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    <title>La Voz del Pueblo</title>
    <subtitle>Informate con las noticias de Argentina y el mundo.</subtitle>
    <updated>2026-03-16T22:40:08+00:00</updated>
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            Ganadería ConCiencia: un aporte para una producción más eficiente
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jAzN_nNGOlN1hVGmIVC5VdBs1hw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/04/vicia-villosa-vacas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La evidencia científica es consistente con la eficiencia de los sistemas de producción. Dos establecimientos con el mismo número de animales pueden tener impactos muy distintos según su porcentaje de destete, la calidad y disponibilidad de forraje, el manejo reproductivo, la genética utilizada y el nivel de adopción de tecnologías de precisión.</p><p>Para Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA e integrante de Ganadería ConCiencia, la eficiencia productiva se logra a través de la asimilación de conocimientos y datos que aportan los estudios científicos.</p><p>En la ganadería, según el coordinador ganadero se trata de entender a los sistemas pastoriles como ecosistemas multifuncionales, que regulan procesos ecológicos y sostienen una serie de servicios que resultan clave para el ambiente y para las comunidades rurales. En este sentido, explicó que un dato relevante para evaluar el impacto de la ganadería no es solo cuánto emite un animal, sino cuánta carne o leche produce a lo largo de su vida útil y cuánta superficie requiere para hacerlo.</p><p>Estudios realizados por equipos del INTA junto a organismos internacionales demuestran mejoras en la productividad por cabeza y por hectárea, que benefician simultáneamente al ambiente, al productor y a la economía del país.</p><p>El INTA ha desarrollado y difundido tecnologías de proceso que permiten producir más con menos impacto. En este orden, Álvarez se refirió a propuestas como el manejo eficiente de pastizales mediante esquemas de pastoreo rotativo, la suplementación estratégica y la mejora de la eficiencia reproductiva. A lo que deben sumarse los protocolos integrales de bienestar y salud animal.</p><p>Indicó, también, la importancia de investigaciones recientes donde se analizan grandes bases de datos y mediciones directas en campo, las que indican que gran parte de los pastizales templados, subtropicales y patagónicos de Argentina funcionan como sumideros cuando se manejan de manera adecuada. Al respecto, destacó que estudios de largo plazo sobre suelos muestran capturas significativas con adecuado manejo de pasturas.</p><p>Los pastizales naturales ofrecen forraje de calidad, sostienen la base forrajera de la producción ganadera extensiva y convierten biomasa no comestible por humanos en alimento de alto valor nutricional con un requerimiento mínimo de insumos externos.</p><p>En este sentido, Álvarez indicó que brindan servicios de regulación, contribuyendo al ciclado de nutrientes, al control de la erosión, a la infiltración y almacenamiento del agua, a la estabilidad de la estructura del suelo y al mantenimiento de microclimas locales que reducen el estrés térmico del ganado. Además, la vegetación natural y las pasturas ayudan a prevenir procesos de desertificación y favorecen la resiliencia frente a sequías.</p><p>Como servicios de soporte, el coordinador destacó que los pastizales mantienen la biodiversidad vegetal y faunística propia de los ecosistemas abiertos, sostienen polinizadores, favorecen la provisión de hábitats y regulan procesos biogeoquímicos fundamentales para la salud del suelo.</p><p>Esta combinación de funciones explica por qué los sistemas pastoriles deben considerarse hoy aliados estratégicos para la ganadería. Porque incluyen beneficios que coexisten con la actividad ganadera y que, cuando se los gestiona adecuadamente, permiten alcanzar balances ambientales positivos a escala predial y regional, en combinación con resultados económicos productivos y sociales, señaló Álvarez.</p><p>Además, reconoció que la ganadería pastoril argentina opera sobre ecosistemas que pueden convertirse en plataformas de provisión de servicios ecosistémicos, integrando producción, regulación ambiental y conservación del suelo. De ahí la importancia de comprender y valorar estos servicios es clave para construir políticas que promuevan mejoras reales y sostenibles en el tiempo.