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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-05-12T13:06:45+00:00</updated>
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            Un sistema productivo que no resiste más
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/liCTOsq2q5DoOAwTSJuEHGuv5xc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/06/malezas-aapresid.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;"Las resistencias no mienten y obligan a repensar el sistema”, advierte Aapresid en un trabajo en el que describe cómo llegamos a la situación actual en malezas, insectos y enfermedades. Y plantea los cambios que hay que implementar o profundizar para torcer el avance de las resistencias: “Entender cómo se generan y qué implican es clave para ajustar el manejo y sostener la productividad en el largo plazo”.</p><p>Las resistencias dejaron de ser un problema puntual para convertirse en una condición del sistema productivo. “Lejos de aparecer de manera aislada, son el resultado de decisiones repetidas en el tiempo que, sin buscarlo, fueron seleccionando individuos de malezas, insectos y patógenos de enfermedades cada vez más difíciles de controlar”, indica Aapresid.</p><p>Comienzo exitoso</p><p>Durante muchos años, el sistema productivo logró niveles altos de eficiencia con esquemas simples y resultados predecibles. “La aparición de la soja RR consolidó un modelo donde el control de malezas era eficaz, accesible y relativamente barato. Se simplificaron las decisiones y el manejo se volvió más homogéneo”.</p><p>Ese esquema no solo respondía a lo técnico, sino también a lo económico. “Producir al menor costo posible en un contexto competitivo favoreció la repetición de prácticas y la reducción de la diversidad, con alta proporción de soja y menor presencia de otros cultivos de invierno o cereales de verano. Fue una respuesta lógica a las condiciones del momento, pero esa misma simplificación empezó a mostrar sus límites con el tiempo”, dice Aapresid.</p><p>Selección de resistencias</p><p>“La resistencia no es una falla del producto ni un evento aislado. Es un proceso biológico inevitable, profundamente influenciado por el manejo del sistema. Dentro de cualquier población existe variabilidad genética. Cuando se repite una misma herramienta de control, ya sea un herbicida, un fungicida, un insecticida, un evento biotecnológico o determinada acción mecánica, se seleccionan involuntariamente los individuos que logran sobrevivir”, explica el trabajo.</p><p>Al principio los individuos están en proporciones muy bajas. Pero cada intervención con la misma estrategia les da ventaja: sobreviven, se reproducen y aumentan su frecuencia hasta volverse dominantes.</p><p>“Las mutaciones genéticas ocurren en estos casos de manera natural, por lo que la resistencia no se puede evitar. Lo que sí puede modificarse es la velocidad a la que evoluciona”, consigna la entidad.</p><p>Cuando el manejo se apoya casi exclusivamente en herramientas químicas repetidas, el sistema pierde diversidad y se reducen los filtros que enfrentan las poblaciones. En cambio, “al integrar prácticas como rotación de cultivos y la intensificación de cultivos incluyendo el uso de cultivos de servicios, se incorporan nuevas variables que dificultan esa selección”.</p><p>“No se trata de reemplazar lo químico, sino de integrarlo”. La diferencia está en pasar de un esquema basado en una sola herramienta “a uno donde múltiples prácticas actúan en conjunto”.</p><p>El origen del problema</p><p>El fenómeno se hizo más notable en malezas porque están siempre visibles en el lote, lo que implica intervenciones constantes y mayor presión de selección. Sin embargo, Aapresid destaca que la lógica es la misma para insectos y enfermedades.</p><p>“Aunque en estos casos la presión puede ser más intermitente, asociada a condiciones ambientales o presencia del cultivo hospedante, cuando las condiciones se repiten, el resultado no cambia. Hoy ya existen evidencias de pérdida de eficacia en fungicidas, insecticidas y eventos biotecnológicos que durante años fueron confiables”, advierte.</p>Resistencias acumuladas de malezas en Argentina a abril de 2026. Fuente: REM-Aapresid<p>Actualmente en Argentina se registran 50 casos únicos de biotipos de malezas resistentes a diferentes sitios de acción, distribuidos en todas las zonas productivas y con niveles de complejidad crecientes que los productores enfrentan campaña tras campaña.</p><p>Confirmado, es resistencia</p><p>El primer síntoma de una resistencia se ven el lote, ante fallas de control en donde el producto debería haber sido eficaz. A partir de allí, se colectan muestras de semillas o individuos y se evalúan en condiciones controladas, comparándolas con biotipos susceptibles.</p><p>“Cuando un caso se confirma, muchas veces el problema ya está más extendido de lo que parecía inicialmente. Cada nuevo biotipo no es un evento aislado, sino parte de un proceso acumulativo que se repite en distintos ambientes frente a estrategias similares”.</p><p>Frente a este escenario, la tentación suele ser buscar la solución en una nueva herramienta. “Si bien nuevas moléculas o tecnologías pueden mejorar el control y ampliar opciones, no modifican el proceso si se utilizan bajo esquemas repetitivos”, indica Aapresid.</p><p>“La clave está en diversificar. Rotar y combinar estrategias, evitar la dependencia de un único mecanismo de acción y sostener un manejo integrado, tal como reza el ABC del manejo de la REM. En este sentido, el monitoreo deja de ser un complemento y pasa a ser el punto de partida: permite detectar cambios a tiempo, diagnosticar y ajustar decisiones antes de que el problema escale”, explica.</p><p>Y además la entidad advierte que muchas fallas de control que se atribuyen a resistencias tienen origen en diagnósticos incompletos o intervenciones fuera de momento. “Cuando el manejo es reactivo y se basa en “apagar incendios” y resolver problemas a medida que aparecen y escalan, el sistema se vuelve más vulnerable”.</p><p>Por el contrario, indica que los sistemas que logran mejores resultados son aquellos que combinan planificación anticipada con seguimiento continuo. “En ellos, las resistencias no desaparecen, pero avanzan más lentamente y las malezas son más ‘manejables’”.