<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://lavozdelpueblo.com.ar/feed-etiqueta/labranza</id>
    <link href="https://lavozdelpueblo.com.ar/feed-etiqueta/labranza" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-10-10T18:03:28+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Alarma: la labranza avanza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/alarma-la-labranza-avanza" type="text/html" title="Alarma: la labranza avanza" />
        <id>https://lavozdelpueblo.com.ar/alarma-la-labranza-avanza</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[LaVozDelPueblo ]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://lavozdelpueblo.com.ar/alarma-la-labranza-avanza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7BEc_2xvWgaYjQ5yrIvK2nNINpk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/mas_convencional.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un estudio de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid revela que la superficie bajo siembra directa (SSD) volvió a retroceder en Argentina. La caída observada sobre las 31,71 millones de hectáreas relevadas es de 2 puntos porcentuales (80,6% en 2025/26 respecto del 82,6% registrado en 2024/25), y cada vez queda más lejos aquel 93% de la campaña 2017/18, el pico máximo, según datos ReTAA de la Bolsa de Cereales.</p><p>De modo que los nuevos guarismos se corresponden con una tendencia que no es nueva. Aunque desde Aapresid aclaran: “Los datos del relevamiento se obtuvieron consultando a referentes de los 204 partidos y departamentos, que estiman e informan qué proporción de la superficie agrícola de su zona se condujo bajo siembra directa y cuál recibió labranza, y qué relevancia tuvo cada motivo”.</p><p>Es decir, “no se trata de mediciones directas a campo y los motivos corresponden a la apreciación de quien informa, no a una relación causal establecida experimentalmente”.</p><p>Volviendo a las cifras, el primer análisis que hace la REM es que el dato no pone en discusión la tecnología, sino las condiciones que hoy están dificultando sostenerla. “Malezas, restricciones de uso de fitosanitarios, esquemas de alquiler y compactación aparecen entre los factores que empujan a volver a remover el suelo”, marca.</p>Sistemas que logran sostener cobertura, y la remoción del suelo como respuesta a diversas restricciones<p>Cada región es un mundo</p><p>La fotografía puede dar más precisiones cuando se baja a las provincias. El informe advierte que San Luis, Buenos Aires, La Pampa y Chaco, son las provincias que mayor retroceso de la siembra directa. Sin embargo, en Entre Ríos, Santiago del Estero y Santa Fe la superficie se incrementó.</p><p>&nbsp;</p>Figura 1. % SSD por provincia, evolución 2025 → 2026<p>Otra conclusión del relevamiento de la REM cuando se analiza el fenómeno localmente: no hay una única causa o explicación del avance de la labranza. El peso de cada motivo cambia de una provincia a otra, y también entre departamentos y partidos de una misma provincia.</p>Figura 2. Proporción de la superficie agrícola provincial en siembra directa y labranza según motivo 2025/26Figura 3. Siembra directa y labranza por departamento en la campaña 2026, expresadas sobre la superficie agrícola total<p>&nbsp;Primeras las malezas</p><p>Por segundo año consecutivo, el relevamiento pone al control de malezas como el principal motivo que conduce a la labranza, explicando el 48,5% de la superficie laboreada a nivel nacional. “Casi la mitad de la superficie laboreada fue para controlar malezas”, indica Aapresid.</p><p>Este dato también amerita un análisis local: “En Salta, La Pampa, Centro y Norte de Buenos Aires y Entre Ríos, la labranza para controlar malezas adquirió mayor peso respecto del relevamiento anterior (2024/25), lo que a priori puede sugerir un agravamiento de la problemática de malezas en estas zonas, aunque esta hipótesis deberá ser estudiada en detalle”.</p><p>&nbsp;Las “otras causas”</p><p>Del relevamiento surge otro dato que merece especial atención: el 26% de la superficie laboreada -1,60 millón de hectáreas- responde a “otras causas”.</p><p>“Dentro de esta categoría aparecen cuestiones que exceden las decisiones estrictamente agronómicas y que están marcadas, en muchos casos, por un contexto que impide la planificación de mediano y largo plazo: cultivos que exigen laboreo para su cosecha, restricciones de uso de fitosanitarios, en especial en zonas periurbanas, esquemas contractuales de arrendamiento anuales o aumentos en los costos de los insumos, entre otras”.</p><p>En este contexto, “la decisión de labrar no necesariamente surge de desconocer los beneficios de la siembra directa. Puede ser consecuencia de un sistema productivo que no siempre ofrece las condiciones necesarias para sostener sus principios en el tiempo”, analiza la REM.</p><p>En este sentido, desde Aapresid entienden que “recuperar superficie bajo siembra directa también implica discutir esas condiciones. Si la agricultura necesita pensar a largo plazo para cuidar el suelo, pero buena parte de las decisiones se toman bajo horizontes productivos mucho más cortos, existe una tensión que no puede resolverse solamente desde la recomendación agronómica”.</p><p>El foco en la compactación</p><p>La compactación representa el tercer motivo declarado de labranza, con 1,57 millón de hectáreas, equivalentes al 25,6% de toda la superficie laboreada. “En Entre Ríos y Catamarca la compactación se situó incluso por encima del control de malezas como principal causa de labranza (16.5% y 6.1% del área agrícola provincial, respectivamente), mientras que en Córdoba, la compactación y el control de malezas se declaran como motivos de relevancia similar”, marca el informe de la REM, destacando nuevamente la necesidad de darle un abordaje regional a la cuestión.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7BEc_2xvWgaYjQ5yrIvK2nNINpk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/mas_convencional.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El área bajo siembra directa volvió a retroceder: un relevamiento de la REM de Aapresid determinó que en la última campaña cayó 2 puntos porcentuales respecto al ciclo previo, de modo que el 20% del área agrícola tuvo algún laboreo ¿Qué factores están provocando el retorno al arado?]]>
                </summary>
                                                <category term="campo" label="Campo" />
                                <updated>2026-10-10T18:03:28+00:00</updated>