</p><p>Herramientas que producen resultados</p><p>La ciencia y la experiencia de campo muestran que las acciones más efectivas consisten en la adopción de prácticas y tecnologías que ya demostraron su eficacia. Entre estas, según Álvarez se alista el manejo rotativo de pastizales que permite mejorar la oferta y la calidad del forraje y aumentar la producción por hectárea.</p><p>A esta lista se suma la suplementación estratégica, ajustada a objetivos productivos concretos, que acorta los ciclos, mejora las ganancias de peso y reduce la intensidad de emisión por kilo producido. Estas tecnologías se apoyan en un manejo reproductivo eficiente, incluyendo el manejo sanitario preventivo. En este sentido, prácticas como el entore temprano y la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), mejoran la eficiencia y aumentan tanto el porcentaje de destete como los kilos producidos.</p><p>También se suman los sistemas silvopastoriles, que combinan árboles y pasturas, aportan sombra y abrigo, y mejoran el confort animal, promoviendo desarrollo en diferentes regiones. Así como el mejoramiento genético orientado a la eficiencia alimentaria y a la menor emisión, que se apoya en plataformas de fenotipado de consumo residual (RFI) y metano del INTA.</p><p>Finalmente, otras herramientas como la ganadería de precisión, incorpora sensores para el monitoreo remoto del clima, el agua de bebida, el estado de los rodeos y la condición del pasto, facilitando así las decisiones basadas en datos objetivos.</p><p>Estas prácticas son accesibles y de bajo costo relativo, pero tienen alto impacto. No solo reducen la intensidad de emisión, sino que aumentan la producción, reducen pérdidas y mejoran la rentabilidad, generando un círculo virtuoso que fortalece a las empresas ganaderas en lugar de debilitarlas.</p><p>Un camino de oportunidades</p><p>Los mercados internacionales demandan trazabilidad ambiental, certificaciones, información clara sobre el origen y las condiciones de producción. En ese contexto, la ganadería argentina tiene una oportunidad estratégica. En palabras de Álvarez la combinación de sistemas pastoriles, conocimiento técnico acumulado y capacidad para medir los servicios ecosistémicos de la ganadería permite pensar en una oferta de carne diferenciada.</p><p>Para aprovechar esa oportunidad, los estímulos más efectivos son los que reconocen y premian las buenas prácticas, promueven la medición y la transparencia, acompañan la transición tecnológica y generan condiciones para diferenciar productos saludables. Para Álvarez se trata de abrir puertas a quienes muestran mejoras comprobables en productividad y en desempeño ambiental.</p><p>Y el desafío -para Álvarez- no es cambiar la esencia de lo que se hace, sino hacerlo cada vez mejor. Se trata de contar con más información, más tecnología, más eficiencia y una estrategia que valore lo que la producción nacional puede aportar a un mundo que demanda, cada vez con más fuerza, lo que la ganadería argentina produce: alimentos trazables y de mayor calidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jAzN_nNGOlN1hVGmIVC5VdBs1hw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/04/vicia-villosa-vacas.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Trabajos científicos del INTA sobre sistemas pastoriles, mediciones de captura de carbono en suelos y los avances tecnológicos se suman a la adopción de prácticas y tecnologías que ya demostraron su eficacia]]>
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                                <category term="campo" label="Campo" />
                <updated>2026-03-16T22:40:08+00:00</updated>
                <published>2026-03-16T21:55:09+00:00</published>
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            Suplementación estratégica: con la mira puesta en la avena
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Bab2_CyW8OIlpcQEkI8xKp-hv6g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/11/ganaderia-inta-bordenave-engorde.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un equipo de investigación del INTA Bordenave avanza con el estudio de alternativas de suplementación energéticas que mejoren la respuesta productiva y el engrasamiento de novillos terminados en sistemas pastoriles. El trabajo es llevado adelante junto a la Fundación ArgenINTA y el IPCVA
<p>&nbsp;</p>
<p>Con el objetivo de desarrollar prácticas tecnológicas de fácil adopción por parte de los ganaderos, pero que a la vez tengan un impacto directo en la productividad y rentabilidad de los sistemas pastoriles en la región semiárida del sudoeste bonaerense, un equipo de investigación del INTA Bordenave evalúa alternativas de suplementación energéticas que mejoren la respuesta productiva y la tasa de engrasamiento de animales terminados en sistemas pastoriles. Para esto, junto con la Fundación ArgenINTA y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) se enfocaron en el uso de grano de avena como suplemento energético.</p>
