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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-11-08T15:07:50+00:00</updated>
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            Presentaron la Maserati tresarroyense
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zXUJuKgT81tZcEkxZ9REl6Grg3k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/11/maserati.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p>Kiko a bordo de su Maserati 300s, la cual rugió dentro de las instalaciones del Museo del Automóvil del Club Quilmes<p>&nbsp;</p><p>Ayer en el Museo del Automóvil del Club Quilmes, Francisco “Kiko” de la Cal no solo presentó su réplica de la Maserati 300S, sino que gracias a este coche histórico también mostro la otra cara de los fierros: la pasión compartida. Desde la perspectiva de su propietario, lo que nació como un desafío personal, se convirtió en un evento donde sus familiares, amigos, seres queridos y amantes del motor se acercaron para conversar, observar la obra, y destacar como hizo realidad un sueño sobre ruedas que tardó más de 7 años.&nbsp;</p><p>Se trata de una recreación del modelo con el que Juan Manuel Fangio ganó el Gran Premio de Portugal de máquinas Sport en 1957, construida artesanalmente junto a Luis del Canto, quien tuvo un papel fundamental en el desarrollo del proyecto.</p><p>La idea nació durante una visita al Museo Fangio en Balcarce, en una conversación sobre las Maserati y sus réplicas. De la Cal se sorprendió al descubrir que algunos de esos vehículos no eran originales y que existía la posibilidad de construir uno propio. La aparición de una carrocería disponible terminó de impulsar el desafío.</p><p>“Cuando llegamos a este lugar, me entero de que algunos de esos autos no eran originales, sino que eran réplicas. Yo me enloquecí porque digo: ‘Si es una réplica, es más fácil de tener una de estas’”, recordó Kiko.</p><p>La posibilidad de conseguir una carrocería fue determinante. “Cuando me dijeron que había una carrocería disponible, ahí fue cuando más me enloquecí. Ahí es cuando le pregunto a Luis del Canto si él me daba una mano, si él me podía hacer el chasis, que el resto lo iba a armar”, contó.</p><p>&nbsp;</p><p>Un trabajo artesanalDel Canto fue el encargado de construir el chasis y de desarrollar buena parte de los componentes que permitieron darle forma al vehículo. Su trabajo se extendió durante casi dos años, aunque no de manera continua, y estuvo marcado por la necesidad de resolver cada detalle.</p><p>“En el caso mío me llevó casi dos años, no íntegro porque no estaba todo el día en ella, pero para mí esto es como un psicólogo. Pasás horas pensando cómo va a ser una cosa”, explicó Del Canto.</p><p>El punto de partida fue un banco de armado y la búsqueda de los materiales adecuados. “Se fue buscando, se compraron los fierros para empezar a hacer el chasis. Y sobre la carrocería plantar el chasis arriba y ver que el chasis en sí no difiera mucho de lo que era el original, el reticulado y un montón de cosas”, detalló.</p><p>La falta de documentación obligó a trabajar a partir de fotografías, observaciones y conclusiones propias. “No teníamos planos, no teníamos nada más que fotos viejas, no teníamos medidas”, recordó Del Canto.</p><p>El proceso fue de prueba y error, un aprendizaje constante: “A mí me gusta dibujar, dibujo una cosa, la hago, veo cómo cómo puede llegar a trabajar una suspensión en cierta medida. Se fue haciendo y después se fue ensamblando, y lo que salía mal se hacía de vuelta”, agregó. De todos modos, destacó que “salieron muchas, muy pocas cosas las tuvimos que volver a hacer”.</p><p>La construcción incluyó las parrillas delanteras, la pedalera, la butaca y las insignias, además de numerosos accesorios. Kiko también se ocupó de fabricar piezas como el tanque de nafta, los soportes y los cierres del capó.</p><p>“Una cosa es armar un auto cuando vas y comprás todas las piezas, las ensamblás una al lado de la otra. Hacer las piezas es más difícil, lleva mucho más tiempo. Te salen mal y las tenés que volver a hacer”, comparó De la Cal.</p><p>Y resumió el espíritu del proyecto: “Lo más loco es que llegamos a esto con poco presupuesto, con nuestra mano de obra y nos la rebuscamos, haciendo esto, haciendo aquello. Compré lo mínimo porque el presupuesto no me daba. Llegamos a esto con poca maquinaria, tenemos garra y corazón”.</p><p>&nbsp;</p><p>La elección de la mecánicaAunque la carrocería y los accesorios buscaron reproducir el modelo original con el mayor nivel de fidelidad posible, la réplica fue concebida también para poder utilizarse. Por eso, se optó por una mecánica Fiat en lugar de un motor Maserati.</p><p>De la Cal explicó que la decisión estuvo relacionada con las dimensiones y la posibilidad de circular. “El tema era que el Maserati es muy grande, muy alto, y un motor V8 Ford o Chevrolet se iba a arrastrar en el suelo. Yo lo hice con la intención de usarlo también. La idea es poder andarla”, señaló.</p><p>La intención fue acercarse visualmente al motor original. “Yo le puse hasta la insignia de Maserati en las tapas de válvula, tal cual son. Le llené de tornillos las tapas de válvula para aproximarlo bien a lo que es un motor Maserati”, describió.</p><p>El primer ensayo se realizó sin la carrocería, para comprobar el funcionamiento del chasis. Kiko comentó que hizo varias pruebas alrededor de la Sociedad Rural. “Lo hice tres o cuatro veces, ese fue el banco de prueba del chasis. Después le pusimos el cascarón. Cuando salí por primera vez con el cascarón, todo fue muy lindo”, contó.