundentes y en términos generales moderados, aunque variables entre sitios y años. Esto se debe, en gran medida, a que los mecanismos de acción son más complejos. Según Torres Duggan, esto plantea, por un lado, un desafío agronómico: “Los efectos de los insumos tiende a estudiarse por separado. Para entender los impactos de los bioestimulantes es necesario trabajar con una mirada integral y mediante equipos interdisciplinarios”.</p>
<p>Por ejemplo, las respuestas del 20% en rinde que se ven al aplicar aminoácidos de alto valor biológico no se explican por los kilogramos de N aplicados, como es el caso de un fertilizante, sino por los efectos funcionales (cambios fisiológicos y bioquímicos) que ocurren en el cultivo.</p>
<p></p>
<p>Este enfoque integrador, donde el funcionamiento fisiológico es central, permitirá empezar a entender los mecanismos subyacentes de estos ingredientes bioactivos, así como la variabilidad en las respuestas que se observan a campo, y sobre todo en un contexto en donde se tiende a aplicar formulaciones que contienen diversos ingredientes. “Desenmarañar esta variabilidad y detectar patrones de respuesta es clave para generar un modelo de recomendación contundente al productor o asesor”, destacó.</p>
<p>Pero por otro lado, estos insumos serán aliados estratégicos de una agricultura cada vez más afectada por la variabilidad y el cambio climático. El abordaje de los  bioestimulantes desde la fisiología del estrés vegetal, permitirá lograr cultivos mejor preparados para soportar las condiciones ambientales extremas.</p>
<p>Biofertilidad: otro gran jugador que entra en escena</p>
<p>El Bioquímico Luis Wall, de la Universidad Nacional de Quilmes y el CONICET, trabaja desde hace más de una década junto a productores estudiando la biofertilidad. “La biofertilidad es la capacidad que tiene el suelo de generar un ambiente saludable para el crecimiento de las plantas a partir del funcionamiento de la biología del suelo, es decir del resultado de las interacciones biológicas entre los organismos que en él viven”.</p>
<p>Según Wall, esta fertilidad biológica se da tanto a nivel de físico &#8211; donde la acción de bacterias, hongos y lombrices mejora la porosidad y la agregación de las partículas del suelo &#8211; como químico, dado que esa misma microbiota facilita la disponibilidad de nutrientes para la planta. Esta biofertilidad también tiene que ver con el control biológico que ejercen los microorganismos para proteger a la planta de enfermedades.</p>
<p>Esto podría explicar muchos de los efectos positivos de la Agricultura Siempre Verde (ASV), que tiende a una mayor intensidad y diversidad de cultivos. “En este tipo de planteos productivos estudiados en zonas como Pergamino, o incluso en Patagonia, hay una parte de la respuesta en rindes que no se puede explicar por el agregado de un fertilizante”. Acá entra en juego la biología de suelos, resaltó Wall. “El establecimiento de conexiones entre plantas por filamentos de hongos micorríticos, como si las plantas estuvieran cableadas y conectadas entre sí, es un mecanismo de funcionamiento de los suelos naturales de bosques y praderas que creo que debería poder expresarse en sistemas diversos en siembra directa (SD)”, remarcó.</p>
<p>“La posibilidad observada por algunos productores de reemplazar el agregado de fertilizantes tradicionales por un manejo particular de herramientas como los cultivos de servicio (CS), para mi tendría una explicación en estos mecanismos, pero no tenemos estudios realizados a campo para verificar esta hipótesis”, agregó.</p>
<p>Por otro lado, destacó la importancia de comprender un aspecto particular del funcionamiento de los bioinsumos: “Cuando inoculamos una semilla con microorganismos promotores del crecimiento (PGPR) y tenemos una mejora de rendimiento o sanidad, atribuimos esa mejora a la acción directa de ese microorganismo inoculado. Sin embargo, estudios recientes muestran que el PGPR inoculado cambia la composición de la comunidad de microorganismos asociados a la planta y es este cambio, esta nueva estructura de comunidad microbiana asociada a la planta lo que determinaría las mejoras de sanidad y productividad”.</p>
<p>¿Estamos ante un nuevo paradigma de fertilidad?</p>
<p>La irrupción de los bioinsumos y los últimos descubrimientos en materia de biofertilidad revolucionan la forma de entender la fertilidad edáfica, tal cual la conocemos hasta ahora.</p>