<p>Además, se trata de un recurso que puede ser producido en el propio establecimiento dada la mayor factibilidad de cosecha que tiene este cultivo en el sudoeste bonaerense, disminuyendo el riesgo asociado a la volatilidad de los precios y la disponibilidad de otros granos.</p>
<p>“En la región del sudoeste bonaerense es posible obtener avena para alimentación animal a bajo costo, ya que el productor la produce para su propia utilización”, expresó Andrea Bolletta, una de las impulsoras del proyecto, quien es coordinadora de Investigación y Desarrollo del INTA Bordenave y miembro del Grupo de Producción Animal de dicha Unidad.</p>
<p></p>
<p>Por otro lado, “la opción de suministrar el grano de avena en silos autoconsumo, ahorraría tiempo y costos de personal, dedicado a suministrar el suplemento en bateas diariamente”, agregó Bolletta quien puntualizó que uno de los aspectos críticos del proyecto es evaluar el impacto de la suplementación con grano de avena en la calidad de la carne.</p>
<p>“Se espera que la suplementación con grano de avena no altere significativamente los parámetros de calidad de la carne a pasto, permitiendo así la preservación de atributos como el alto contenido de ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico conjugado (CLA), así como las bajas proporciones de ácidos grasos saturados”, indicó Bolletta.</p>
<p>Y agregó que “en caso de que los resultados confirmen esta hipótesis, los productores ganaderos podrían continuar comercializando carnes con calidad diferencial y alta aceptación por parte de los consumidores. Además, se podrían acelerar los tiempos de terminación de la hacienda gorda mediante la suplementación con grano de avena”.</p>
<p>Para llevar a cabo esta investigación, se utilizó el grano de avena -cv. Elizabet INTA- como grano entero suministrado en silo comedero de autoconsumo. Durante los últimos 90 días de engorde antes de la faena, dos grupos de novillos de aproximadamente 350 kilos se evaluaron bajo dos regímenes de alimentación diferentes. El primer grupo se alimentó exclusivamente en pastoreo de un verdeo de verano de sorgo forrajero, mientras que el segundo grupo, además del pastoreo, recibió suplementación con grano de avena en silo comedero sin restricción de consumo.</p>
<p>Se realizaron evaluaciones relacionadas con la disponibilidad y calidad del forraje base utilizado para la terminación de los animales, así como su capacidad de consumo. También se midieron el consumo de grano de avena, las ganancias de peso asociadas a ambas dietas y la eficiencia de conversión alimenticia. Además, se realizaron ecografías en los animales para determinar características de la carne, como el área del ojo de bife y el espesor de la grasa de cobertura.</p>
<p>En este sentido, Sebastián Lagrange, uno de los coordinadores del proyecto y especialista en Producción Animal del INTA Bordenave, explicó: “Una vez que los animales alcanzaron el peso y la terminación adecuada, se procedió a la faena de los mismos en las instalaciones del frigorífico Cooperativa INCOB de la ciudad de Bahía Blanca. Allí se realizaron evaluaciones de las reses y se tomaron muestras de carne de cada grupo de animales para evaluar diferencias en características de calidad”.</p>
<p>Los análisis de calidad de carne se realizaron en el laboratorio de la cátedra de nutrición animal de la Universidad Nacional del Sur, a cargo de Marcela Martínez, y en el laboratorio de Calidad de Carnes del INTA Anguil (La Pampa).</p>
<p>“Próximamente se contarán con todos los resultados relacionados con la calidad de la carne producida en condiciones netamente pastoriles y aquella proveniente de dietas basadas en pasto, pero suplementadas con grano de avena”, agregó Lagrange.</p>
<p>Este proyecto de suplementación estratégica con grano de avena en sistemas de terminación pastoril representa un paso significativo hacia la mejora de la producción ganadera en la región, al tiempo que se mantiene un enfoque en la calidad nutricional de la carne. El ahorro de costos y la preservación de la calidad de la carne son aspectos esenciales que podrían beneficiar a los productores y consumidores por igual. Los resultados finales de este proyecto serán de gran interés para la industria ganadera y la comunidad en general.</p>