</p><p>Del Canto también evocó aquella primera salida: “Vi que doblaba, que frenaba y que reaccionaba, que había quedado bien la relación de caja y diferencial. Obviamente que fue un momento emotivo”.</p><p>&nbsp;</p><p>Un gran desafío</p><p>Para De la Cal, el proyecto representó mucho más que la posibilidad de tener un automóvil especial. Fue un desafío personal que le permitió comprobar hasta dónde podía llegar con trabajo artesanal y dedicación.</p><p>“Me llevó sacrificio, pero me saqué el gusto. Y más que un gusto fue un desafío muy grande, porque hacer una cosa es difícil, y hacerlo lo más parecido posible al original, porque se puede hacer una cosa similar, pero cuando uno quiere que sea casi legítimo, casi igual, lleva mucho más tiempo y más dedicación”, expresó.</p><p>También admitió que el reconocimiento recibido durante la presentación le hizo dimensionar lo conseguido. “Yo no le daba mucha trascendencia a todo esto, pero ahora que veo todo lo que me pasó gracias a la Maserati, le doy un poco más de importancia a lo que hice”, manifestó.</p><p>La emoción estuvo presente durante el encuentro, especialmente por la participación de su familia y de amigos vinculados al automovilismo.</p><p>“Fue muy, muy emotivo. Ver a todos y decir ‘Vinieron todos estos a verme a mí’. Es medio loco. Mi familia me acompañó mucho en todo esto, pero ver toda esta gente que vino a presenciarlo me movió mucho. Vino un amigo de Pringles, nos abrazamos, lagrimones de por medio. Muy emotivo, muy lindo todo”.</p><p>&nbsp;</p><p>Balcarce</p><p>Después de la presentación en el Museo ubicado en la primera cuadra de Sarratea, De la Cal sueña con llevar la Maserati a Balcarce, donde nació la idea del proyecto. Su deseo es que el vehículo pueda estar presente en la próxima Fiesta Nacional del Automovilismo. “Me gustaría llevarla a Balcarce. Voy a hablar con la gente del museo a ver si para la fiesta del automovilismo me hacen un lugar para llevarla. Como salió de ahí, me gustaría que vuelva”, anticipó.</p><p>Del Canto, por su parte, mencionó la posibilidad de presentarla en Autoclásica y en el Museo Fangio. Precisó que Carlos Bianchini, quien les había facilitado el acceso a la carrocería, les había ofrecido esa oportunidad: “Él nos había dicho: ‘Cuando ustedes la quieran presentar en el Museo de Fangio, está el museo abierto para ustedes’. Así que eso sería una cosa linda”.</p><p>No se trata solo de construir un auto histórico: este trabajo artesanal deja un recuerdo imborrable para la comunidad tuerca de Tres Arroyos y un bello momento para la familia de Kiko de la Cal.</p><p>&nbsp;</p><p>Dedicatorias</p><p>La presentación también tuvo un momento especial para Mónica Napoli, esposa de Kiko de la Cal, quien se ocupó de buena parte de la organización del encuentro junto con Baquets y compañía, y destacó el acompañamiento familiar durante todo el proyecto.</p><p>Napoli explicó que uno de los principales desafíos fue encontrar una fecha que permitiera reunir a los integrantes del grupo y a la familia. “Lo más importante era coincidir con las fechas de que nuestra familia pudiera estar. Sin ellos no hacía nada”, remarcó.</p><p>Finalmente, cuando pudieron coordinar las agendas, decidieron realizar el encuentro el 7 de noviembre. “Así que acá estamos felices de que el evento se pudo llevar a cabo”, expresó.</p><p>Antes de los agradecimientos, convocó a Ramón “Pancho” Herrero, integrante del Museo del Automóvil de Quilmes, quien les abrió las puertas de la institución durante los días previos para preparar la presentación.</p><p>Herrero destacó el valor de concretar un sueño personal y lo vinculó con la historia del automovilismo argentino. “En la vida todos tenemos un sueño o una ilusión, pero ese sueño y esa ilusión es lindo cuando uno lo puede concretar. Kiko tenía un sueño: tener una réplica de una Maserati de Fangio, emblemática para todos los argentinos”, manifestó.</p><p>Y concluyó con un mensaje dirigido al protagonista de la jornada: “Querido Kiko, misión cumplida. Te felicitamos y te adoramos de todo corazón, en nombre de todos”.</p><p>Braian Rodríguez, integrante de Baquets y Compañía e impulsor del evento, explicó que la iniciativa surgió de la intención de reconocer públicamente el trabajo de Francisco “Kiko” de la Cal y darle la posibilidad de presentar su Maserati 300S réplica. “Este año, con Baquets y Compañía, nos quedamos con no dejar las cosas para después”.&nbsp;</p><p>La propuesta fue planteada a Kiko como una presentación del automóvil, pero también como un agasajo y un reconocimiento por el esfuerzo: “Tiene un trabajo extraordinario. Tiene muchas horas, no hay dimensión de esto. Detrás de este auto hay muchísimo trabajo. Yo tuve la suerte de acompañarlo en el proceso, de ver el proceso, y la verdad que extraordinario”, expresó.</p><p>El trabajo de Baquets y Compañía</p><p>Rodríguez contó que la actividad de la agrupación estuvo más tranquila durante la segunda mitad del año, aunque ya trabajan en nuevas propuestas. “Estamos ya trabajando sobre un evento para el año que viene. Tenemos un próximo paseo, pero va a ser nuestro, no va a ser a beneficio de ninguna institución. Ahora, a beneficio de poder disfrutarlo nosotros”, explicó.</p><p>La organización busca seguir creciendo y mejorar sus actividades, aunque Rodríguez consideró que uno de los desafíos es lograr una mayor participación y compromiso.</p><p>“Baquets y Compañía es para esto, para salir de estar a mil de todos los días y disfrutar un poquito, reírse y ayudar”, concluyó.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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