</p><p>Nuevas exigencias</p><p>Aapresid no dramatiza, pero sí emplaza a modificar la manera de producir. “La producción no está en riesgo de desaparecer, pero sí está cambiando el nivel de exigencia. Producir ‘bien’ requiere más conocimiento, mayor precisión y capacidad de adaptación. Los márgenes son más ajustados y la eficiencia deja de ser automática para convertirse en una construcción”.</p><p>A esto se suma un contexto donde “la aparición de nuevas moléculas es más lenta y algunas herramientas enfrentan restricciones. Al mismo tiempo, surgen nuevas tecnologías como aplicaciones selectivas, drones o bioinsumos que ofrecen nuevas oportunidades aunque requieren integración y criterio para ser efectivas. En este escenario, el rol del asesor y la calidad de la planificación son determinantes”, indica.</p><p>“La diferencia no la va a marcar quién tenga más herramientas, sino quién pueda utilizarlas mejor”, agrega.</p><p>“La resistencia no es un problema que pueda eliminarse. Es una condición propia de los sistemas biológicos. Pero hay margen para gestionarla mejor: entender su origen, ajustar el manejo y tomar decisiones más diversas hoy será clave para definir los escenarios productivos del futuro”, cierra Aapresid.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/liCTOsq2q5DoOAwTSJuEHGuv5xc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/06/malezas-aapresid.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las resistencias no aparecen de golpe: se construyen campaña tras campaña y hoy, con 50 biotipos de malezas resistentes y crecientes casos en insectos y enfermedades, desafían la forma de producir. “Estamos obligados a repensar el sistema”, dice Aapresid]]>
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                <updated>2026-05-12T13:06:45+00:00</updated>
                <published>2026-05-12T13:03:26+00:00</published>
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            El nabo sumó otra resistencia y se hace mundial
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PmGqsqNOvPw9qb_qubopDvNhMw8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/08/Nabo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La resistencia de malezas sigue sumando capítulos en Argentina. Esta vez, el protagonista es Brassica rapa (nabo silvestre), una especie ampliamente distribuida en el centro y sudeste bonaerense, donde se confirmó por primera vez a nivel mundial su resistencia a diflufenican. El hallazgo, detectado a partir de fallas de control en campo y validado mediante ensayos experimentales, e informado por la REM de Aapresid, agrega un nuevo mecanismo comprometido a una especie con un largo historial de escapes a control químico.</p><p>La historia de resistencia de B. rapa en el centro-sudeste de Buenos Aires muestra una clara progresión. “Primero se confirmaron biotipos resistentes a glifosato, luego a inhibidores de la ALS y más tarde a herbicidas hormonales (2,4-D)”, consigna la REM.</p><p>“En 2025 se sumó la resistencia a flurocloridona (inhibidor de la PDS), lo que marcó la primera evidencia de pérdida de eficacia de este sitio de acción. Ahora, con la confirmación de resistencia a diflufenican (también inhibidor de la PDS), el biotipo detectado Tandil-Azul acumula cinco mecanismos de acción comprometidos”, agrega.</p><p>Un activo bajo presión</p><p>El diflufenican es un herbicida residual y selectivo, utilizado en preemergencia o postemergencia temprana, especialmente en cultivos como trigo, cebada, girasol, maíz, soja y legumbres, con buen desempeño sobre malezas de hoja ancha, especialmente en cereales de invierno.</p><p>“Actúa inhibiendo la enzima fitoeno desaturasa (PDS, HRAC 12), lo que provoca el blanqueamiento de tejidos jóvenes y la muerte de las plántula. Su persistencia en el suelo le otorga una ventana de control prolongada, característica que lo posicionó como una herramienta clave para el manejo de crucíferas. Sin embargo, este mismo atributo también incrementa la presión de selección cuando su uso es reiterado”, indica el informe.</p><p>“A nivel global, la resistencia a diflufenican es poco frecuente y se concentra en Australia e Israel, principalmente en especies de las familias Brassicaceae y Asteraceae. Hasta el momento, no existían reportes en Sudamérica para este activo en ninguna especie, lo que convierte a este caso en el primero para la región y para la especie”, agrega.</p><p>“Si bien los inhibidores de la PDS se consideran, en general, de riesgo moderadamente bajo para la generación de resistencia, en B. rapa este riesgo se incrementa debido a la presión de selección acumulada y a antecedentes recientes en la región. En particular, la resistencia previamente confirmada a flurocloridona sugiere la posible existencia de mecanismos de resistencia cruzada dentro de este grupo de activos”, completa la REM.</p><p>El caso</p><p>El biotipo evaluado se originó a partir de semillas recolectadas en lotes con fallas de control a campo, donde previamente se había confirmado resistencia a flurocloridona. “Estas plantas sobrevivientes dieron lugar al denominado biotipo presuntamente resistente (R), que fue comparado con un biotipo susceptible (S), proveniente de un área con menor presión de selección por herbicidas”.</p><p>El equipo de la Facultad de Agronomía de la UNCPBA, liderado por el Ingeniero Agrónomo Víctor Juan realizó ensayos de dosis-respuesta en condiciones de invernáculo, evaluando distintas dosis de diflufenican en preemergencia. Los resultados fueron contundentes: “Mientras el biotipo susceptible logró niveles de control superiores al 90% con la dosis recomendada, el biotipo resistente mostró una supervivencia del 77,5%, requiriendo dosis significativamente mayores para lograr niveles de control similares”.</p><p>Qué dicen los resultados</p><p>“El análisis determinó un índice de resistencia (IR) de 4,9, lo que indica que el biotipo resistente requiere casi cinco veces más dosis para alcanzar el mismo nivel de control que un biotipo susceptible. Aunque este valor puede considerarse moderado, el dato adquiere relevancia agronómica: los individuos resistentes sobreviven a las dosis habituales de uso, lo que favorece su multiplicación y la evolución hacia niveles de resistencia más altos si se mantiene la presión de selección, con el consecuente riesgo de dispersión geográfica y aparición de resistencias múltiples adicionales”, indica Aapresid.