<p>El estudio es liderado por Sebastián Lagrange, Andrea Bolletta y Maximiliano Alonso, del INTA Bordenave. Además, cuenta con la participación de Marcela Martínez y María Sol Villaverde, de la cátedra de Nutrición Animal del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur, como así también de Adriana Pordomingo y Aníbal Pordomingo, de la Estación Experimental Anguil del INTA (La Pampa).</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Bab2_CyW8OIlpcQEkI8xKp-hv6g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2023/11/ganaderia-inta-bordenave-engorde.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un equipo de investigación del INTA Bordenave avanza con el estudio de alternativas de suplementación energéticas que mejoren la respuesta productiva...]]>
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                                <category term="ganaderia" label="Ganadería" />
                <updated>2025-09-24T12:58:16+00:00</updated>
                <published>2023-11-22T09:30:55+00:00</published>
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            “Debemos repensar nuestros sistemas pastoriles”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XO2mpRXc_tnQhPfgRB_qv_Tt--A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2021/11/vacas-pasto.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La ganadería produce varios gases de efecto invernadero, y la urgente necesidad de cuidar el ambiente ubica al sector en el centro del debate. Desde la FAUBA analizan los problemas de la actividad y llaman a reducir las emisiones y a aumentar la fijación de carbono
<p>&nbsp;</p>
<p>Los efectos del cambio climático son un problema cada vez mayor, y el sector agropecuario no es ajeno a esta realidad. Al igual que en otros países, la ganadería argentina emite gases de efecto invernadero (GEI) como el metano, el óxido nitroso y el dióxido de carbono, motores del calentamiento global. Desde la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) señalan que una producción ganadera nacional más eficiente traería beneficios a nivel local y global. Por medio de manejos relativamente sencillos y accesibles se podrían recuperar suelos y recursos forrajeros y, al mismo tiempo, disminuir sus emisiones, satisfacer demandas de exportación y aumentar la sustentabilidad en el largo plazo.</p>
<p>“Este es un tema candente, sobre todo a la luz del reciente informe del Panel Intergubernamental Sobre el Cambio Climático. En el planeta, somos casi 8000 millones de personas que aspiramos a vivir lo mejor posible. El informe plantea la necesidad de dietas más balanceadas, y eso incluye comer carne. En particular, la ganadería impacta sobre el ambiente al emitir varios gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso”, dijo Martín Garbulsky, docente de Forrajicultura en la FAUBA. En este marco, cabe preguntarse: ¿existe un balance de emisiones de la ganadería argentina?</p>
<p>Según Garbulsky, quien también es investigador del CONICET en el instituto IFEVA (UBA-CONICET), el último informe de la NASA sobre cambio climático, basado en datos satelitales, muestra para los distintos países del mundo el balance entre las emisiones y la captación de CO2. Sin embargo, no incluye al metano ni al óxido nitroso. La publicación tampoco hace referencia a la ganadería ni a ninguna otra actividad productiva en particular, dado que ese no fue el propósito del trabajo.</p>
“Debemos ser muy cuidadosos en cuanto a los balances: no es lo mismo el de dióxido de carbono que el de todos los gases de efecto invernadero” (M. Garbulsky). Imagen: climate.nasa.gov
<p>“Debemos ser muy cuidadosos en cuanto a los balances: no es lo mismo el de dióxido de carbono que el de todos los gases de efecto invernadero. No se trata solo de lograr una ganadería carbono neutral, sino de que todo el sistema ganadero-pastoril capte el CO2 y los demás gases de efecto invernadero presentes en exceso en la atmósfera”, advirtió Martín. Además, agregó que hoy en día, los productores ganaderos deberían preguntarse cómo mejorar los manejos y las ineficiencias de la actividad y, al mismo tiempo, disminuir sus emisiones.</p>
<p>Emisiones preocupantes</p>
<p>Desde su rol como Director de la Especialización en Sistemas Pastoriles en la Escuela para Graduados de la FAUBA (EPG), Garbulsky, preocupado por las emisiones de metano, sostuvo que “uno de los problemas de la ganadería argentina es que existen muchas vacas —sobre todo en la actividad de cría—, y que cada una emite gases, pero produce pocos terneros. Entonces, lo primero que habría que pensar es cómo producir la misma cantidad de terneros, o más, con menos vacas. Eso aumentaría la eficiencia y reduciría las emisiones por kg de carne producido”.</p>