                <published>2026-10-10T17:45:11+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El laboreo no resuelve el problema de fondo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/el-laboreo-no-resuelve-el-problema-de-fondo" type="text/html" title="El laboreo no resuelve el problema de fondo" />
        <id>https://lavozdelpueblo.com.ar/el-laboreo-no-resuelve-el-problema-de-fondo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[LaVozDelPueblo ]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://lavozdelpueblo.com.ar/el-laboreo-no-resuelve-el-problema-de-fondo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/J-Wt5hN0i1IjqpP6MINGKsXDQHM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/labranza_vs_siembra_directa_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>La siembra directa no sólo posicionó a la Argentina como líder en prevención de la erosión (reduciendo su riesgo en un 33%), sino que además mejoró la eficiencia en el uso del agua y permitió producir en zonas áridas donde antes era impesado.</p><p>Potenciada por la biotecnología y los nuevos conocimientos en técnicas como la fertilización y el manejo de cultivos, la SD habilitó un salto productivo sin precedentes: el país cuadruplicó su producción entre 1970 y 2012, pasando de 20 a 90 - 100 millones de toneladas anuales para los principales cultivos extensivos (mientras la superficie cultivada sólo se duplicó).</p><p>A esto se suman beneficios clave en un contexto marcado por el cambio climático, como es el incremento en la captura de carbono en el suelo - comparable en algunos casos a la de la vegetación nativa -, y la reducción en las emisiones GEI.</p><p>Frente a este escenario, la REM asegura que concluir que la SD “no funciona” y que la labranza vuelve a ser necesaria, es echar por tierra años de evidencia científica que demuestra que la labranza es una respuesta de corto plazo que no resuelve las causas profundas de esos problemas</p><p>Desde Aapresid, el desafío es claro: no se trata solamente de conservar hectáreas bajo SD, sino de generar las condiciones para que la remoción deje de ser la respuesta a problemas que necesitan soluciones de fondo</p><p>En el caso de las malezas, estudios liderados por FAUBA y la Universidad de Clemson (USA) en Argentina revelan que las labranzas ocasionales sobre lotes con 20 años de historia en SD no generan diferencias significativas en la riqueza y abundancia de malezas y no son una práctica efectiva para controlar un problema cada vez más complejo, y acentuado por esquemas bajo SD, donde no se aplica mirada sistémica: diversificación e intensificación de rotaciones, monitoreos, diagnósticos, y combinación de herramientas tecnológicas ajustadas a cada ambiente.</p><p>En cuanto a compactación, meta-análisis de FAUBA en la Pampa Húmeda revela que las labores subsuperficiales sin inversión como estrategia para mitigar la compactación en profundidad tienen una durabilidad no mayor a 17 meses, y advierte que de no incorporar prácticas preventivas y regenerativas como cultivos de cobertura, rotaciones diversificadas y tránsito controlado, el problema indefectiblemente vuelve.</p><p>Caer en la discusión binaria “siembra directa sí o no”, es postergar una conversación más profunda: ¿qué está haciendo que cada vez más productores necesiten recurrir a la remoción?</p><p>Las malezas se adaptaron. Los ambientes se modificaron. La maquinaria aumentó su capacidad y peso. La estructura de costos es diferente. Los esquemas de arrendamiento condicionan decisiones. Las restricciones de uso de determinadas herramientas aparecen en algunos territorios. Y los productores deben tomar decisiones dentro de ese escenario.</p><p>Defender la siembra directa no significa simplemente pedir que no se labre. Significa invitar a desarrollar sistemas más robustos, capaces de responder a esas presiones sin perder los atributos que hicieron valiosa a esta tecnología. Sostener los principios del sistema frente a nuevos desafíos productivos.</p><p>Responder a estos desafíos exige diagnóstico local, conocimiento, investigación y herramientas adaptadas a cada ambiente. También exige reconocer las restricciones coyunturales que atraviesan las decisiones productivas.</p><p>Desde Aapresid, el desafío es claro: no se trata solamente de conservar hectáreas bajo SD, sino de generar las condiciones para que la remoción deje de ser la respuesta a problemas que necesitan soluciones de fondo. Y lo que está en juego no es poco: perder en una campaña un capital que la agricultura argentina tardó décadas en construir.</p><p>Aapresid</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/J-Wt5hN0i1IjqpP6MINGKsXDQHM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/labranza_vs_siembra_directa_4.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Defender la siembra directa no significa simplemente pedir que no se labre. Es invitar a desarrollar sistemas más robustos, capaces de responder a los nuevos desafíos productivos sin perder los atributos que hicieron valiosa a esta tecnología]]>
                </summary>
                                                <category term="campo" label="Campo" />
                                <updated>2026-10-10T18:02:57+00:00</updated>
                <published>2026-10-10T17:40:45+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El regreso menos esperado: un 18% de los lotes tuvo algún tipo de labranza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/2025-09-08-el-regreso-menos-esperado-un-18-de-los-lotes-tuvo-algun-tipo-de-labranza" type="text/html" title="El regreso menos esperado: un 18% de los lotes tuvo algún tipo de labranza" />
        <id>https://lavozdelpueblo.com.ar/2025-09-08-el-regreso-menos-esperado-un-18-de-los-lotes-tuvo-algun-tipo-de-labranza</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Juan Berretta]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://lavozdelpueblo.com.ar/2025-09-08-el-regreso-menos-esperado-un-18-de-los-lotes-tuvo-algun-tipo-de-labranza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vtlfbm5VCItkpztG1Zf4zM3vfBY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/convencional.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>La REM de Aapresid alertó por el retroceso de la siembra directa asociado al uso de labranza ocasional para controlar las malezas. La entidad refuerza la importancia de cuidar este logro productivo y ambiental</p>