</p><p>El informe de los especialistas haciendo clic acá</p><p>“Además, en la región ya existen otros biotipos con baja sensibilidad a flurocloridona y resistencia a múltiples mecanismos de acción, actualmente bajo sospecha de resistencia a diflufenican, lo que anticipa un posible escenario de expansión del problema que será evaluado en las próximas campañas”, advierte.</p><p>Implicancias para el manejo</p><p>La confirmación de este nuevo caso refuerza la necesidad de ajustar las estrategias de manejo, especialmente en zonas con alta presión de selección. “La supervivencia de plantas a dosis habituales no solo incrementa el riesgo de dispersión hacia nuevas áreas sino que también acelera la acumulación de nuevas resistencias. En este contexto, resulta fundamental avanzar hacia esquemas de manejo integrado que permitan reducir la presión de selección y preservar la eficacia de las herramientas disponibles”.</p><p>Entre las principales recomendaciones se destacan:</p>Alternar y combinar herbicidas con distintos mecanismos de acción.Rotar cultivos para diversificar las estrategias de control.Realizar seguimientos periódicos en los lotes para detectar fallas tempranas de control y actuar de manera preventiva, especialmente en zonas del centro bonaerense con biotipos sospechosos.Complementar el control químico con prácticas agronómicas, como ajuste en las fechas de siembra, aumento de densidad de cultivo y eliminación mecánica cuando sea posible.<p>Historial de resistencias</p><p>Brassica rapa es una especie anual o bienal de la familia Brassicaceae, de origen euroasiático, que se ha convertido en una de las malezas más problemáticas de los sistemas agrícolas del centro y sudeste bonaerense. Su emergencia se concentra en otoño-invierno, aunque en la provincia de Buenos Aires se han registrado nacimientos prácticamente todo el año, lo que le otorga una alta capacidad de adaptación e invasión.</p><p>Relevamientos de la REM de Aapresid muestran que, entre 2019 y 2025, aumentó significativamente la presencia de biotipos resistentes a glifosato, ALS y 2,4-D. En el sudeste y centro bonaerense, el problema de los nabos resistentes a los tres mecanismos de acción alcanza al total de los partidos y continúa expandiéndose hacia el centro del país, según el último reporte de REM Aapresid (2025).</p><p>“La confirmación de resistencia a diflufenican en un biotipo con antecedentes múltiples no solo limita aún más las alternativas químicas disponibles, sino que también evidencia la continuidad del proceso de selección”, advierte la REM.</p><p>“Este escenario refuerza la necesidad de monitoreo y de rotación de modos de acción para preservar la eficacia de las herramientas disponibles. Detectar y reportar estos casos de manera temprana resulta clave para anticiparse a su dispersión, sostener la eficacia de las herramientas de manejo y ajustar las estrategias antes de que la problemática se generalice”, destaca en el cierre del informe Aapresid.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/PmGqsqNOvPw9qb_qubopDvNhMw8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2022/08/Nabo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La confirmación del primer caso mundial de resistencia a diflufenican en Brassica rapa en Tandil y Azul, agrega otro frente a una maleza que ya desafía múltiples estrategias de control. El informe de la REM de Aapresid]]>
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                <updated>2026-05-04T19:32:42+00:00</updated>
                <published>2026-05-04T19:32:41+00:00</published>
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            Detectaron un súper raigrás con resistencia múltiple
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        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/detectaron-un-super-raigras-con-resistencia-multiple" type="text/html" title="Detectaron un súper raigrás con resistencia múltiple" />
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-KBwGExYwJQl_JSusaWMFfA36AQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/raigras_nuevo_yanni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durísimo de matar: identifican un raigrás mecanismos de resistencia múltiple que complican el control. El descubrimiento fue realizado por investigadores de la Chacra Experimental Integrada Barrow y del INTA Pergamino, que detectaron un nuevo biotipo de raigrás anual (Lolium multiflorum) en el norte bonaerense que sobrevivió a aplicaciones de glifosato y cletodim, y fue publicado por la REM de Aapresid.</p><p>Los investigadores, Marcos Yannicari (Barrow) y Gabriel Picapietra y Horacio Acciaresi (Pergamino) a partir de las plantas detectadas realizaron análisis genéticos y ensayos de dosis-respuesta para analizar el comportamiento del biotipo. El estudio identificó la presencia de dos mecanismos de resistencia diferentes actuando en simultáneo en un mismo biotipo.</p>Plantas que sobrevivieron a la aplicación de glifosato y cletodim. Material origen para el estudio genético de la población. Fuente: G.Picapietra (INTA Pergamino)<p>Según consigna la publicación de la REM, por un lado, se detectó una mutación en la enzima EPSPS (Pro-106-Ser), asociada con la resistencia a glifosato, que altera el sitio de acción del herbicida y reduce su afinidad. “Esto le otorga a la planta niveles de resistencia generalmente bajos a moderados, pero suficientes para permitir la supervivencia de individuos que pueden completar su ciclo”, se explica.</p><p>“Esto es clave para comprender cómo evolucionará la resistencia en el tiempo y su impacto sobre el banco de semillas del suelo. Si las plantas que sobreviven producen semillas viables, el proceso de selección de biotipos resistentes puede acelerarse campaña tras campaña”, agrega.