<p>En esta línea, Martín agregó que para que la producción ganadera argentina y la mundial logren una menor huella de carbono, se deberían manejar mejor los recursos forrajeros; en particular, el suelo. “La idea es que fijen más carbono y se conviertan en un gran reservorio de este elemento”.</p>
<p>Garbulsky también se refirió a la necesidad de ajustar la cantidad de animales que puede pastorear un campo. “Todavía existe una concepción antigua de que los campos tienen una receptividad determinada y fija de animales. Eso va en contra de la variabilidad natural y climática de los sistemas ganaderos. Hoy, usando información satelital disponible en Internet se pueden ajustar las cargas animales en función de la producción de pasto”.</p>
<p>Feedlots: ineficientes y necesarios</p>
<p>“Si bien es deseable que los animales se engorden sobre recursos forrajeros, una parte significativa de la carne que consumimos proviene de animales engordados en feedlots. Estos sistemas son emisores netos de metano y de óxido nitroso, y también de GEI que se originan a partir de los combustibles fósiles que se queman para mantener a los animales allí dentro. Sin embargo, son una herramienta fundamental para reducir los tiempos de engorde y así producir con una menor huella ambiental”, aseguró Garbulsky.</p>
<p>Martín puntualizó que los feedlots poseen ciertas ineficiencias, derivadas sobre todo del poco registro de datos sobre la cantidad y la calidad de alimento que se les da a los animales, y el engorde que se logra. “A esta altura, existen sistemas de información digital simples y poco costosos que pueden ayudar a monitorear y manejar datos, medir eficiencias y también estimar las emisiones de GEI”.</p>
Según Martín Garbulsky, los feedlots poseen ineficiencias atribuibles al escaso registro de datos productivos y al engorde que se alcanza con la cantidad de alimento que se le brinda al ganado, entre otros factores
<p>Y añadió: “Además, hay otras dimensiones para analizar sobre los feedlots. Una es que los granos no provengan de sitios ‘habilitados’ por deforestación, una práctica que potencia las emisiones de GEI. Otra, por ejemplo, tiene que ver con la calidad de los alimentos, ya que los de mejor calidad generan menos emisiones de metano y viceversa. Incluso, sería deseable ajustar los manejos para producir los mismos kilos de carne con menos grano”.</p>
<p>El investigador aclaró que, de todas maneras, la Argentina está lejos de los países que más GEI emiten, que son China, Europa y Estados Unidos. “Aunque a nivel mundial nosotros emitimos solo el 1% de estos gases, igualmente tenemos que ocuparnos de reducir cada vez más los impactos de nuestra ganadería en el ambiente. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, si nuestra carne va a ser exportada, vamos a tener que estar en condiciones de ponerle un sello de poca emisión o de poca huella ambiental”.</p>
<p>Adelantar el futuro</p>
<p>“Debemos repensar nuestros sistemas pastoriles. Un punto clave será recuperar recursos forrajeros como las pasturas de alfalfa, y para eso habrá que mejorar los niveles de nutrientes en los suelos para que puedan captar el carbono atmosférico en exceso. Pero insisto, de ahora en más, la manera en que desarrollemos la ganadería -los manejos que apliquemos y las tecnologías que adoptemos- determinará que los suelos funcionen o no como reservorios de carbono”, enfatizó Garbulsky.</p>
<p>Por último, el docente de la FAUBA hizo hincapié que aunque el contexto económico-social a menudo juega en contra, existen alternativas de manejo como las mencionadas, relativamente accesibles y sencillas, para disminuir el impacto de la ganadería en el ambiente. “Por un lado, es muy importante no confrontar y mirar hacia dentro de la ganadería sin aferrarnos a cualquier número que diga que la Argentina es verde. Por otro lado, es fundamental capacitarse. En la Especialización en la EPG, estos temas se discuten permanentemente, y creo que es la forma de trascender a los ámbitos productivos, a los académicos y a la sociedad entera”.</p>
<p>SLT-FAUBA</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XO2mpRXc_tnQhPfgRB_qv_Tt--A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lavozdelpueblocdn.eleco.com.ar/media/2021/11/vacas-pasto.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La ganadería produce varios gases de efecto invernadero, y la urgente necesidad de cuidar el ambiente ubica al sector en el centro del debate. Desde l...]]>
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                <updated>2025-09-24T12:57:46+00:00</updated>
                <published>2023-05-09T18:45:40+00:00</published>
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