<p>La siembra directa lleva más de tres décadas consolidada en Argentina como referente de una de las mayores innovaciones tecnológicas del agro. Su adopción masiva permitió transformar la agricultura del país, reduciendo drásticamente la erosión hídrica y eólica, mejorando la infiltración y el almacenamiento de agua en el perfil, aumentando la eficiencia del uso de insumos y contribuyendo a la captura de carbono en los suelos.</p>






<p></p>



<p>Sin embargo, la simplificación de este sistema -que implica mucho más que la no remoción del suelo- contribuyó a aumentar la presión de selección de malezas resistentes y tolerantes, junto con problemas de compactación y plagas, entre otros. Esto ha llevado a algunos productores a recurrir nuevamente a la labranza como alternativa. En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿estamos poniendo en riesgo décadas de avances en conservación de suelos?</p>



<p>Para dimensionar esta problemática y su impacto en Argentina, la REM llevó a cabo encuestas para estimar el avance de la labranza total y aquella asociada al manejo de malezas en la campaña 24/25.</p>



<p>Labranza en números: situación en 2024/25</p>



<p>Para conocer en detalle la evolución de la labranza en la superficie agrícola del país, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid estimó este dato en su mapeo anual. Los resultados muestran que, en la campaña 2024/25, un 18% de la superficie agrícola nacional fue sometida a algún tipo de labranza, mientras que el 82% se produjo bajo siembra directa (Fig. 1, der.).</p>