</p><p>También se identificó una mutación en la enzima ACCasa (Asp-2078-Gly), considerada una de las más críticas dentro de este grupo ya que provoca un cambio estructural en el sitio de unión del herbicida. “Este mecanismo confiere resistencia cruzada de amplio espectro a todas las familias de graminicidas (FOP, DIM y DEN), lo que limita severamente las opciones de control químico en postemergencia”, indica la REM.</p><p>“La combinación de ambos mecanismos en un mismo biotipo configura un caso de resistencia múltiple con alta complejidad biológica y agronómica, dónde el glifosato deja de ser totalmente efectivo y los graminicidas pierden su utilidad”, advierte el trabajo de Aapresid.</p><p>Alerta</p><p>En términos prácticos, este hallazgo explica muchas fallas de control observadas en lote y anticipa un escenario más restrictivo, en el cual varias herramientas herbicidas pueden perder eficacia frente a este tipo de biotipos. “Muchas veces estas señales aparecen primero como fallas de control en el lote. La idea es poder difundir lo que estamos observando para que el productor esté alerta y se anticipe”, explicó Picapietra.</p><p>El uso de glifosato, incluso a mayores dosis, en este biotipo en particular, puede generar una falsa sensación de control al reducir la biomasa, pero no evita la supervivencia de plantas que luego semillan. Por otro lado, “la resistencia cruzada en ACCasa invalida el uso de graminicidas para este biotipo. Como dato relevante, en los ensayos el paraquat mostró control efectivo, lo que aporta una alternativa puntual dentro de estrategias más amplias”, indica Aapresid.</p><p>Anticiparse, diversificar y rotar activos</p><p>Frente a este escenario, el manejo del raigrás debe orientarse hacia un enfoque integral, donde el monitoreo y el conocimiento del biotipo presente en cada lote es determinante y la competencia de buenos cultivos invernales es fundamental. El manejo debe priorizar la anticipación mediante barbechos tempranos, la incorporación de herbicidas residuales, la combinación de distintos mecanismos de acción y la reducción de la dependencia de tratamientos postemergentes, fundamentalmente glifosato y graminicidas.</p><p>“El uso estratégico de herbicidas residuales (Tabla 1) se posiciona como una de las herramientas más eficaces para el manejo de Lolium en barbechos, ya que permite llegar a la siembra con menor presión de malezas, y diversificar sitios de acción que contribuyen a retrasar la evolución de resistencias múltiples”, se explica.</p><p>El punto crítico pasa por cómo se integra dentro del sistema. “La inclusión de residuales en barbechos y presiembra, junto con su combinación con otras herramientas, no solo mejora el control inicial de la maleza, sino que también reduce la presión de selección sobre los tratamientos postemergentes”.</p>Tabla 1. Herbicidas para el manejo de raigrás (Lolium spp.) según activo, sitio de acción, momento de control de la maleza, tipo del cultivo y momento de aplicación. Fuente: REM-Aapresid y Gabriel Picapietra (INTA Pergamino)<p>En cultivos de invierno como trigo y cebada, “los herbicidas el pyroxasulfone, flumioxazin, bixlozone o terbutilazina aplicados en presiembra se destacan por su eficacia, con mejores resultados cuando se combinan dos activos. En soja STS las mezclas de sulfometuron + clorimuron son una alternativa válida, mientras que en maíz la atrazina aporta supresión residual complementaria”, se detalla.</p><p>No es magia</p><p>El avance de estos biotipos confirma que no hay soluciones únicas. “La sostenibilidad del sistema dependerá de reducir la presión de selección y diversificar estrategias”, advierte la REM.</p><p>“En conjunto, el uso estratégico de herbicidas residuales, combinado con la rotación y superposición de mecanismos de acción y la incorporación de otros métodos de control, resulta fundamental dentro de un programa de manejo integrado que permita sostener la eficacia de las herramientas disponibles en el tiempo”, finaliza.</p><p>Una maleza compleja</p><p>Los primeros casos de resistencia se registraron en 2007 con glifosato, seguidos por resistencia a inhibidores de ACCasa (graminicidas) en 2009. A partir de 2010 comenzaron a detectarse resistencias cruzadas y, hacia 2012, biotipos con resistencia múltiple que incluían simultáneamente glifosato, ACCasa y ALS (Fig. 1). Cabe aclarar que la resistencia múltiple implica diferentes mecanismos de resistencia en un mismo biotipo, mientras que la resistencia cruzada se trata de un único mecanismo que le confiere resistencia a dos o más herbicidas con diferente sitio de acción.</p>Figura 1. Evolución de la resistencia de raigrás en Argentina (2007–2026)<p>Más recientemente, en 2023 se confirmaron biotipos con resistencia a las tres familias de graminicidas (FOP, DIM y DEN), así como combinaciones que incluyen también resistencia a glifosato, elevando el nivel de dificultad en su manejo. Además, se determinaron los mecanismos de resistencia involucrados: el biotipo con la resistencia cruzada a todas las familias de graminicidas presentó la mutación Asp-2078-Gly, mientras que el biotipo con resistencia a haloxifop se asoció a la mutación Ile-2041-Asn en la enzima ACCasa.</p><p>Este año, por su parte, se detectó un nuevo biotipo que combina resistencia a glifosato y a las tres familias de graminicidas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-KBwGExYwJQl_JSusaWMFfA36AQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/raigras_nuevo_yanni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un nuevo biotipo detectado por la Chacra de Barrow y el INTA Pergamino combina resistencia a glifosato y a las tres familias de graminicidas, obligando a replantear las estrategias de manejo]]>
                </summary>
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                <updated>2026-04-01T19:16:14+00:00</updated>
                <published>2026-04-01T19:00:59+00:00</published>
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            Recontra duro de matar: el Yuyo colorado sumó una nueva resistencia