<p>Por un lado, el manejo de la fertilización por reposición considera al suelo como si fuera un florero, desaprovechando el potencial de biofertilidad que ofrece el sistema. Wall sugiere que es posible transicionar hacia una agricultura que sustituya total o parcialmente el agregado de fertilizantes tradicionales y que potencie la biofertilidad, es decir, la fertilidad que aporta la biología de suelos. “La eliminación de los fertilizantes químicos del sistema seguramente producirá grandes caídas en el rendimiento, pues estamos forzando al sistema a funcionar en un sentido para el cual no lo hemos preparado”, enfatizó.</p>
<p>Sin embargo, este nuevo ambiente en el que el nutriente no se encuentra fácilmente disponible para la planta, genera las condiciones para que sea la microbiología asociada a ésta la que se reacomode para proveerle el N y P necesarios para su desarrollo, a partir del reciclado del N-orgánico y P-orgánico, no necesariamente pasando por el proceso de mineralización.</p>
<p>En el paradigma que plantea el doctor Luis Wall los desafíos tienen que ver con lo mucho que falta por conocer del microbioma del suelo asociado a la planta. Por un lado, es necesario desarrollar estrategias de manejo adecuadas que permitan potenciar la vida en el suelo y, por el otro, hacer de uso extensivo las herramientas para medir la biofertilidad. “Sin dudas, esto requiere de infraestructura y de un programa de trabajo que involucre al sector científico, productivo y al Estado, como organismo regulador del cuidado del ambiente&#8221;, agregó.</p>
<p>A esta mirada, el doctor Martín Torres Duggan sostiene que si bien es difícil pensar en un paradigma sin fertilizantes tradicionales, es necesario fomentar el paradigma de la “agricultura ecológica”, que cuenta con evidencia experimental y un marco epistemológico validado que pone el foco en los procesos, en lugar de los insumos.</p>
<p>Este paradigma no excluye ningún tipo de insumo, porque pone el foco en los principios de la Ciencia Ecológica aplicada a los agroecosistemas. En los agroecosistemas, el componente antrópico, que es el hombre cultivando, debería regirse por principios como la rotación de cultivos en intensidad y diversidad, la siembra directa, el mantenimiento de plantas vivas creciendo en el suelo (e.g. cultivos de servicio), la nutrición balanceada, entre otros.</p>
<p>En el marco de este paradigma, los insumos utilizados pueden ser diversos,  incluyendo los fertilizantes y enmiendas tradicionales (e.g. urea, SFS, SFT, yeso, carbonatos, roca fosfórica, etc.), pero también a cualquier fuente de nutriente que pueda contribuir a la nutrición del sistema: cultivos de servicios, estiércol, efluentes pecuarios, compost, etc. Pero la clave está en enfocarse en los procesos que hacen a la nutrición balanceada, como el diagnóstico, la elección de la fuente, momento y forma de fertilizar.</p>
<p>En este contexto, los bioestimulantes y biofertilizantes no solo complementan, sino que sinergizan y mejoran la performance agronómica de los fertilizantes tradicionales en sentido amplio.</p>
<p>Una agricultura regida por un enfoque de procesos garantiza la eficiencia de uso de nutrientes y reduce los impactos sobre el ambiente. Si bien Argentina es líder en agricultura de conservación como la siembra directa, que a nivel global no es de adopción masiva, tenemos mucho por hacer y mejorar en cuestiones básicas relativas al manejo de la fertilidad de suelos.</p>
<p>En nuestro país predomina la agricultura extractiva de nutrientes, donde no hay reposición ni diagnóstico de fertilidad (solo el 20-30% de los productores realiza análisis de suelo). Tampoco se utilizan dosis suficientes, y esto se ve en la caída sistemática de los niveles de disponibilidad de los nutrientes a lo largo del tiempo en las principales zonas de producción de la Región Pampeana.</p>
<p>En este contexto, Torres Duggan resaltó que, por ahora, no se cuenta con evidencia experimental sobre el paradigma de la biofertilidad edáfica, pero tampoco resulta adecuado un “paradigma químico” basado exclusivamente en la aplicación de fertilizantes tradicionales (mal llamados “químicos” ya que todo material aplicado al suelo es una sustancia y por ende, un compuesto químico).</p>
<p>“Creo que deberíamos ir hacia un paradigma de convergencia, donde la agricultura necesitará regirse por principios de la Ecología, sumando los nuevos conocimientos de la microbiología y rizobiología agrícola bajo un enfoque de relación suelo/planta mediado por las microbiota asociado a ambos sistemas”, concluyó.</p>
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                <published>2022-06-23T01:00:22+00:00</published>
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