<p>Al analizar los datos por provincias, se observa que la mayor proporción de superficie labrada se concentra en Entre Ríos, Chaco y Santa Fe, con valores que superan el 20% del área. En otras provincias, como Buenos Aires, Santiago del Estero y Córdoba, el porcentaje de labranza es menor, aunque representan superficies más significativas (Fig. 2, izq.).</p>



<p>El relevamiento también indagó sobre un aspecto clave: qué proporción de las labores responde a decisiones apuntadas al control de malezas resistentes o tolerantes a herbicidas. Los resultados muestran que, en la mayoría de las provincias, la mitad de la superficie labrada (53%) está directamente vinculada a esta problemática, destacándose Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe, donde la casi el 70% en promedio de la labranza total se explica por el manejo de malezas (Fig. 2, der.).</p>






<p></p>



Figura 1. Estimaciones de superficie agrícola (ha) con SD, con&nbsp; labranza total y con labranza por malezas, por provincia (izq.) y para la Argentina (der.). Fuente: REM Aapresid


<p>Esto confirma que las malezas difíciles son una de las principales adversidades que enfrenta el SSD. Su manejo simplificado y la capacidad de adaptación de estas especies, presentan un gran desafío. La selección de biotipos resistentes por prácticas reiteradas fue uno de los principales factores que impulsó la pérdida de área bajo siembra directa.</p>



<p>Al analizar la superficie en hectáreas con labranza y labranza por malezas, los resultados mostraron que Buenos Aires representa la mayor cantidad de ha con labranza, seguido por Santa Fe y Córdoba (Fig. 1, izq.), lo que refleja la magnitud del desafío en las principales zonas agrícolas del país.</p>



Figura 2. Mapas de estimaciones de superficie (%) con labranza total (izq.) y con labranza por malezas (der.). Fuente: REM Aapresid.


<p>Estos valores adquieren mayor dimensión si se los observa en perspectiva histórica. Desde finales de los años 80, Argentina protagonizó un proceso único a nivel mundial en la adopción de la siembra directa, alcanzando picos cercanos al 95% de la superficie hasta no hace mucho. La estimación de caída al 82% actual debe interpretarse como una señal de alerta. Está altamente demostrado que esta tecnología es clave no solo para la sustentabilidad del sistema productivo, sino también para preservar los beneficios ambientales y económicos que este modelo ha aportado al país en las últimas tres décadas.</p>



<p>Estudios demuestran que la labranza no es la solución</p>



<p>Un trabajo de FAUBA en Carlos Casares mostró que la labranza ocasional no reduce significativamente la riqueza ni la abundancia de malezas. Solo cambia su distribución en el suelo, enterrando semillas en profundidad, que luego pueden germinar en campañas siguientes.</p>



<p>Esta investigación dejó en claro que las labranzas ocasionales no representan una estrategia efectiva para manejar malezas a largo plazo. En muchos casos, esta práctica puede generar una falsa sensación de control, cuando en realidad las semillas siguen estando allí, listas para germinar en campañas posteriores.</p>



<p>Reflexiones finales</p>



<p>La labranza ocasional amenaza con romper las ventajas acumuladas por décadas de SD. Usarla como “atajo” frente a problemas inmediatos puede comprometer atributos que tardan años en recuperarse, como la estructura del suelo o la capacidad de infiltrar agua.</p>



<p>Mantener el SSD como un sistema integral -con rotaciones diversas, secuencias intensificadas con cultivos de servicios y estrategias preventivas- es la salida al problema. La clave está en planificar con una mirada de largo plazo, evitando decisiones reactivas que comprometen la sustentabilidad futura. El desafío no es buscar soluciones mágicas, sino construir sistemas agrícolas resilientes, capaces de enfrentar la presión de malezas, plagas y la variabilidad climática sin resignar los beneficios alcanzados en más de 30 años de conservación de suelos en Argentina.</p>



<p>Aapresid</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vtlfbm5VCItkpztG1Zf4zM3vfBY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2025/09/convencional.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La REM de Aapresid alertó por el retroceso de la siembra directa asociado al uso de labranza ocasional para controlar las malezas. La entidad refuerza...]]>
                </summary>
                                                <category term="actualidad" label="Actualidad" />
                                <updated>2025-09-24T12:59:36+00:00</updated>
                <published>2025-09-08T16:14:33+00:00</published>
    </entry>
    </feed>