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p5JWKAnLh1DQ7e-eg7Jtohacqqs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/yuyo-colorado-scaled.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Se confirmó por primera vez en Argentina la resistencia de una población de Amaranthus hybridus al herbicida sulfentrazone, un inhibidor de la enzima PPO ampliamente utilizado para el control preemergente de malezas en cultivos como soja y girasol. A partir de este caso, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) emitió una nueva alerta roja.</p><p>El nuevo caso se detectó a partir de fallas de control observadas en un lote de la localidad de Fuentes al sur de Santa Fe, donde plantas de A. hybridus sobrevivieron a aplicaciones de sulfentrazone y la confirmación estuvo a cargo de un equipo de docentes e investigadores de la FCA-UNR e IICAR-CONICET -Mauro Bedetti, Federico Balassone, Hugo Permingeat, Daniel Tuesca y Valeria Perotti-.</p><p lang="es" dir="ltr">🚨 NUEVA ALERTA ROJA: Amaranthus hybridusResistente al preemergente sulfentrazone (PPO) en el sur de la provincia de Santa Fe.🗂️ Investigadores: Bedetti, M., Perotti, V. E. y Permingeat H. R. (IICAR-CONICET, FCA-UNR); Balassone F. y Tuesca D. (@agrariasunr ).📲Conocé más… pic.twitter.com/XM3ADnNRv1</p>— Aapresid (@aapresid) February 12, 2026 <p>“Frente a esta sospecha, en febrero de 2025 se recolectaron semillas de la población problemática (R) y de una población considerada susceptible (S), y se avanzó en un ensayo de dosis-respuesta en condiciones controladas en la FCA-UNR. La dosis de uso (1X) fue de 250 g i.a/ha, trabajando con rangos diferenciados para cada población”, explicó la REM.</p><p>“Los resultados fueron concluyentes. Mientras la población S fue controlada incluso a dosis menores que la de marbete, la población R mostró una supervivencia del 64,7% a la dosis de uso”, agregó el informe de Aapresid.</p><p>“El análisis permitió determinar una DL50 de 24,66 g i.a/ha para la población S y de 306,01 g i.a/ha para la R, lo que representa un factor de resistencia de 12,41, confirmando que la población evaluada posee resistencia heredable a sulfentrazone y descarta fallas operativas o condiciones particulares del ambiente como causa principal”, completó.</p>Fotografías de las macetas de cada población para cada dosis a los 20 DDA. Figura N°3: Curva dosis-respuesta para las poblaciones S (línea de puntos azules) y R (línea entera roja).<p>Según se informó, este hallazgo constituye el primer registro nacional de A. hybridus resistente a un herbicida preemergente inhibidor de PPO. Si bien aún no se evaluó la respuesta de esta población a otros modos de acción -como glifosato, ALS u hormonales- ya se encuentran en curso ensayos para analizar su comportamiento frente a otros herbicidas PPO. “Dado el historial de resistencia de la especie en los sistemas productivos del país y la frecuente aparición de resistencias múltiples dentro del género Amaranthus, no puede descartarse la presencia de mecanismos adicionales en esta población”, advirtió el informe.</p><p>En simultáneo a este caso confirmado, en REM Aapresid se recibieron denuncias desde otras zonas del país asociadas a la misma especie y al mismo activo, donde distintos equipos de investigación ya están evaluando si podrían tratarse de nuevos casos de resistencia. “Frente a este escenario, se enfatiza la necesidad de mantenerse atentos ante cualquier falla de control y reportarlo de manera temprana. De cara a la próxima campaña, se recomienda planificar el manejo con la mayor diversidad e integración posible, combinando estrategias químicas y prácticas no químicas para reducir la presión de selección y limitar la expansión de biotipos resistentes”, indicó la REM.</p><p>Yuyo colorado es una de las malezas de mayor expansión en Argentina, está presente en más de 25 millones de hectáreas (REM, 2025) y con una alta capacidad de colonización en los sistemas agrícolas. Es una especie de la familia Amarantáceas, anual, primavero-estival, con marcada prolificidad, que puede producir hasta 100.000 semillas por planta, y tolerancia al sombreado, lo que le permite desarrollarse aun dentro de cultivos establecidos. Su diferenciación respecto de A. palmeri radica en que A. hybridus es diclinomonoica y suele presentar tallos finamente pubescentes e inflorescencias ramificadas, características útiles para su identificación a campo.</p><p>“El sulfentrazone, herbicida inhibidor de la protoporfirinógeno oxidasa (PPO), es una herramienta central del manejo de malezas de hoja ancha en numerosos planteos”, consignó la REM.</p><p>Historial resistente</p><p>A nivel global, A. hybridus presenta un amplio historial de resistencia: “Se han documentado 38 poblaciones con resistencia confirmada pertenecientes a cinco grupos de herbicidas: glifosato, ALS, hormonales, PSII y PPO (www.weedscience.org). Dentro del grupo PPO, en Argentina solo se había registrado hasta ahora un caso confirmado al postemergente fomesafen (2022), mientras que para sulfentrazone existía únicamente un antecedente regional en Bolivia (2005)”.</p><p>Adicionalmente, “en 2024, en nuestro país se había reportado resistencia a sulfentrazone en A. palmeri, lo que refuerza la tendencia creciente de resistencia a inhibidores de PPO en especies del género Amaranthus”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/p5JWKAnLh1DQ7e-eg7Jtohacqqs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2024/11/yuyo-colorado-scaled.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) informa una nueva alerta roja por Amaranthus hybridus resistente al preemergente sulfentrazone, perteneciente a los herbicidas inhibidores de la PPO. El caso se detectó en el sur santafesino]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
                <published>2026-02-13T20:08:55+00:00</published>
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            Ojo que el trigo sí se  Mancha
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        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/ojo-que-el-trigo-si-se-mancha" type="text/html" title="Ojo que el trigo sí se  Mancha" />
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                <![CDATA[LaVozDelPueblo ]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pBtDGH3F1MOv0YnvGKK8bhC3EOw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2021/08/Mancha-amarilla-del-trigo-Drechslera-tritici-repentis-Erreguerena-INTA.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;“La mancha amarilla es una de las enfermedades foliares más comunes del trigo, afecta principalmente las hojas y puede manifestarse desde etapas tempranas hasta el llenado de granos, degradando la superficie fotosintética y reduciendo rendimiento. Además del trigo, este patógeno, tiene un amplio rango de hospedantes como cebada, centeno, entre otras gramíneas”, detalla la REM de Aapresid en un informe en el que advierte que esta campaña cuenta con las condiciones ambientales predisponentes para la aparición de la enfermedad.</p><p>Según la fitopatóloga Cristina Palacio, Directora del Laboratorio de Sanidad y Biotecnología Vegetal SIEF, “es una enfermedad recurrente que aparece todos los años en las zonas de producción, especialmente si hay variedades susceptibles.”</p><p>&nbsp;Patógeno y condiciones predisponentes</p><p>&nbsp;“Se trata de un hongo necrotrófico que persiste en los rastrojos, donde forma estructuras reproductivas. Tras la infección, produce conidios en las lesiones que permiten su diseminación secundaria”, indica Aapresid.</p><p>Las condiciones que favorecen su aparición incluyen temperaturas idealmente entre 18 y 28 °C, combinadas con períodos prolongados de humedad foliar (rocío, lluvias o alta humedad relativa), requiriendo unas 30 horas de mojado foliar para una infección efectiva.</p><p>“La presencia de rastrojos infectados del trigo del año anterior en el lote actúa como la principal fuente de inóculo inicial. Una vez establecida, la dispersión del inóculo secundario se realiza eficientemente a través del viento y el salpicado de la lluvia”, advierte el informe.</p><p>&nbsp;Síntomas y su diagnóstico</p><p>Los síntomas de la mancha amarilla, puede confundirse con otras enfermedades foliares del trigo, por lo que se requiere un diagnóstico cuidadoso. Los daños comúnmente aparecen como pequeñas manchas lenticulares de color castaño-amarillento o amarillo limón . Generalmente comienzan en el tercio inferior de las plantas y luego ascienden a la parte superior.&nbsp;</p><p>Con el avance de la enfermedad, las lesiones se expanden, adoptan color pajizo/necrótico y quedan rodeadas por un halo clorótico bien definido. En ocasiones se observa una zona más oscura al centro de la mancha, lo que le da aspecto de “ojo” característico.</p>Figura 1. Presencia de Mancha amarilla del trigo en las campañas 19/20, 21/22 y 23/24. Fuente: Mapas REM&nbsp;Figura 2. Superficie tratada para el control de mancha amarilla en las campañas 19/20, 21/22 y 23/24. Fuente: Mapas REM&nbsp;<p>Según indica la REM, esta enfermedad reduce la superficie fotosintética activa del trigo y, en consecuencia, la capacidad de la planta de generar y acumular biomasa en grano. Dependiendo de la variedad del cultivo, la enfermedad puede comenzar desde etapas de macollaje, lo cual puede presentar un problema más adelante si no se controla.</p><p>“El mayor riesgo ocurre cuando progresa hacia las hojas superiores (hoja bandera y sub-bandera) en etapas de llenado, ya que estas aportan más del 70% del rendimiento final. Valores de severidad mayores a 30-40% pueden ocasionar pérdidas de rendimiento de hasta 20%”, advirtió Palacio.</p><p>Semillas, rotaciones y fungicidas</p><p>En cuanto al manejo de esta enfermedad, la especialista destacó cuáles son los puntos a tener en cuenta para mantener a este patógeno en niveles que no afecten significativamente al cultivo:</p>Semillas de alta sanidad: la primera medida es arrancar con semillas libres de patógenos, ya que cuando ingresan por esta vía son muy difíciles de erradicar. Si se utiliza semilla propia, es fundamental realizar test de patología previo a la siembra para conocer la carga de patógenos.Elección de cultivares: optar por variedades con buen comportamiento sanitario frente a la enfermedad.Rotación de cultivos: el monocultivo de trigo favorece la permanencia del inóculo en el rastrojo; alternar con otros cultivos reduce la presión de la enfermedad.Rotación de cultivares de trigo: medida complementaria que ayuda a diversificar y reducir riesgos.Uso de fungicidas: aplicar productos específicos y en el momento adecuado. Para sostener la eficacia, es imprescindible rotar modos de acción, dado que ya se detectaron resistencias a ciertos principios activos.<p>Estado de resistencia</p><p>La resistencia a fungicidas de sitio específico se origina por mutaciones que alteran la proteína objetivo, permitiendo la supervivencia y multiplicación de individuos resistentes. Bajo la presión del fungicida, estas mutaciones se expanden hasta volverse dominantes, atravesando tres etapas: emergencia, selección y ajuste.</p><p>“Existen dos tipos de resistencia relacionados con la naturaleza del activo: la cualitativa ("todo o nada"), causada por pocas mutaciones que confieren resistencia total (como la mutación G143A en estrobilurinas); y la cuantitativa, más compleja, que involucra múltiples mutaciones y se manifiesta como una pérdida paulatina de la sensibilidad (relacionada con carboxamidas y triazoles)”, explicó el informe.</p><p>“Específicamente, para la mancha amarilla, el 90% de los aislamientos del patógeno (Drechslera tritici-repentis) posee la mutación G143A, según trabajos publicados en 2021 por Sautua y Carmona (FAUBA). Esta mutación confiere resistencia cruzada total, invalidando el uso de todas las estrobilurinas (aunque se haya probado con azoxistrobina, la mutación no discrimina entre activos del grupo), lo que sugiere que la población se encuentra en una etapa de ajuste donde es necesario cambiar los ingredientes activos”, agregó la REM.</p><p>“Respecto a los triazoles, si bien se ha observado una baja en la eficiencia de activos como el ciproconazole y el tebuconazole (pérdida de sensibilidad), aún existen otros triazoles que pueden ser efectivos y contribuir al control. Finalmente, en lo que respecta a las carboxamidas, la población de mancha amarilla mantiene una buena sensibilidad, por lo que estos activos suelen ser muy eficaces para el control de la enfermedad”, completó.</p><p>Enfoque integral</p><p>“La mancha amarilla es una enfermedad recurrente en las zonas trigueras y seguirá presente cada campaña si no se encara con un enfoque integral. Como remarcó Palacio, “su impacto depende del momento en que aparece, del nivel de susceptibilidad del cultivar y de las decisiones que tome el productor para controlarla”.</p><p>&nbsp;Ante este panorama, la solución no reside en una única herramienta, sino en un manejo integrado de enfermedades (MIE) que aborde el problema desde múltiples frentes. Esto implica la combinación de prácticas culturales -como el uso de semilla sana, la rotación de cultivos y cultivares, y el monitoreo permanente- con el uso racional de fungicidas.</p><p>“Es fundamental que la gestión de los fungicidas se base en estrategias anti-resistencia, que incluyen el monitoreo preventivo, la aplicación solo en el momento óptimo y la priorización de formulados con mezclas de activos de diferentes modos de acción y la rotación rigurosa de familias químicas”, indicó el trabajo.</p><p>“Estas medidas, complementadas con el respeto a la dosis de marbete y la inclusión de compuestos alternativos (como multisitios o biofungicidas), son esenciales para reducir la presión de inóculo, sostener la eficacia de las herramientas químicas disponibles y, en última instancia, proteger el rendimiento del trigo campaña tras campaña”, finalizó Aapresid.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pBtDGH3F1MOv0YnvGKK8bhC3EOw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2021/08/Mancha-amarilla-del-trigo-Drechslera-tritici-repentis-Erreguerena-INTA.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las condiciones ambientales son predisponentes para la proliferación de Mancha amarilla, enfermedad que puede comprometer severamente los rindes. Un informe de Aapresid brinda claves para identificarla y maximizar su control]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2026-02-25T15:50:07+00:00</updated>
                <published>2025-10-11T22:03:14+00:00</published>
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            Invasión de bichos bolitas en el sudeste
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0LEd4eWfWIL3cRAYkj230wVtsnU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/11/bicho-bolita.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 40% de las casi 14.000 hectáreas monitoreadas por el Agroestudio Viento Sur presenta niveles de esta plaga por encima del umbral de control. En un informe realizado por la REM de Aapresid, su manejo en tres pasos
<p>&nbsp;</p>
<p>La campaña 2023/24 muestra una masiva presencia de bichos bolita en el sudeste bonaerense. Así se desprende de un relevamiento realizado por la firma “Viento Sur” sobre esta porción de la provincia. “Con 13.900 hectáreas monitoreadas, aproximadamente el 40% de la superficie presenta niveles de esta plaga por encima del umbral de control”, indicó el ingeniero Esteban Bilbao asesor del mencionado Agroestudio y socio de la Regional Necochea de Aapresid.</p>
<p>El técnico también alertó que la plaga ha comenzado a aparecer en otras regiones del país, particularmente en situaciones de mayor cobertura de rastrojo, con rotaciones más intensificadas o riego. Sus daños se manifiestan con mayor fuerza durante la implantación de cultivos susceptibles como soja, girasol, vicia, verdeos, pasturas y, en menor medida, maíz.</p>
<p></p>
<p>“Cuando la población de la plaga supera el umbral de control y no se lleva a cabo un manejo adecuado, se produce una reducción del número de plantas, llegando incluso a generar zonas sin cultivo. Esto implica un esfuerzo adicional para controlar la plaga e inclusive resembrar el cultivo”, advierte la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM), que hace hincapié en la implementación de técnicas de manejo integrado esenciales para proteger los cultivos y garantizar la productividad.</p>
<p>A partir del relevamiento realizado por “Viento Sur”, desde la REM, y consultando la mirada de Bilbao, se elaboró un informe sobre esta problemática que afecta a la producción de cultivos clave en la zona. El especialista remarca tres puntos claves: prevención, monitoreo y control.</p>
<p>Más vale prevenir</p>
<p>La prevención resulta fundamental para el control del bicho bolita y comienza con el cultivo anterior. En ese sentido, la REM indica: “Es crucial realizar una cosecha de calidad y distribuir adecuadamente el rastrojo. Las zonas de acumulación de residuos de las colas de las máquinas atraen a los bichos bolitas en busca de humedad y alimento, desencadenando el problema”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Otra de las estrategias preventivas en planteos bajo siembra directa pueden ser la inclusión en las rotaciones especies de cultivos de baja relación carbono/nitrógeno (C/N) como pueden ser ciertas leguminosas para favorecer su rápida degradación e incorporación al suelo”, agrega.</p>
<p></p>
<p>Lograr siembras de calidad es otra estrategia para prevenir daños por esta plaga. “Resulta esencial asegurar un desarrollo rápido y uniforme del cultivo, en condiciones óptimas de humedad y temperatura, con semillas de calidad y logrando siembras sin surcos abiertos”.</p>
<p>Monitoreo y control</p>
<p>“Previo a la siembra, se realiza el monitoreo para cuantificar la población. Deben realizarse dos muestreos de ¼ de m² por hectárea con la ayuda de marcos dentro de los cuales se contarán, durante 5 minutos, la cantidad de individuos presentes. La información obtenida se utiliza junto con los umbrales de acción para determinar su manejo”, describe el informe de la REM.</p>
<p>“Si los umbrales poblacionales de daño económico son superados, la herramienta de control más eficiente es el uso sectorizado de cebos químicos, basados en carbaryl, fipronil o acetamiprid. Este umbral varía según el cultivo en cuestión, siendo de 60 bichos bolita/m² para la soja, por ejemplo”, se detalla.</p>
<p>“En situaciones de bajas densidades, se puede recurrir a productos curasemillas, que son efectivos pero se aplican en todo el lote y no de manera sectorizada como los cebos. Las aplicaciones de formulaciones líquidas no son tan eficientes, y afectan negativamente a la micro y mesofauna presente en el suelo”, completa el informe.</p>
]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0LEd4eWfWIL3cRAYkj230wVtsnU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/11/bicho-bolita.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 40% de las casi 14.000 hectáreas monitoreadas por el Agroestudio Viento Sur presenta niveles de esta plaga por encima del umbral de control. En un...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:58:14+00:00</updated>
                <published>2023-11-07T16:00:59+00:00</published>
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            Cómo ganarle a las malezas problemáticas y no perder en el intento
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        <link rel="alternate" href="https://lavozdelpueblo.com.ar/2021-10-26-como-ganarle-a-las-malezas-problematicas-y-no-perder-en-el-intento" type="text/html" title="Cómo ganarle a las malezas problemáticas y no perder en el intento" />
        <id>https://lavozdelpueblo.com.ar/2021-10-26-como-ganarle-a-las-malezas-problematicas-y-no-perder-en-el-intento</id>
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                <![CDATA[Juan Berretta]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/z6SsL2FFMIf5-E9pswCShhGgCk8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2021/10/Rama-negra-Maleza.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Panorama de resistencias y control de escapes de malezas en gruesa de la mano de especialistas que disertaron en Agenda Aapresid
<p>&nbsp;</p>
<p>Las malezas son uno de los principales factores reductores de los rendimientos en los cultivos de verano. El abuso de estrategias de manejo que incluyen el uso repetido de herbicidas ha hecho que muchas desarrollen una habilidad natural para soportar las dosis del producto que las controlaba normalmente, conocida como resistencia.</p>
<p>Agenda Aapresid reunió a referentes para abordar la problemática de la resistencia en malezas y soluciones de manejo para hacerles frente.</p>
<p>Panorama de malezas resistentes </p>
<p>Juan Marsigliani es asesor y Director Adjunto de la Red de Manejo de Plagas (REM) Aapresid, programa que desde 2010 trabaja junto con productores, empresas e instituciones público-privadas para contribuir al conocimiento del avance y al retraso en la aparición  de resistencia en malezas, generando alertas y mapas para prevenir y monitorear la evolución de la problemática.</p>
<p>Según datos de la REM, todos los años se suman especies a la lista roja, a una tasa en promedio de tres nuevos biotipos resistentes por año. Actualmente existen 40 biotipos resistentes, 11 de ellos con resistencia múltiple que complejizan el manejo, entre ellos raigrás anual (Glifosato, Graminicidas y ALS), crucíferas (Glifosato, ALS y hormonales), yuyo colorado (Glifosato y ALS) y sorgo de alepo (Glifosato y Graminicidas).</p>
<p>Integración de herramientas de control</p>
<p>Pablo Belluccini (INTA Marcos Juárez) remarcó la importancia de integrar distintas prácticas en las estrategias de control, como alternar modos de acción, rotación de cultivos, inclusión de cultivos de servicios (CS) y prácticas agronómicas, como manejo de la fecha de siembra, para retrasar las apariciones de resistencias.</p>
<p>Si se usan CS para reducir la presión y los bancos de semillas de malezas, Belluccini recomienda “asegurarse de que estos se instalen bien y evaluar la conveniencia o no del uso de pre emergentes, ya que se puede dar fitotoxicidad”. En CS con vicia, “al ser una especie muy sensible, las opciones se restringen a Terbutilazina y Diflufenican, por ejemplo”, comenta Martín Marzetti (asesor privado).</p>
<p></p>
<p>Con respecto a la fecha de terminación de los CS, recomienda evaluar si conviene adelantar el corte para reducir el consumo de agua o retrasarlo para evitar el enmalezamiento y realizar una correcta selección de herbicidas posterior.</p>
<p>En un año Niña, ante la probabilidad de precipitaciones “es preferible adelantar el herbicida pre emergente para que se incorpore y no posponer su aplicación y que quede esperando demasiado por encima del rastrojo”, lo cual llevaría a posibles escapes de control, explica Marzetti.</p>
<p>¿Cómo controlar los escapes de malezas en cultivos implantados?</p>
<p>El control en post emergencia en soja RR está muy limitado por fitotoxicidad. Sin embargo a veces se requiere una eventual aplicación de graminicida o repaso de rama negra y/o yuyo colorado, ya que “librar a una proliferación generalizada de la maleza puede resultar en la generación de semillas para cinco años”, advierte el profesional.</p>
<p>Mientras tanto, la soja Enlist abre un abanico de posibilidades para sumar a las estrategias integrales de control. Gustavo Bistolfi (Corteva) explica que esta tecnología es útil para lotes complejos, ya que permite la utilización de 3 herbicidas con modos de acción distintos: Glifosato, 2,4-D y Glufosinato de Amonio, con ventana de aplicación desde preemergencia hasta R2 (fin de floración), y hasta V4 (4 nudos) en el último caso. En maíz Enlist, además de los herbicidas mencionados, se pueden aplicar graminicidas como Haloxifop en ventanas muy flexibles.</p>
<p>Los especialistas hacen hincapié en que las aplicaciones deben ser seguras y eficientes para evitar escapes y reducir fitotoxicidad. Juan Carlos Sampaoli (Ligier) señala que los adyuvantes son de gran utilidad para mejorar la calidad de aplicación de post emergentes. La calidad del agua es fundamental, la dureza debe ser menor a 300 ppm de CaCo2 y pH ideal entre 4-6.</p>
<p>Además, se deben extremar cuidados para evitar la deriva física de aplicaciones, principalmente para hormonales como 2,4-D hacia cultivos sensibles. En este caso el especialista sugiere usar la formulación de sal colina con un manejo de volumen de agua en torno a los 70 l/ha y pastillas de aire inducido.</p>
<p>En conclusión, es fundamental el manejo estratégico con visión ecosistémica para evitar salir con rescates de último momento o intervenciones mecánicas, que son costosas y peligrosas para el funcionamiento del sistema. Desde la genética, la química y los modos de acción hay nuevos desarrollos que acompañan y alientan a diversificar las estrategias.</p>
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                <updated>2025-09-24T12:56:22+00:00</updated>
                <published>2021-10-26T21:54:13+00:00</published>
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